EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los vecinos de Barcelona, sobre todo a quienes viven en los barrios altos y en las zonas próximas a la Serra de Collserola, donde el termómetro cae con más fuerza.
- ¿Cuándo ocurre? Este viernes 9 de octubre y el sábado, con las mínimas al amanecer. El domingo los termómetros vuelven a subir.
- ¿Qué cambia hoy? Toca sacar la chaqueta: mínimas por debajo de los 10 °C en algunos barrios y máximas que no pasarán de los 20 °C.
El embolsamiento de aire frío polar ya ha llegado a Barcelona. La ciudad ha amanecido este viernes con un descenso térmico de más de seis grados y mínimas que, en algunos barrios, podrían quedarse por debajo de los 10 °C.
La irrupción ha sido rápida. Una masa de origen polar que llevaba horas extendiéndose por la península ha terminado por instalarse en la capital catalana, empujada por una vaguada que también ha dejado las primeras nevadas de la temporada en los Pirineos.
El resultado es un ambiente plenamente otoñal, casi invernal a primeras horas. Y llega justo después de semanas de calor, con récords de temperatura que han caído uno tras otro. El contraste, en apenas 48 horas, es notable.
Las máximas también se han frenado. Durante las horas centrales del día, a los termómetros les costará superar los 20 °C. En los puntos más próximos a la Serra de Collserola, ni siquiera llegarán a los 18 °C.
Por qué Barcelona ha pasado del calor al frío en 24 horas
Los barrios altos son los más castigados. Horta, El Carmel y cualquier zona con algo de altitud han registrado los valores más bajos de la ciudad. La lógica es sencilla: cuanto más lejos del mar, menos temperatura.
La causa hay que buscarla en el norte. La masa de aire polar se ha descolgado del Ártico y, favorecida por una vaguada, ha ido cayendo hacia el sur hasta alcanzar el litoral mediterráneo. Es el mismo sistema que el jueves por la tarde ya provocó inestabilidad en la ciudad.
Barcelona pasa en 24 horas de los récords de calor a las mínimas más bajas del otoño. El frío polar, eso sí, durará poco.
La mayoría de los modelos apunta a que se trata de un episodio breve. Las previsiones señalan que el sábado el termómetro ya empezará a remontar. Para seguir la evolución hora a hora, la referencia es el Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat), que actualiza sus predicciones cada día.
Sol, anticiclón y un fin de semana de 25 grados
El frío tiene las horas contadas. El sábado y el domingo los termómetros volverán a subir y dejarán valores cercanos a los 25 °C en las horas centrales. La sensación de entretiempo regresará: mañanas frescas y tardes apacibles.
El otro protagonista vuelve a ser el sol. Las próximas jornadas serán mayoritariamente anticiclónicas, con cielos despejados y sin previsión de nuevos episodios de inestabilidad. Las lluvias, por ahora, se marchan.
Pero el agua que ya ha caído no es poca. Barrios como Horta o El Carmel acumulan cerca de 900 litros por metro cuadrado en lo que va de año, una cifra que podría superar los 1.000 litros antes de que acabe diciembre. Es un volumen propio de un ejercicio excepcionalmente húmedo.
Un otoño de extremos: del calor récord a la lluvia que no para
Lo ocurrido esta semana en Barcelona no es una excepción, sino un patrón. El calor se ha estirado más de lo habitual y de golpe ha llegado el frío. La alternancia brusca es cada vez más frecuente, y los meteorólogos llevan meses señalándolo.
La otra cara del fenómeno son las lluvias. El litoral mediterráneo, y en concreto la costa barcelonesa, seguirá recibiendo episodios de acumulados importantes en las próximas semanas. La causa está en la temperatura del mar, que sigue alta y alimenta sistemas convectivos capaces de descargar mucha agua en poco tiempo. La misma dinámica que explicaría los 900 litros que ya se han recogido en la ciudad.
Para los vecinos, la lectura práctica es sencilla. Este otoño conviene llevar paraguas y chaqueta a partes iguales. Pero el respiro del fin de semana invita a aprovechar: sol, temperaturas suaves y cielos limpios, antes de que vuelva la próxima sacudida.

