La máquina de pasta Lidl que amasa y hace raviolis por 74,99 €: pasta casera en minutos

La nueva versión del aparato sustituye el amasado manual e incluye ocho discos de moldeo, espátula, vaso medidor y un accesorio específico para raviolis rellenos. Las piezas extraíbles van al lavavajillas.

La pasta seca cumple, pero no sabe a lo mismo que una lámina recién estirada. Todos hemos intentado hacer pasta fresca en casa, hemos acabado con la encimera empapelada de harina y una masa que se rompía en el rodillo, y hemos vuelto al paquete del súper con la sensación de haber perdido la tarde. La nueva máquina de pasta Lidl intenta cerrar esa brecha: amasa sola, moldea ocho formas y añade un accesorio para raviolis rellenos.

Se vende por 74,99 euros y llega como renovación de la máquina de siempre de la cadena, la que estiraba la masa pero no la trabajaba. Según recoge Directo al Paladar, el cambio principal es ese: ahora amasa ella y el usuario solo se ocupa de las proporciones y del punto final de la lámina. La disponibilidad se consulta en la web oficial de Lidl.

Los ocho discos de moldeo permiten pasar de la lámina clásica al espagueti, el tallarín, el macarrón y la pasta en espiral, esa que casi nunca se ve en versión fresca. El accesorio de raviolis sella las dos capas alrededor del relleno para que no se abran al hervir.

Publicidad

La parte práctica convence a quien cocina con poco espacio: no hay que amasar a mano, así que la encimera se libra del desastre, y las piezas extraíbles —discos incluidos— son aptas para el lavavajillas. Trae además una espátula para cortar la pasta a medida y un vaso medidor para ajustar las cantidades.

Eso sí, conviene saber qué se compra. No es una amasadora de brazo ni una laminadora de obrador: es un aparato compacto para aficionados que quieren pasta fresca varios días al mes sin montar un taller. A 74,99 euros compite con máquinas de rodillos más caras y con las de gama baja, que solo estiran.

Ninguna máquina te enseña a distinguir una masa lista de una pasada de agua, pero te ahorra el paso que hace abandonar la pasta casera.

El secreto del éxito

  • Hidratación medida: la masa de pasta fresca se corrige mal después. Usa el vaso medidor y proporciones huevo-harina en peso, no a ojo; si queda pegajosa, añade 10 g de harina, nunca un puñado.
  • Reposo de 30 minutos: el gluten se relaja y la lámina deja de encogerse. Tapa la masa con film y déjala a temperatura ambiente; si en la cocina hace más de 26 grados, a la nevera.
  • Sémola y no harina entre pasadas: la harina se apelmaza y forma grumos en los rodillos; la sémola de trigo duro resbala y evita que las láminas se peguen entre sí.

Ingredientes

Para unas cuatro raciones, unos 500 g de pasta fresca:

  • 500 g de harina de fuerza (o mitad harina y mitad sémola de trigo duro)
  • 5 huevos L, unos 250 g sin cáscara
  • 15 ml de aceite de oliva suave
  • 5 g de sal fina
  • Sémola extra para espolvorear

Paso a paso

Bate los huevos con el aceite y la sal en el vaso medidor y viértelos sobre la harina, que ya estará en la cubeta de la máquina. Deja que el aparato amase el tiempo que indique el fabricante; si tu modelo permite amasar y estirar por separado, empieza siempre por el amasado.

Cuando la masa se despegue de las paredes y forme una bola, sácala, envuélvela en film y déjala reposar 30 minutos. No es un paso decorativo: si la trabajas antes, se encoge al estirarla y las láminas se rompen en los rodillos.

Divide en porciones de unos 100 g y aplasta cada una con la palma. Pasa la primera por el rodillo en la posición más abierta, dobla la lámina sobre sí misma y repite. Ve cerrando el grosor paso a paso, sin saltarte posiciones, hasta un grosor fino pero manejable.

Publicidad

Sabrás que la lámina está en su punto cuando la levantes y se mantenga firme, dejando pasar la luz. Es el momento de pasar al disco de moldeo o al accesorio de raviolis.

Para los raviolis, extiende una lámina, coloca montoncitos de relleno separados unos 4 cm entre sí, cúbrelos con una segunda lámina y pasa el rodillo o el accesorio para sellar y cortar. Déjalos sobre una bandeja con sémola, sin amontonarlos.

Corta la pasta con la espátula a la medida que quieras y forma nidos. Déjala secar 15 o 20 minutos antes de hervirla. Al cocer, la pasta fresca pide poco: entre 2 y 3 minutos en agua con sal, hasta que flote y esté al dente.

máquina pasta casera

Variaciones y maridaje

Con pesto genovés, boloñesa o una carbonara bien emulsionada, la pasta fresca está en su terreno. También funciona con mantequilla, salvia y un poco del agua de cocción, que liga la salsa sin grasa extra. Para beber, un blanco seco con acidez —un vermentino o un pinot grigio— limpia el huevo sin taparlo.

El accesorio abre la puerta al ravioli relleno clásico: ricotta y espinacas, calabaza asada con nuez moscada o queso fresco con hierbas. Escurre bien el relleno antes de usarlo, porque la humedad es lo que hace que revienten en la olla.

La conservación es otra ventaja: los nidos aguantan 48 horas en la nevera bien tapados y hasta dos meses en el congelador si los congelas primero en bandeja y luego los pasas a una bolsa. Se hierven directamente del congelador, con un minuto extra.

¿Y sin gluten? Un mix comercial de arroz y maíz con huevo y una cucharada de aceite da una masa manejable, aunque se rompe antes: estira la lámina más gruesa y cuece un minuto menos.