La Policía Nacional ha detenido a 21 personas en Palma en una macrooperación con 200 agentes contra el clan de ‘El Pablo’.
El dispositivo se desplegó el martes 6 de octubre en el barrio de La Soledad, una barriada de casas bajas y humildes en el extrarradio de la capital mallorquina. Los agentes, escoltados desde el aire por un helicóptero, ejecutaron una redada simultánea en la que se intervinieron vehículos, joyas, armas de fuego y varios paquetes de droga, aunque la cantidad no ha trascendido. Los 21 arrestados, entre ellos el propio Pablo Campos y dos de sus familiares, pasaron a disposición judicial el viernes 9 de octubre.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha ocurrido? La Policía Nacional ha desarticulado parte de la organización del histórico Pablo Campos, ‘El Pablo’, en el marco de la ‘operación Tsunami’.
- ¿Dónde y cuándo? En el barrio de La Soledad, en Palma de Mallorca, el martes 6 de octubre, con en torno a 200 agentes y apoyo de un helicóptero.
- ¿Qué resultado? 21 detenidos, 48 inmuebles embargados y una investigación patrimonial sobre unos 20 millones de euros presuntamente procedentes del narcotráfico.
Una mansión oculta, un túnel de veinte metros y 21 detenidos
El registro de la vivienda del líder deparó uno de los hallazgos más llamativos de la operación: un túnel excavado bajo una caseta junto a la piscina. Horadado en piedra viva, el pasadizo se extendía hasta una veintena de metros y varios cuerpos de profundidad, y en su interior se abrían cavidades que la investigación baraja como posibles caletas, refugios o escondrijos. Los agentes describen la propiedad como un auténtico fortín, edificado sobre antiguas viviendas muy modestas compradas una a una y unificadas ignorando la normativa urbanística.
La mansión, de tres plantas y 1.400 metros cuadrados, cuenta con ascensor interior, piscina y ornamentos ostentosos. Según la investigación, es el resultado de la unificación de nueve casas que el líder del clan fue adquiriendo desde 1996: en el catastro municipal no figuraba esa propiedad, sino las nueve viviendas originales. La Policía Nacional sostiene que la organización habría comprado viviendas y locales por valor de unos 20 millones de euros con dinero del narcotráfico, y ha embargado 48 inmuebles con la colaboración del Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria.
Dos investigaciones paralelas y una década de golpes al clan
La nueva operación conjunta nació de dos investigaciones paralelas, ‘Tsunami’ y ‘Galba’, que tenían un objetivo común: determinar qué hacía el clan con el dinero que obtenía del tráfico de drogas en La Soledad. La investigación apunta a que, con esos ingresos, se fueron adquiriendo una a una todas las viviendas de las inmediaciones de la casa del líder, que después se reformaban con obras clandestinas para levantar casas de gran tamaño y puntos de venta acorazados, preparados para contener los registros policiales y deshacerse de los alijos.
Para el presunto blanqueo, según las pesquisas, se utilizaban testaferros, contratos privados como pantalla y falsas donaciones. Los investigadores han cotejado cientos de cuentas bancarias, protocolos notariales y declaraciones de impuestos, y han rastreado el alto nivel de vida de los detenidos y sus familiares: viajes multitudinarios a parques de atracciones con más de 50 personas o bodas de varios días. El Ayuntamiento de Palma ha ido denunciando a lo largo de los años estas edificaciones, cuyas sanciones urbanísticas el clan pagaba, según las pesquisas, con dinero de sus actividades ilícitas.
La Policía Nacional ha asestado al clan de La Soledad golpes sostenidos durante años, con condenas ya cosechadas en una operación anterior contra la banda.
El Contexto Operativo
El golpe de la ‘operación Tsunami’ se suma a una persecución sostenida. Tras la ‘Operación Nerón’, que ya se saldó con la condena de varios integrantes de la banda, los miembros entonces arrestados dieron un paso atrás y el control quedó en el núcleo histórico del clan. La investigación sigue en marcha y ya está judicializada, y los 48 inmuebles embargados reflejan el peso del frente económico en esta nueva ofensiva, una prioridad sostenida del Ministerio del Interior.
El caso ilustra la doble estrategia con la que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado combaten hoy al crimen organizado: al golpe material contra la droga se une el ataque a las finanzas, la vía por la que se desmantelan las estructuras que sostienen el negocio. La colaboración entre la Policía Nacional y la Agencia Tributaria permite rastrear el patrimonio y atacar el corazón económico de organizaciones asentadas durante décadas. Con 21 detenidos y una veintena de millones de euros bajo la lupa, la operación de La Soledad vuelve a mostrar la capacidad de la Policía Nacional para intervenir contra redes que operan a plena luz en los barrios.

