Feijóo marca distancias con Vox ante el 29-N: «ni cordón sanitario ni umbilical»

El líder popular fija la frontera con Santiago Abascal a siete semanas del 29-N y da por hecho que su partido superará los ocho millones de votos. Génova sostiene que la campaña irá de menos a más.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Feijóo ha fijado la posición del PP ante Vox en plena precampaña del 29-N: ni cordón sanitario ni cordón umbilical, y ninguna encuesta interna por debajo de los 137 escaños de 2023.
  • ¿Quién está detrás? Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP), en la recepción del Palacio Real posterior al desfile del 12 de octubre.
  • ¿Qué impacto tiene? Ordena el discurso popular para captar voto moderado sin quedar atado a Santiago Abascal y fija el marco de los pactos postelectorales en comunidades y ayuntamientos.

Alberto Núñez Feijóo ha descartado este lunes un cordón sanitario con Vox y también un cordón umbilical tras el 29-N. El líder del PP ha reivindicado a los suyos como el único voto del cambio y ha dado por hecho que llega a las urnas ‘más enchufado’ que en 2023.

La conversación con los periodistas llegó en la tradicional recepción del Palacio Real, después del desfile militar del 12 de octubre. Feijóo no improvisó el mensaje. Génova lleva semanas cerrando un relato con el que pretende movilizar al electorado de centro-derecha frente a un Vox que las encuestas sitúan al alza.

Ninguna de las encuestas que maneja la dirección nacional, según ha trasladado el propio Feijóo, concede al PP menos de 137 escaños, la cifra exacta que cosechó en las generales de 2023. Sobre ese suelo, el líder popular da por hecho que su partido superará los ocho millones de votos y confía en una campaña que vaya ‘de menos a más’ hasta el último tramo.

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Sobre Vox, el mensaje fue quirúrgico. Con Santiago Abascal no habrá ‘cordón sanitario, pero cordón umbilical tampoco’. Reconoce al partido de Abascal como tercera fuerza de España y, por tanto, acreedor de un ‘respeto institucional’ que él mismo se ha encargado de formular en voz alta. La frase encierra la ecuación que Génova quiere instalar: sin aislamiento previo, pero sin subordinación.

El suelo de los 137 escaños y una campaña de menos a más

Los números no admiten titubeos. El PP ganó las elecciones de julio de 2023 con 137 escaños y algo más de ocho millones de votos, y el umbral que Feijóo fija ahora es precisamente ese: no retroceder. En Génova entienden que el trasvase de voto moderado depende menos del programa que de la sensación de gobierno posible.

La estrategia popular no consiste en seducir a Vox, sino en convencer al votante moderado de que el PP no necesita permiso de nadie para ocupar la Moncloa.

Hay más piezas en el discurso. Feijóo ha vuelto a señalar la vivienda como el mayor fracaso del Gobierno de Pedro Sánchez y ha cuestionado la convocatoria de huelga general del próximo 11 de noviembre, que a su juicio se ha planteado mal. Mantiene una relación fluida con los sindicatos, ha reconocido, aunque no ha hablado con ellos sobre el paro.

Ni cordón sanitario ni cordón umbilical: la ecuación con Vox

voto del cambio

La fórmula elegida tiene traducción inmediata en el mapa autonómico. El PP comparte gobierno con Vox en Castilla y León desde 2022 y ha sostenido ejecutivos de coalición o acuerdos de investidura en Aragón, la Comunidad Valenciana, Extremadura, Baleares, Murcia, La Rioja y Cantabria a lo largo de este mandato. En Madrid, Andalucía y Galicia gobierna en solitario con mayoría absoluta. Tres escaparates que Génova esgrime cada vez que se le pregunta por la dependencia de Abascal.

Los barones no dicen lo mismo cuando hablan en casa. Isabel Díaz Ayuso ha construido su discurso sobre la idea de un PP sin ataduras; Juanma Moreno ha hecho de la centralidad andaluza su marca de gobierno; y Alfonso Rueda repite que Galicia demuestra que el PP gana cuando se presenta solo. La mayoría de los barones defiende posiciones parecidas en público. Ninguno ha pedido un cordón sanitario y ninguno ha reclamado un cordón umbilical.

El Eje del Poder Popular

Lo que observamos es un movimiento de calendario. El Partido Popular ha decidido verbalizar ahora, a siete semanas de las urnas, lo que hasta hace poco se susurraba: que no se dejará arrastrar ni a la demonización ni a la fusión con Vox. Es la misma lógica aplicada tras el ciclo autonómico de 2023, cuando aceptó el apoyo parlamentario donde resultaba imprescindible y evitó la coalición donde la aritmética lo permitía.

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La lectura territorial completa el cuadro. Cualquier acuerdo postelectoral con Vox se negociará primero en las federaciones, no en la planta noble de Génova 13. Los presidentes autonómicos tienen la última palabra sobre sus gobiernos y ninguno quiere que una decisión nacional le condicione el discurso de los próximos cuatro años. A eso se suma el peso del Grupo Parlamentario Popular en el Senado, donde conserva la mayoría absoluta y desde donde viene frenando la agenda legislativa del Gobierno. Cuestión de aritmética.

El riesgo está identificado. Si el PP se queda corto respecto a los 137 escaños, la presión de Vox se disparará y las comunidades donde el apoyo de Abascal resulta imprescindible se convertirán en moneda de cambio. Si supera los ocho millones de votos, Génova negociará desde una posición de fuerza. El precedente de noviembre de 2019 advierte de que las expectativas de campaña se evaporan con facilidad. El de julio de 2023 demuestra que ganar no basta.

Queda la campaña, que arrancará en noviembre y desembocará en las urnas el 29-N. Hasta entonces, Feijóo tiene por delante el Comité de Dirección que cerrará la estrategia de los últimos días y el cierre definitivo de las candidaturas.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: El PP es el único voto del cambio y no acepta tutelas: ni aislamiento a Vox ni dependencia de Santiago Abascal.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
  • Próximo hito: Comité de Dirección para cerrar la estrategia de campaña y proclamación de candidaturas antes del 29-N.