La Princesa Leonor ha recuperado el uniforme de gala del Ejército de Tierra en el desfile del 12-O. Ha sido su primera Fiesta Nacional tras completar la formación militar que la llevó durante tres años por las academias de tierra, mar y aire. Y el detalle que lo certifica está en la cabeza: ya no porta la boina grancé, el distintivo rojo de cadete.
En Madrid ha comparecido la heredera junto a sus padres, los Reyes, y a su hermana, la Infanta Sofía. A lo largo de la tribuna real, las confidencias con el Rey han sido continuas; Don Felipe vestía el uniforme de Capitán General del Ejército del Aire. La estampa familiar vuelve a ser, un año más, el mejor resumen del mensaje que la Corona quiere proyectar.
El uniforme que cierra el ciclo de los tres ejércitos
El recorrido arranca en 2023, cuando la entonces alumna de la Academia General Militar de Zaragoza desfiló con la guerrera de gala del Ejército y la boina grancé que ahora deja atrás. En 2024 eligió el uniforme de la Armada, durante su estancia en la Escuela Naval de Marín. En 2025 vistió el del Ejército del Aire y del Espacio, en su tercer y último año de instrucción. Este 2026 regresa al azul del Ejército de Tierra sin la prenda roja de cadete. El orden de los tres uniformes ha sido, en la práctica, un recorrido por los tres ejércitos.
La Casa del Rey ha venido detallando cada etapa a través de su agenda oficial, donde se recoge el recorrido formativo de la heredera. El paso por tierra, mar y aire no responde solo a una exigencia académica: es, también, una presentación pública medida al detalle.
El protocolo de la parada reserva a la Familia Real un lugar central en la tribuna. La Princesa, como heredera, ocupa un puesto destacado junto al Rey, y su uniforme permite leer de un vistazo su posición en la línea institucional. No es un detalle menor en un acto que la Corona utiliza cada año para mostrar su continuidad.
El mensaje que lanza el regreso al Ejército de Tierra
Hay una lectura de imagen detrás de cada elección de uniforme. Zarzuela no improvisa: los tres años de formación han servido para que la heredera aparezca ante la opinión pública como futura jefa suprema de las Fuerzas Armadas. El regreso al uniforme del Ejército de Tierra en su primer 12-O tras la formación cierra ese relato.
El orden de los uniformes de la heredera nunca ha sido casual: cada guerrera ha escrito un capítulo ante la opinión pública.
La Princesa ya no es la alumna que desfila, sino la oficial que vuelve al cuerpo con el que empezó. El gesto tiene más de continuidad que de ruptura, y encaja con la estrategia de perfil institucional que la Corona despliega desde el ingreso de la heredera en Zaragoza, en 2023.

El reto institucional de una heredera ya formada
Con la formación militar cerrada, la Princesa afronta una etapa distinta. El pasado mes de septiembre inició los estudios de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid, un paso que la Corona presenta como complemento civil a la instrucción castrense. La combinación de academia y universidad responde a un modelo que Zarzuela ha ido ajustando desde la mayoría de edad de la heredera.
El horizonte inmediato tiene, eso sí, una fecha fija. No será hasta 2027 cuando reciba los reales despachos que la acrediten como teniente, alférez de navío y teniente del Aire. Hasta entonces, su presencia en actos como el del 12 de octubre se apoya más en el simbolismo que en el empleo efectivo. Ahí es donde la lectura institucional gana peso: la heredera funciona como imagen de continuidad de la Corona.
La institución ha cuidado siempre la puesta en escena de la heredera. Desde su primera aparición en los actos del 12 de octubre, cada paso se ha calibrado para dosificar su exposición y evitar que la expectativa supere al mérito. El riesgo, si existe, es el de la sobreexposición: cada aparición genera expectativa, y cada uniforme invita a la comparación con el anterior. Hasta ahora, Zarzuela ha medido los tiempos con prudencia, alternando actos castrenses, y académicos para no saturar la agenda.
El siguiente hito ya tiene fecha: los reales despachos de 2027. Hasta entonces, su presencia junto a los Reyes seguirá siendo el termómetro más fiable de la estrategia de imagen de la Corona.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: la Princesa recupera el uniforme de gala del Ejército de Tierra en su primer 12-O tras completar los tres años de formación militar en tierra, mar y aire.
- El detalle de protocolo: la ausencia de la boina grancé marca la diferencia con 2023; la prenda roja era distintivo de cadete y no se porta ya como oficial.
- Próximos pasos: los reales despachos que la acreditarán como teniente, alférez de navío y teniente del Aire no llegarán hasta 2027; la Casa del Rey no ha confirmado la fecha exacta.

