Moeve se posiciona desde Huelva para abastecer el nuevo mercado energético europeo, según su CEO

El proyecto Onuba, la mayor planta de hidrógeno verde de Europa, ya está en obras en Palos de la Frontera con más de 1.000 millones de inversión. Moeve prevé arrancar la producción en 2029 y calcula más de 8.000 empleos en la provincia.

Moeve quiere convertir Huelva en la puerta de entrada del hidrógeno verde que va a abastecer al mercado energético europeo. Lo sostiene su consejero delegado, Maarten Wetselaar, en una entrevista publicada en la prensa de Huelva, en la que sitúa el proyecto Onuba como el punto de inflexión definitivo de la compañía.

La energética acumula ya una transformación profunda. Desde 2022 ha desinvertido el 70% de sus activos de exploración y producción, y en el primer semestre de 2026 ha destinado otro 70% de su capacidad inversora a proyectos de transición energética. En los últimos cinco años, la empresa ha invertido más de 2.000 millones de euros en modernizar sus parques energéticos, que dejan de ser refinerías tradicionales para convertirse en hubs de moléculas verdes.

Onuba, la mayor planta de hidrógeno verde de Europa, ya está en obras en Palos de la Frontera

Las obras se presentaron el pasado 17 de septiembre en el Parque Energético La Rábida, en Palos de la Frontera, sede de la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde. La planta arranca con 300 megavatios de capacidad inicial y está diseñada para escalar con otros 105 megavatios asignados en el PERTE de Valles de Hidrógeno, para los que la compañía cuenta con 304 millones de euros de fondos NextGenerationEU. La producción de las 45.000 toneladas anuales previstas comenzará en 2029.

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La inversión supera los 1.000 millones de euros y, según la empresa, dejará más de 8.000 empleos directos, indirectos e inducidos a lo largo de la cadena de valor. Moeve espera dinamizar la actividad de más de 400 pymes y autónomos locales y reforzar el talento con programas de FP Dual y cátedras con las universidades de Huelva, Cádiz y Sevilla. En una comunidad donde la compañía aporta de forma directa el 6,2% del PIB, Onuba busca consolidar a Andalucía como referente de innovación industrial.

Qué gana Huelva: menos emisiones, agua reutilizada y respaldo institucional

El impacto ambiental forma parte del argumento. La planta evitará 250.000 toneladas de CO₂ al año, una cifra que la compañía compara con retirar de la circulación todos los coches de combustión de Huelva, Cádiz y Jaén juntos. Operará además con agua optimizada y reutilizada del propio parque energético, sin demandar nuevos recursos hídricos. En el capítulo institucional, el proyecto nace con el respaldo de la Comisión Europea, el Gobierno de España y la Junta de Andalucía, que acompaña la tramitación a través de su Unidad Aceleradora de Proyectos. A ello se suma un consorcio de socios formado por Hy24, Cofides, Alter Enersun y Enagás.

Andalucía no aspira solo a exportar energía verde: aspira a que esa energía atraiga la nueva industria que hoy se decide en Europa.

Quedan deberes. Wetselaar advierte de que la capacidad de la red eléctrica andaluza no debe convertirse en un freno y reclama que los planes de desarrollo del transporte eléctrico avancen al mismo ritmo que la inversión privada. La velocidad de crecimiento dependerá de la demanda industrial, de las conexiones, del despliegue de hidroductos y del marco regulatorio que derive de la directiva europea RED III. También de infraestructuras como el corredor H2med, que conectará la península con los grandes centros de consumo del continente.

Maarten Wetselaar

El consejero delegado insiste en que la competencia global es feroz y en que ninguna ventaja es permanente. Un estudio elaborado junto a PwC sostiene que las moléculas verdes podrían reducir a la mitad la dependencia energética exterior de Europa en 2040. «No estamos construyendo únicamente capacidad de producción; nos posicionamos para abastecer un mercado europeo que está naciendo ahora», resume Wetselaar.

La Lectura Andaluza

Andalucía llega a esta carrera con una ventaja que no se improvisa: Huelva y el Campo de Gibraltar acumulan décadas de conocimiento industrial y, en el caso de la compañía, 40 años operando con hidrógeno. La comunidad aporta además recursos renovables, suelo, infraestructuras portuarias y una tradición química que pocas regiones europeas pueden igualar. La Junta de Andalucía ha identificado la urgencia administrativa con su Unidad Aceleradora de Proyectos, una herramienta pensada para que los trámites no frenen inversiones de esta escala, y el respaldo se extiende al Parlamento de Andalucía, donde las distintas fuerzas vienen coincidiendo en la necesidad de captar industria verde para la región.

El valor de proximidad es difícil de exagerar en una provincia que ha visto pasar varios ciclos industriales sin retener la riqueza que generaban. Hablamos de empleo cualificado, de FP Dual, de más de 400 pymes auxiliares y de la oportunidad de que el hidrógeno no se exporte en bruto, sino que atraiga aquí a las fábricas que lo consumen. Ese es el verdadero multiplicador: cada tonelada que se transforma en Huelva en combustible sostenible o producto químico genera más puestos de trabajo que la que sale por el puerto sin procesar.

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Queda la proyección. La producción arrancará en 2029, la ampliación de 105 megavatios está condicionada a la demanda industrial y el marco regulatorio europeo derivado de RED III marcará el ritmo. En paralelo, el corredor H2med y la capacidad de evacuación de la red eléctrica andaluza serán determinantes para que la comunidad no se quede con la planta pero pierda el mercado. La diferencia entre aprovechar esta oportunidad o verla pasar se decidirá en los próximos tres años.