Ourense no dispone de oncología infantil y los niños con cáncer del CHUO reciben tratamiento en Vigo, fuera de su provincia.
El CHUO deriva el cáncer infantil a Vigo: la provincia sin oncología pediátrica
El Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) carece de unidad de oncología pediátrica: cada diagnóstico de tumor en un niño de la provincia se traduce en una derivación al hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, centro de referencia del área sanitaria ourensana. Ello obliga a las familias a desplazarse durante meses y a rehacer su vida lejos de casa.
Para alguien de Verín, la distancia añade otra capa de dureza. Enzo tenía 13 años cuando le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin; durante unos siete meses, buena parte de su vida y la de su padre, Óscar, se organizó en torno al hospital vigués. Todo empezó con un bulto en el cuello. Después llegaron las pruebas, dos biopsias, y hasta la sospecha de una tuberculosis.
La respuesta a la primera pregunta práctica apareció en una casa que la asociación Bicos de Papel mantiene en Vigo para familias como la suya. El piso funciona desde 2018 y aloja a cuatro familias: cada una dispone de una habitación y comparte cocina y zonas comunes. «Si tiras una piedra desde aquí, le das al hospital», bromea Óscar.
La distancia hacía inviable convertir aquella rutina en desplazamientos continuos. «Te das cuenta de que es un viaje largo», explica Óscar, guardia civil con una flexibilidad laboral que otras familias no tienen. La alternativa era alquilar un piso en Vigo y montar una segunda casa justo cuando todas las preocupaciones estaban dentro del hospital. De ahí que el alojamiento junto al centro se haya convertido en una pieza clave.
En Ourense, ser niño y tener cáncer sigue significando, todavía hoy, hacer las maletas y vivir lejos de casa para poder tratarse.
Beatriz González, delegada de la asociación en Ourense, conoce la casa desde los dos lados: pasó allí dos años mientras su hijo recibía tratamiento. La cercanía no responde solo a la comodidad. En determinadas fases los niños están inmunodeprimidos y los médicos recomiendan permanecer cerca del hospital. «Cualquier urgencia tienes que estar en menos de 15 minutos en el hospital», señala. Recibir el alta no siempre significa poder volver a casa.
La labor de Bicos de Papel no termina en la vivienda. La entidad instaló televisión y videoconsola en la zona de tratamiento y promovió un parque infantil junto al hospital de día que tardó unos cinco años en superar trámites. Aunque nació ligada a la oncología infantil, atiende también otras peticiones del hospital cuando tiene habitaciones libres; este año ha acogido a tres familias de neonatos.
Dos años después, la historia se cuenta desde otro lugar. Enzo tiene 15 años, está en casa y continúa parte del tratamiento sin permanecer ingresado. La familia guarda un buen recuerdo del Cunqueiro: su padre destaca el trato «muy humano» de los profesionales. La habitación que compartió con él pertenece ya a otra familia y, desde la ventana, el Cunqueiro sigue distinguiéndose al fondo.
La equidad territorial del sistema sanitario gallego, en el centro del debate

El caso de Enzo no es aislado. Por la casa de Bicos de Papel han pasado numerosas familias de la provincia, y la asociación subraya que su existencia responde a una carencia estructural: la especialización sanitaria se concentra en unos pocos hospitales gallegos y las provincias periféricas dependen de ellos. Se trata de un patrón que conecta con el debate sobre la equidad territorial.
El Parlamento de Galicia ha abordado en distintas legislaturas el reparto de los servicios especializados entre las cuatro provincias, un asunto que opone la concentración de recursos, por eficiencia y volumen de casos, a las demandas de reforzar la atención en el territorio. Sobre el fondo nadie discrepa: el problema existe.
El Laboratorio Gallego
La sanidad es competencia autonómica y el mapa de servicios lo decide la Xunta de Galicia, el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela. En Galicia, la oncología pediátrica se concentra en unos pocos hospitales de referencia, y esa arquitectura deja a las provincias del interior dependiendo de centros situados a más de una hora de carretera. No es una carencia sobrevenida: es estructural.
Esa tensión entre concentración y proximidad no es exclusiva de Galicia: atraviesa el debate sanitario en buena parte de España, donde las provincias del interior afrontan el reto de garantizar servicios especializados con poblaciones dispersas y envejecidas. Ourense, con una de las poblaciones más envejecidas del país, funciona como caso de laboratorio para un problema nacional.
El PPdeG (el Partido Popular de Galicia), que gobierna la comunidad con mayorías absolutas desde 2009, tiende a defender la concentración de la alta especialización por criterios de calidad y eficiencia.
El BNG (el Bloque Nacionalista Galego) reclama, desde la oposición, reforzar los servicios en el territorio; el PSdeG (el Partido Socialista de Galicia) sitúa el equilibrio entre proximidad y especialización en el centro de su discurso sanitario. Ninguna formación defiende mantener la situación actual, y el asunto volverá a la próxima negociación presupuestaria. La incógnita es si algún día la provincia podrá tratarse en casa.
Ficha del Caso
- El caso: Ourense carece de oncología infantil; los niños diagnosticados de cáncer en el CHUO se derivan al hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, y Bicos de Papel facilita vivienda a sus familias.
- Datos importantes: La casa de Bicos de Papel en Vigo funciona desde 2018 y tiene capacidad para cuatro familias; las estancias pueden prolongarse durante meses según los tiempos del tratamiento.
- Resumen: El caso ilustra el coste humano de la concentración de servicios sanitarios en Galicia y conecta con el debate nacional sobre la equidad territorial en sanidad.
