Los Reyes presiden la recepción del Palacio Real con mil invitados marcada por Ceuta y el 29-N

La Casa del Rey incorpora por primera vez a representantes de Ceuta y Melilla en el Salón del Trono. El adelanto electoral del 29 de noviembre convierte el acto en una medición de fuerzas entre Gobierno y oposición.

Los Reyes presidieron la recepción del Palacio Real, con más de mil invitados y la Fiesta Nacional como motivo. No era una cita cualquiera. Felipe VI, la Reina Letizia, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía iniciaron el saludo pasadas las 13:30 horas en el Salón del Trono, el espacio que la Corona reserva a las visitas de Estado y a esta jornada del calendario. La Princesa acudió con el uniforme de gala del Ejército de Tierra. La Infanta Sofía acompañó a sus padres en la recepción por segunda ocasión.

La cita, confirmada en la agenda oficial de la Casa del Rey, arrancó con los máximos representantes de los poderes del Estado y se prolongó durante cerca de hora y media. Estuvieron todos los ministros salvo tres: el titular de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente; el de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy; y la de Infancia y Juventud, Sira Rego. Por el Palacio pasaron también presidentes de comunidades autónomas, presidentes de parlamentos autonómicos y más de un centenar de embajadores, encargados de negocios y representantes de organismos multilaterales.

A esa nómina se sumaron representantes de organizaciones empresariales, agentes sociales, la Diputación de la Grandeza, las Reales Maestranzas, y las Órdenes de Caballería. En el bloque de la cultura y la ciencia se invitó a premios nacionales de Investigación, de Innovación y Diseño, de Bellas Artes y de Cultura, junto a rectores de universidades españolas. En el ámbito social acudieron patronos de las fundaciones Princesa de Asturias y Princesa de Girona, representantes del CERMI y asociaciones de víctimas del terrorismo.

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El Salón del Trono, un escenario reservado

El Salón del Trono no se abre muchas veces al año. Además de la recepción del 12 de octubre, se reserva a las visitas de Estado que recibe la Corona. Esa restricción explica por qué la lista de invitados se lee como una radiografía del Estado: están las instituciones, y también la sociedad civil a la que cada año decide invitar Zarzuela. El uniforme de la heredera y la presencia de la Infanta completan un mensaje de continuidad que la Casa del Rey construye sin necesidad de discursos.

Ceuta y Melilla entran por primera vez en la lista de invitados

Fiesta Nacional

La novedad de esta edición estuvo en los nombres nuevos. Por primera vez, la recepción del Palacio Real incluyó una representación de la sociedad de Ceuta y Melilla, con responsables institucionales, políticos, empresariales, sanitarios, educativos, sociales, culturales y deportivos. De Ceuta asistieron también las comunidades religiosas israelita e hindú; de Melilla, representantes de varias confesiones. La Reina dedicó unas palabras al presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, antes de continuar con el saludo.

Minutos después, los Reyes, la Princesa y la Infanta dieron la mano al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, entre otras autoridades. El líder de Vox, Santiago Abascal, pasaba ese mismo día por Ceuta junto al presidente de la Agrupación Nacional francesa, Jordan Bardella, en un desplazamiento que situaba a la ciudad autónoma en el centro del debate político.

En el Palacio Real, cada nombre de la fila de saludo es una decisión de Estado: quien entra por primera vez dice tanto como quien repite.

El adelanto electoral del 29 de noviembre condicionó la lectura completa del acto. Con la crisis de Ceuta todavía abierta y las Cortes en cuenta atrás, cada gesto admitía una doble interpretación: la institucional y la de la precampaña que ya está en marcha. La Corona, eso sí, mantuvo el registro ceremonial y no alteró el guion previsto.

El termómetro institucional de un 12-O en campaña

Una recepción de estas características nunca es neutral. Las tres ausencias en el Consejo de Ministros —Transportes, Derechos Sociales e Infancia— dejan una fotografía con más huecos de los habituales, y ese detalle se leerá en clave política aunque el protocolo no lo contemple. La Corona gana cuando el acto se interpreta como lo que es: una jornada de puertas abiertas al conjunto del Estado. Pierde cuando alguien consigue arrastrarla a la refriega partidista.

El diseño de la jornada responde, además, a una hoja de ruta que Zarzuela ejecuta con paciencia: la Princesa de Asturias con uniforme militar, la Infanta Sofía ganando presencia institucional, los cuatro miembros de la Familia Real saludando juntos. Es el relevo generacional contado sin discursos. La incorporación de Ceuta y Melilla a la lista de invitados añade otro capítulo a esa estrategia: la Corona subraya la pluralidad del Estado justo cuando esa pluralidad se discute en el terreno político.

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La siguiente cita de peso en la agenda institucional apunta a Oviedo, con la entrega de los Premios Princesa de Asturias a finales de este mes, aunque la Casa del Rey no ha detallado todavía el programa. Antes, el calendario habrá consumido buena parte de la atención mediática con la convocatoria del 29 de noviembre. Queda por ver si esta recepción se recordará como el último gran acto institucional de una legislatura que ya cuenta sus días.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: la recepción del 12 de octubre es una de las pocas citas, junto a las visitas de Estado, en las que se abre el Salón del Trono del Palacio Real.
  • El detalle de protocolo: por primera vez se invita a una representación de la sociedad de Ceuta y Melilla, con presencia de comunidades religiosas de ambas ciudades.
  • Próximos pasos: la Casa del Rey no ha confirmado el programa de los siguientes actos, con los Premios Princesa de Asturias y el 29-N como telón de fondo.