Cárteles latinoamericanos en Europa: operan en 16 países y disparan los decomisos de cocaína

La investigación, basada en datos policiales y entrevistas en ocho países, sitúa a las redes criminales latinoamericanas asentadas ya en el continente. España, principal puerta de entrada de la cocaína, queda en el epicentro del fenómeno.

Los cárteles latinoamericanos han echado raíces en al menos 12 países europeos y los decomisos de cocaína se han multiplicado por cinco en una década. Y España, puerta de entrada natural de esa droga al continente, aparece en el centro del mapa.

Una investigación de cuatro meses del diario británico The Guardian, apoyada en bases de datos, informes de policía e inteligencia y entrevistas con jueces, fiscales y expertos de ocho países, confirma lo que las fuerzas de seguridad venían avisando: esto no es un repunte puntual, es un cambio de modelo. El trabajo cruza bases de datos con testimonios directos de ocho países para dibujar un mapa que hasta ahora solo se intuía por partes. El negocio ya no viaja, se instala.

Qué ha encontrado la investigación: un 471% más de cocaína

El dato central es contundente. Entre 2014 y 2024 la cantidad de cocaína incautada en Europa creció un 471%, más de cinco veces lo registrado una década antes. La cifra no es un accidente estadístico: refleja más rutas, más volumen y más capacidad de colocar la droga en el mercado. No es solo que llegue más droga: es que llega de otra forma y por otras manos.

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Redes y facciones criminales procedentes de Colombia, Brasil, Ecuador, Venezuela, México y Estados Unidos operan ya en suelo europeo, según el trabajo periodístico. Ya no se limitan a enviar la mercancía desde la distancia; se asientan, tejen alianzas con mafias locales y levantan laboratorios para procesar derivados de la cocaína. Europa ha dejado de ser solo un destino para convertirse en territorio de operaciones.

Por qué España es la puerta que más preocupa

Y aquí está la clave. La península ibérica es la última frontera entre el Atlántico y el corazón del continente. El estrecho de Gibraltar, los puertos de Algeciras, Valencia o Barcelona y las rías gallegas concentran buena parte de los alijos que entran por vía marítima. España no es una víctima lejana: es la puerta.

Su posición geográfica la convierte en el principal punto de entrada de la cocaína sudamericana al mercado europeo, y por eso la Policía Nacional y la Guardia Civil llevan años en primera línea. La presión sobre el Campo de Gibraltar y las costas andaluzas y gallegas no es nueva, pero ahora se libra contra rivales que ya no son solo transportistas: son estructuras con presencia estable en el continente. La agencia policial europea (Europol) coordina cada vez más operaciones transfronterizas porque el rastro ya no se detiene en la aduana.

Cada vez que Europa ha cortado una ruta, el negocio no ha muerto: ha encontrado otra puerta.

Lo que la historia de las rutas enseña sobre este salto

Conviene recordar que el narcotráfico nunca ha sido un negocio estatico. Cerrar una ruta nunca ha bastado: el flujo se ha reacomodado una y otra vez. En los años ochenta y noventa el gran eje iba del Caribe a Florida; después el relevo lo tomó el tráfico mexicano hacia Estados Unidos. Cuando la presión apretó allí, se abrió la ruta africana, con el golfo de Guinea como escala intermedia.

Ahora el atajo es directo: del puerto sudamericano al puerto europeo, sin escalas. Es un patrón que España conoce bien, porque ha sido puerta de entrada en casi todas esas fases y porque su pulso contra el narcotráfico se remonta décadas atrás. La investigación también detectó más laboratorios locales desmantelados, señal de que el procesado se acerca al consumidor.

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La conclusión que deja la investigación es incómoda: blindar un puerto no elimina el negocio, solo lo desplaza hacia el siguiente. Por eso la respuesta útil no pasa solo por más agentes en una dársena, sino por inteligencia compartida entre Europa y América Latina y controles homogéneos en todos los puertos. Lo que conviene seguir en los próximos meses es si Bruselas convierte esta evidencia en una estrategia común o si cada país sigue jugando su propia partida. Y esa partida no admite esperas: cada mes sin respuesta común es un mes más de terreno ganado por las redes.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: Una investigación de cuatro meses revela que los carteles latinoamericanos se han asentado en al menos 12 países europeos y colaboran con mafias locales.
  • Datos importantes: Los decomisos de cocaína en Europa crecieron un 471% entre 2014 y 2024, con redes de Colombia, Brasil, Ecuador, Venezuela, México y Estados Unidos ya operando en el continente.
  • Resumen: España, principal puerta de entrada de la cocaína sudamericana, ve en juego la seguridad de sus puertos, el trabajo de sus fuerzas de seguridad y su imagen como socio fiable en la Unión Europea.