El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, confía en que Sánchez no apruebe el nuevo modelo de financiación autonómica en la Diputación Permanente del Congreso. Lo trasladó durante los actos del Día de la Fiesta Nacional celebrados en Madrid, y lo hizo con una advertencia sin matices: recurrir a esa vía supondría un ‘atraco’ y un ‘hachazo directo al principio de igualdad’ entre territorios.
El dirigente socialista se refería a la posibilidad de que el Ejecutivo saque adelante la reforma sin pasar por el Pleno ordinario, sirviéndose de la Diputación Permanente, el órgano que asume las funciones de la Cámara cuando esta se disuelve o queda entre periodos de sesiones. Con las elecciones generales del 29 de noviembre en el horizonte, Page sostiene que una decisión de ese calado sería contraproducente no solo para los territorios perjudicados, sino para el conjunto del partido.
‘Creo que sería lo más contraproducente, incluso para los mensajes de campaña’, afirmó al ser preguntado por esa eventualidad. Y añadió una frase que condensa su posición de fondo: ‘A estas alturas yo creo que resulta evidente que algo que destroza la igualdad entre los españoles no lo puede defender alguien que se considere de izquierdas’.
Tampoco acepta que exista una ventana idónea para una reforma diseñada en los términos que rechaza. ‘No es el mejor momento y para esta financiación no hay momento bueno’, zanjó el presidente autonómico, que lleva meses situado en la primera línea del debate interno del socialismo español sobre el modelo territorial.
Más allá de la financiación, Page aprovechó el 12 de octubre para reivindicar una idea de España anclada en la convivencia y en el marco constitucional. ‘Se puede ser español sin serlo contra nadie’, defendió, antes de desear que el país celebre dentro de dos años el 50 aniversario de la Constitución de 1978 con el reconocimiento que, a su juicio, merece ese periodo histórico.
La financiación autonómica deja de ser un asunto técnico cuando entra en el calendario electoral: entonces se convierte en el termómetro de la cohesión del propio partido.
La vía de la Diputación Permanente que nadie quiere invocar
La Diputación Permanente del Congreso es un órgano poco conocido por el gran público, pero de peso constitucional: se activa cuando las Cortes quedan disueltas o en los periodos entre sesiones, y puede decidir sobre asuntos urgentes. Recurrir a ella para convalidar un modelo de financiación autonómica sería, en la lectura de Page, forzar el procedimiento por una puerta que elude el debate parlamentario ordinario.
Castilla-La Mancha es uno de los territorios que más ha hecho bandera de la igualdad entre comunidades. Su población dispersa, sus amplias zonas rurales y su dependencia de los fondos del sistema de financiación explican por qué el presidente autonómico ha convertido este asunto en una línea roja. La ‘financiación singular’ pactada con Cataluña —y su posible traslación a un modelo general— es el punto que más incomoda a los barones que temen perder peso relativo en el reparto.
Page no está solo en esa preocupación. Otros presidentes autonómicos socialistas han reclamado que cualquier reforma del sistema se negocie en el marco del Consejo de Política Fiscal y Financiera, con todas las comunidades, sentadas a la mesa y sin atajos. La coincidencia de fondo es notable, aunque el tono de cada uno varíe según su margen político.
El cálculo electoral que lo condiciona todo
El contexto es inseparable del contenido. Con las generales del 29 de noviembre como horizonte, cualquier decisión sobre financiación autonómica se leerá en clave de campaña. Para Page, aprobar el modelo en precampaña daría a la oposición un argumento demoledor y, al mismo tiempo, enviaría a los electores un mensaje contradictorio con el discurso de igualdad que el PSOE defiende en el resto de España.
La lectura estratégica que hacen los equipos territoriales socialistas es sencilla: el PSOE no puede permitirse que la financiación se convierta en el eje que le reste credibilidad entre los votantes del centro y de la izquierda moderada fuera de Cataluña. Cada vez que este debate se enciende, el partido dedica energías a gestionar su propio flanco interno en lugar de a confrontar con el PP.
Ferraz no ha aclarado oficialmente si existe un calendario para llevar el modelo al Congreso ni si se contempla el atajo de la Diputación Permanente. Fuentes de la dirección federal consultadas por este medio insisten en que no hay ninguna decisión cerrada y que la prioridad es mantener unido el grupo. Eso sí, el silencio alimenta todas las hipótesis.
El Eje del Poder Socialista
El pulso sobre la financiación es, en realidad, un pulso sobre el rumbo del PSOE en un año decisivo. La relación entre Ferraz y los barones territoriales vive su enésimo capítulo: García-Page encarna la voz crítica clásica dentro del partido, y lo hace además desde una comunidad que ni es la más rica ni la más poblada, lo que refuerza su argumento de igualdad. A su alrededor, presidentes como Adrián Barbón, en Asturias, o María Chivite, en Navarra, comparten la exigencia de un reparto equitativo, aunque mantienen un perfil más discreto.
El aterrizaje social de la decisión también cuenta. De los fondos del sistema de financiación dependen la sanidad, la educación y los servicios sociales de millones de ciudadanos en las comunidades con menor capacidad fiscal. Un cambio de modelo mal explicado no es un tecnicismo: es la lista de espera, la plantilla de un centro de salud o la beca de comedor de un colegio. De ahí que el asunto tenga una traducción cotidiana inmediata.
El precedente pesa. Ya ocurrió algo parecido con la negociación de la financiación singular catalana, que tensionó al grupo parlamentario y obligó a la dirección a reforzar su discurso sobre la solidaridad interterritorial. En aquella ocasión el PSOE salió adelante apelando a la Constitución y a los estatutos; ahora la prueba es más exigente porque hay urnas de por medio y porque los barones sienten que se juegan su credibilidad ante sus propios votantes.
El reto para Sánchez es doble: sostener la mayoría parlamentaria sin romper la cohesión territorial del partido y llegar a noviembre con un discurso de igualdad que sea creíble en toda España. La próxima ventana crítica será el Consejo de Política Fiscal y Financiera previsto para las próximas semanas, que marcará el tono del debate. Hasta entonces, la financiación autonómica seguirá siendo el termómetro de la unidad socialista.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La igualdad entre territorios como seña de identidad del PSOE; toda reforma debe nacer del Consejo de Política Fiscal y Financiera, sin atajos.
- Protagonista: Emiliano García-Page (presidente de Castilla-La Mancha).
- Próximo hito: Consejo de Política Fiscal y Financiera de las próximas semanas y precampaña hacia las generales del 29 de noviembre.

