España y el Sur rechazan los recortes del presupuesto europeo 2028-2034 antes de la cumbre

Los dieciséis países del grupo Amigos de la Cohesión exigen mantener las partidas de agricultura y cohesión frente al tijeretazo de 140.000 millones. La cumbre de los Veintisiete arranca este jueves en Bruselas sin acuerdo a la vista.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La presidencia irlandesa presentó el sábado las bases del Marco Financiero Plurianual 2028-2034 con 1,6 billones de euros, un recorte del 8% sobre los 1,76 billones que había propuesto la Comisión Europea.
  • ¿Quién está detrás? Los Amigos de la Cohesión, bloque de 16 países encabezado por España, Italia, Grecia y Portugal, rechaza el tijeretazo; Alemania, Países Bajos y Suecia lo ven insuficiente; Francia amenaza con vetar el acuerdo sin nuevos recursos propios.
  • ¿Qué impacto tiene? De consolidarse el recorte, España pierde margen en la Política Agraria Común y en los fondos de cohesión justo antes de la cumbre de líderes del 15 y 16 de octubre.

España y otros quince países han plantado cara al recorte del 8% del presupuesto europeo 2028-2034 que propone la presidencia irlandesa. Lo hicieron este lunes, en una cena de dirigentes en Bruselas, tras un silencio calculado que desconcertó a media docena de delegaciones.

Un tijeretazo de 140.000 millones que nadie defiende

La propuesta que Irlanda puso sobre la mesa el sábado fija el techo de las cuentas comunitarias en 1,6 billones de euros para los siete años que van de 2028 a 2034. Son 140.000 millones menos que los 1,76 billones que había defendido la Comisión Europea y el primer documento que aterriza en la mesa de los Veintisiete. El Marco Financiero Plurianual (MFP) es el presupuesto de largo plazo de la UE: decide cuánto se gasta, en qué políticas y durante cuántos años. El vigente expira el 31 de diciembre de 2027. El Consejo va publicando el estado de la negociación en su ficha sobre el presupuesto a largo plazo.

Los Amigos de la Cohesión, bloque de 16 Estados que suman el 58% de las contribuciones nacionales al presupuesto, advirtieron de que el tijeretazo ‘corre el riesgo de socavar la capacidad de la Unión para cumplir sus prioridades y preservar su credibilidad’. El secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro, lo dijo sin rodeos desde Luxemburgo: ‘los recortes propuestos no son ni deseables ni aceptables’. El grupo reclama un MFP equivalente al 2% de la renta nacional bruta de la Unión; el actual ronda el 1,1%.

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Alemania, Países Bajos y Suecia no esperaron al lunes. El mismo sábado tacharon el documento de ‘inaceptable’ y exigieron reducir ‘considerablemente’ el volumen global. El canciller Friedrich Merz lo cerró: ‘el importe de la nueva propuesta no constituye una base para llegar a un acuerdo’. Con estos mimbres, el cesto no lo quiere nadie.

Quién paga la fiesta: de la PAC al calendario de Next Generation

Marco Financiero Plurianual

Francia juega en una liga intermedia y ha lanzado su propio órdago. Se sentó en la cena de los del Sur porque tiene una línea roja clara —no tocar la PAC—, pero su ministro de Asuntos Europeos, Benjamin Haddad, avisó de que ‘no habrá unanimidad, no habrá acuerdo para este Presupuesto sin adoptar un nuevo paquete de recursos propios’. París quiere gravar a los gigantes digitales estadounidenses, al juego online y a las criptomonedas, tres figuras que Irlanda dejó fuera del borrador. No es un detalle menor: Dublín alberga las sedes europeas de buena parte de esas tecnológicas. Y el MFP se aprueba por unanimidad en el Consejo, así que un solo veto descarrila el calendario.

España ha colocado su propia palanca financiera sobre la mesa. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, propone redefinir el calendario de devolución de la deuda de NextGenerationEU para liberar 11.000 millones anuales, unos 70.000 millones en todo el periodo 2028-2034, que se destinarían a inversiones estratégicas. Los Amigos de la Cohesión van en la misma dirección: piden explorar ‘instrumentos europeos de deuda limitados y específicos, en forma de préstamos’ y nuevos recursos propios ‘justos, simples y no regresivos’.

Nadie defiende el recorte: los frugales lo ven corto y el Sur lo lee como un ajuste encubierto con la factura de Next Generation a punto de vencer.

El Eje del Poder Europeo

La geometría de esta negociación es la de siempre, pero con los papeles algo revueltos. Los frugales —Alemania, Países Bajos, Suecia y, en segunda fila, Austria, Dinamarca y Finlandia— llegan con el discurso del ahorro y la deuda; el Sur y el Este, con la cohesión como bandera; Francia, con la PAC y los impuestos digitales; e Irlanda, sentada en la presidencia rotatoria, con una propuesta que no satisface a nadie. Es el clásico de Bruselas: la presidencia de turno intenta cerrar un equilibrio y acaba pagando el desgaste. Aquí nadie cede gratis.

Para España, el pulso tiene aterrizaje directo. Somos uno de los mayores perceptores netos de la política de cohesión y del segundo pilar de la PAC, y buena parte de esos fondos se ejecuta a través de las comunidades autónomas y de las regiones ultraperiféricas, Canarias entre ellas. Un recorte del 8% se traduce en menos margen para agricultores, ganaderos, pescadores, y para los programas de reindustrialización de las zonas que más dependen de Bruselas. En Madrid la negociación se leerá, además, en clave interna: cada euro perdido será un argumento en el debate sobre el peso real de Moncloa en las instituciones.

El precedente más cercano es el MFP 2021-2027, cerrado en plena pandemia con un pulso idéntico. Entonces, el Frugal Four —Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia— resistió hasta el último minuto el fondo de 750.000 millones de Next Generation y arrancó a cambio rebajas en las contribuciones nacionales. Aquella vez se cedió en el tamaño y se compensó con deuda común. Ahora esa deuda ya existe y hay que devolverla, lo que estrecha el margen de todos. Conviene recordar otro dato: en 2013 la UE aprobó el primer presupuesto plurianual de su historia que encogía respecto al anterior. No sería la primera vez.

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La cita es este jueves y viernes en Bruselas. Los líderes discutirán el documento sin expectativa de acuerdo —no es una cumbre decisoria— y la negociación formal esperará a 2027, cuando el reglamento del MFP tenga que pasar por la unanimidad del Consejo y por el consentimiento de la Eurocámara, que ya ha cargado contra el tijeretazo. El reloj no espera: el presupuesto actual expira la noche del 31 de diciembre de 2027 y, sin acuerdo, la UE vuelve a la prórroga técnica que ya vivió en 2020.