EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La CFTC remitió a su división de cumplimiento unas operaciones de petróleo ejecutadas minutos antes del mensaje de Donald Trump sobre Irán. Un asesor del presidente del regulador ordenó retirar esa remisión interna.
- ¿Quién está detrás? Michael Selig, presidente de la CFTC, su asesor Mel Gunewardena y el Departamento de Justicia, que investiga en paralelo.
- ¿Qué impacto tiene? El Brent cayó hasta un 14%. España importa casi todo su crudo: la volatilidad llega al surtidor.
Una venta de seis millones de barriles en dos minutos puso a la CFTC tras la pista del insider trading en petróleo. Quince minutos después, Donald Trump anunció en Truth Social que aparcaba su amenaza de atacar centrales eléctricas iraníes. El Brent se desplomó hasta un 14%.
La noticia no es la operación, sino lo que ocurrió dentro del regulador. Analistas de la División de Vigilancia de Mercado de la CFTC —la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas, el organismo que supervisa los derivados en Estados Unidos— remitieron el caso a la división de cumplimiento. Mel Gunewardena, asesor principal del presidente de la agencia, ordenó después a un supervisor que retirara esa remisión. Lo publicó Bloomberg este martes.
Seis millones de barriles en dos minutos: la operación que activó las alarmas
Los números son difíciles de explicar por azar. En una ventana de dos minutos abierta a las 6:49 de la mañana del 23 de marzo, los operadores vendieron contratos equivalentes a al menos seis millones de barriles de Brent, y de West Texas Intermediate. Ese volumen multiplicaba por más de 8,5 lo negociado a la misma hora en la semana previa. La operación no fue grande solo en términos absolutos: fue anómala en su propio contexto horario.
Quince minutos más tarde llegó el mensaje. El Brent, que había superado los 105 dólares en plena escalada con Teherán, cayó un 14% en una sola sesión. Tim Skirrow, responsable de derivados de Energy Aspects, lo resumió así: ‘o alguien tuvo mucha suerte o sabía algo’.
El Departamento de Justicia abrió su propia investigación en paralelo. La división de cumplimiento de la CFTC sigue examinando las operaciones del 23 de marzo, y una fuente citada por Bloomberg sostiene que la revisión en marcha desde finales de marzo es amplia y califica de ‘falsas y maliciosas’ las versiones que dicen lo contrario.
En los mercados de futuros no existe una prohibición general de operar con información privilegiada: la CFTC tiene que demostrar fraude, no simple ventaja.
Los movimientos internos posteriores añaden ruido. Mel Gunewardena reunió a su propio equipo para rehacer el análisis de de las operaciones. Para julio, el supervisor al que había ordenado retirar la remisión ya había abandonado la agencia; otros miembros del equipo dimitieron o fueron reasignados. No consta que esos cambios estén vinculados al caso. La explicación oficial es otra: como los hallazgos iniciales apuntaban a operadores estadounidenses, la agencia decidió ampliar la revisión al terreno internacional.
Del referimiento retirado a la investigación abierta: quién vigila a quién

La CFTC guarda silencio institucional. ‘La CFTC no confirma ni desmiente ninguna investigación’, declaró su portavoz, Zach Fulton. Es la política habitual del organismo y también su mayor debilidad: cuando la agencia no habla, hablan los mercados y los senadores.
En el Capitolio, el asunto ya tiene dueño. Elizabeth Warren y Sheldon Whitehouse pidieron en abril a Michael Selig que investigara las operaciones del 23 de marzo y una apuesta de casi 950 millones de dólares a que el petróleo bajaría, colocada horas antes de que Trump anunciara un alto el fuego de dos semanas con Irán el 7 de abril.
En mayo, Raphael Warnock y otros cuatro senadores demócratas reclamaron explicaciones por escrito. John Boozman, el republicano que preside el Comité de Agricultura del Senado, no respondió a las peticiones de comentario.
El contexto estadístico añade presión. La agencia presentó 13 acciones de cumplimiento en el ejercicio fiscal de 2025, frente a las 58 de 2024 y las 96 de 2023. Dennis Kelleher, presidente de Better Markets, exige que la CFTC publique todos los documentos del caso, que su inspector general investigue y que el Departamento de Justicia abra una causa penal. EJ Antoni, economista de la Heritage Foundation, avisa de que dejar sin supervisión las operaciones ‘sistemáticamente acertadas’ sacude la confianza en los mercados de materias primas.
La Lógica de Washington
Washington no funciona como imagina una redacción europea. Cuando un analista remite un expediente, no está acusando a nadie: activa un mecanismo administrativo que puede morir en un cajón o convertirse en una demanda. Retirar un referimiento no equivale a cerrar una investigación; cambia quién la conduce y con qué alcance. Ampliar el foco a Londres, Dubái o Singapur es coherente en un caso así. Y es también la explicación más cómoda.
Hay una peculiaridad legal que casi nunca se explica en Europa. En los mercados de valores, la norma 10b-5 de la SEC prohíbe de forma general operar con información material no pública. En los futuros, ese paraguas no existe: la ley de comercio de materias primas no prohíbe en abstracto usar información privilegiada. La CFTC tiene que construir el caso como fraude o manipulación, un estándar mucho más exigente. La ley Dodd-Frank de 2010 amplió esas facultades, pero no creó el delito que muchos ciudadanos creen que ya existía.
Tampoco es nuevo que la palabra de un presidente mueva el crudo. En marzo de 1988, tras el crash del 87, Ronald Reagan firmó la orden ejecutiva que creó el Grupo de Trabajo del Presidente sobre Mercados Financieros, el equipo que desde entonces coordina al Tesoro, a la Reserva Federal y a los reguladores cuando un anuncio político sacude los precios. Lo que cambia cada década es la velocidad: ahora basta un mensaje en Truth Social.
Para España, la lectura es doble. El Brent por encima de 105 dólares se traslada en semanas al surtidor y a la factura eléctrica; la caída posterior alivió al consumidor, pero también al refino. Repsol y los demás operadores ibéricos compran crudo referenciado a Brent y a WTI: un desplome repentino mejora su margen y tensiona el valor de sus inventarios.
En el plano regulatorio, la comparación con Bruselas es inevitable. El reglamento europeo de abuso de mercado prohíbe desde 2016 operar con información privilegiada también en derivados sobre materias primas, un estándar más explícito que el estadounidense y que la CNMV aplica a los operadores españoles. Las empresas españolas con actividad en los futuros de Estados Unidos conviven con dos regímenes distintos para la misma conducta.
Lo que viene es una investigación que puede tardar años. El Departamento de Justicia mantiene su causa abierta, la división de cumplimiento sigue revisando el 23 de marzo y los demócratas del Senado ya han pedido explicaciones por escrito a Michael Selig. Mientras tanto, el petróleo seguirá moviéndose con cada frase del presidente. La pregunta de fondo no es quién vendió seis millones de barriles aquella mañana. Es cuánta gente lo sabía.
Ficha del Caso
- El caso: Analistas de la CFTC detectaron operaciones de petróleo anómalas minutos antes de que Trump rebajara la tensión con Irán. Un asesor del presidente del regulador retiró la remisión interna al equipo de cumplimiento.
- Datos clave: Seis millones de barriles vendidos en la ventana abierta a las 6:49 del 23 de marzo; volumen 8,5 veces superior al habitual a esa hora; caída del Brent de hasta el 14%; 13 acciones de cumplimiento de la CFTC en 2025 frente a 96 en 2023.
- Para España: El Brent marca el precio del carburante y el coste energético. La investigación afecta a la credibilidad de los mercados donde las empresas españolas cubren sus riesgos de crudo y gas.
