El estrecho de Magallanes, el paso que España descubrió en 1520, vuelve a encender la geopolítica del Cono Sur. Chile y Argentina cruzan advertencias. Y la historia de ese canal es, en buena parte, historia española.
Vamos por partes. Altos mandos militares argentinos hicieron declaraciones sobre el estrecho que despertaron el reclamo inmediato del Gobierno de Chile. Las cancillerías reaccionaron con rapidez y Argentina ofreció disculpas por unas expresiones que el diario La Nación califica de confusas y erróneas. Pero el roce ya estaba servido.
Porque aquí no se discute un trozo de mar cualquiera. Se discute una de las rutas marítimas más simbólicas del planeta. Por el estrecho austral pasaron 2.400 naves en 2025, una cifra modesta frente a los 36.000 buques que atravesaban cada año el estrecho de Ormuz antes de la crisis. Pero el tablero está girando.
La sequía en el canal de Panamá, la inestabilidad en Oriente Medio y el interés por la proyección hacia la Antártida han devuelto valor a este corredor. Quien domina el paso, domina una carta de futuro.
Qué ha pasado exactamente en el Estrecho de Magallanes
El detonante fue verbal, pero el eco fue diplomático. Los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast firmaron una declaración conjunta en Santiago de Chile en la que recordaron la plena soberanía chilena sobre el estrecho. Quisieron rebajar la temperatura y no lo consiguieron del todo.
Detrás de todo esto está el Decreto 457/2021, la Directiva Política de Defensa Nacional que firmó el expresidente Alberto Fernández. En sus anexos describe el estrecho como un espacio compartido, una mención que choca con 140 años de tratados. Milei ha prometido derogarlo. Está por ver cuándo.
El estrecho de Magallanes es un paso descubierto por España y delimitado por tratados: el pulso no admite improvisaciones.
La política interna hizo el resto. En Chile, parlamentarios, militares retirados y excancilleres exigieron a Kast mayor firmeza. La Cámara de Diputados aprobó siete resoluciones sobre la zona austral para pedir más capacidades militares. Y la encuestadora Cadem retrató el clima: el 69% de los chilenos cree que Argentina tiene ambiciones territoriales.
Por qué esta ruta estratégica también le importa a España
Conviene recordar de dónde viene este mapa. La expedición de Hernando de Magallanes, al servicio de la Corona española, encontró en 1520 el anhelado paso al Mar del Sur. Años después, Juan Sebastián Elcano completó la primera vuelta al mundo. Ese corredor es un capítulo central del legado español en América.
Y España no solo tiene memoria aquí. Tiene intereses vivos. Chile y Argentina son dos mercados clave para las empresas españolas. Bancos, telecomunicaciones, energía e infraestructuras operan a ambos lados de la cordillera. Las inversiones siempre son esquivas a las regiones conflictivas, admite el propio editorial.
El segundo sondeo, de Criteria, añade matices. El 60% valora positivamente la amistad entre Milei y Kast, pero el 63% sostiene que Chile debe defender su soberanía aunque eso genere conflictos. La confianza, cuando se rompe, tarda años en reconstruirse.
¿Afecta este pulso a España de forma directa? Hoy no hay disputa abierta. Pero el precedente importa. Cuando dos países vecinos enfrían su relación, los proyectos de convergencia energética, minera y de infraestructuras se frenan. Y ahí hay capital español.
Lo que enseñan los tratados de 1881 y 1984
Este no es un conflicto nuevo. El Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984 fijan con claridad la pertenencia del estrecho a Chile. El segundo se firmó tras el conflicto del Beagle, cuando una mediación papal evitó una guerra abierta entre ambos países. La lección fue nítida: los tratados salvan vidas.
Cuatro décadas después, el mecanismo vuelve a estar a prueba. El editorial reclama a las cancillerías que trabajen sin estridencias. El ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, sembró dudas al hablar de la autodeterminación de los malvinenses. El canciller argentino, Pablo Quirno, respondió que para su gobierno vale la palabra de Kast.
La pelota está, por tanto, en el tejado de la diplomacia. La derogación del decreto argentino sería una señal de peso, y conviene seguir de cerca si llega. Para España, el episodio deja una constatación incómoda: el estrecho que un día abrió el mundo a los navegantes españoles vuelve a decidir quién manda en el extremo del mapa.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Declaraciones de militares argentinos sobre el estrecho de Magallanes reavivan un roce diplomático con Chile, pese a la declaración conjunta de Milei y Kast.
- Datos importantes: Por el estrecho pasaron 2.400 naves en 2025. Los tratados de 1881 y 1984 reconocen la soberanía chilena. El Decreto 457/2021 lo llama ‘espacio compartido’.
- Resumen: El episodio pone en juego el legado español de la ruta y los intereses de las empresas españolas en Chile y Argentina, y prueba la solidez de los tratados.
