Felipe VI ha recibido este miércoles la Llave de Oro de Melilla en el Salón Dorado del Palacio de la Asamblea. Es el primer acto oficial de la visita de los Reyes a la ciudad autónoma, y la distinción la ha entregado el presidente melillense, Juan José Imbroda, ante unas sesenta personas.
Antes de entrar al palacio, don Felipe y doña Letizia se detuvieron casi media hora en la Plaza de España para saludar a los centenares de melillenses que les esperaban. El grito de ‘¡España, España!’ acompañó el recorrido, una escena casi idéntica a la vivida un día antes en Ceuta.
La Llave de Oro es un reconocimiento simbólico reservado a las visitas de mayor relevancia institucional. Su entrega llega casi dos décadas después de la última vez que la Corona pisó Melilla, en 2007. Imbroda resumió la jornada con dos palabras: ‘un sueño cumplido’.
Un salón, sesenta invitados y el retrato plural de la ciudad
Según la información publicada por la Casa de S.M. el Rey, al acto asistieron unas sesenta personas: miembros del Gobierno de la Ciudad Autónoma, la Mesa de la Asamblea, viceconsejeros y diputados de las entidades públicas, además de los diputados y senadores que representan a Melilla en las Cortes. Estuvieron también presentes representantes del Poder Judicial, y del Ministerio Fiscal.
La convocatoria incluyó a delegados de las comunidades católica, islámica, israelita, hindú y gitana, un gesto que refleja la pluralidad religiosa de Melilla. Completaron la lista representantes de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos de Seguridad del Estado, de organizaciones empresariales y de la universidad. La composición de la sala no era un detalle menor: era el retrato oficial de una ciudad que se explica por la suma de sus comunidades.
Soberanía, seguridad y una petición directa al Gobierno central

Imbroda dedicó la parte central de su intervención a la pertenencia de Melilla a España. Aquí comienza Europa‘, dijo, antes de reivindicar que la ciudad no es ‘de España’ sino ‘España. El presidente melillense agradeció el respaldo de la Corona en los momentos más tensos de la crisis migratoria que afectó a Ceuta a finales de julio y que también tuvo repercusión en Melilla.
Una llave de oro pesa poco en la mano y mucho en el relato institucional: Melilla llevaba casi dos décadas esperando que la Corona volviera a girarla.
‘Nadie puede violar la soberanía nacional y no esperar consecuencias’, afirmó ante Felipe VI y Letizia. Imbroda reconoció que la crisis migratoria marcó un punto de inflexión —’la invasión de Ceuta fue un hecho muy grave’, señaló— y pidió al Ejecutivo respuestas ‘más contundentes y ágiles’. ‘Entiendo que una situación excepcional necesita de respuestas excepcionales’, añadió.
Hubo también un capítulo de gratitud y una petición expresa. ‘Nos hemos sentido muy respaldados’, dijo, antes de reclamar que ese acompañamiento no se quede en un gesto puntual: ‘Necesitamos su presencia para el futuro’. Y una reclamación directa al Gobierno de España, al que pidió mayor ‘seguridad e independencia’ frente a la presión que, según su diagnóstico, ejerce Marruecos. Cerró con un ‘¡viva el Rey!’.
Concluido el acto institucional, la agenda continuó en el Colegio Público Pintor Eduardo Morillas, situado en un barrio residencial muy poblado. El centro cuenta con más de 900 alumnos y 79 docentes, repartidos en doce grupos de educación infantil y 27 de primaria, y acumula 25 años como colegio bilingüe. Está previsto que los Reyes recorran aulas de infantil y primaria y que visiten un aula con un proyecto específico para alumnos con trastorno del espectro autista.
La jornada se cerrará por la tarde con un encuentro al que están invitadas cerca de 400 personas en representación de la Asamblea, el Consejo de Gobierno, la Delegación del Gobierno central, diputados, senadores y el Poder Judicial, junto a las Fuerzas Armadas, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, las confesiones religiosas, la universidad, el tejido empresarial, los sindicatos, el movimiento vecinal, la cultura y los medios de comunicación.
Por qué Ceuta y Melilla son hoy el eje territorial de la Corona
Hay una lectura de estrategia institucional que trasciende el protocolo. La Corona ha cerrado en apenas dos días un recorrido por las dos ciudades autónomas del norte de África con una agenda calcada en su estructura: saludo a pie de calle, acto institucional con entrega de distinción, visita a un centro educativo y un encuentro con la sociedad civil. Ese diseño no responde a la improvisación: la presencia física de la Jefatura del Estado allí donde la soberanía se debate pesa más que cualquier comunicado.
El discurso de Imbroda sitúa a la institución en una posición delicada y, a la vez, cómoda. Delicada, porque el Rey no responde por la acción del Gobierno ni puede comprometerse en su nombre. Cómoda, porque el papel arbitral de la Corona queda intacto, e incluso reforzado, cuando el marco territorial exige una presencia simbólica sostenida. Conviene señalar un riesgo: si la visita real acaba funcionando como el único canal de respuesta del Estado ante episodios de presión fronteriza, la Corona terminará cargando con expectativas que no le corresponden.
La secuencia Ceuta-Melilla, con apenas un día de diferencia, confirma una pauta que Zarzuela viene consolidando: itinerarios que combinan el acto institucional puro con la calle y con la agenda social, y que buscan un eco visual potente sin renunciar al tono de Estado. Los Reyes no han venido a resolver una crisis. Han venido a que se les vea allí donde la crisis se plantea.
Queda por ver cómo se traduce ese impulso en el calendario de los próximos meses. La Casa de S.M. el Rey no ha detallado aún cuál será el siguiente desplazamiento de los Reyes fuera de Madrid, y ese silencio forma parte del método: la agenda se comunica cuando está cerrada. Melilla guarda ya su llave entregada y su plaza llena, que es, en términos de protocolo, lo que se esperaba de esta visita.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: la entrega de la Llave de Oro convierte la visita en la cita de mayor rango institucional de la Corona en Melilla desde 2007, casi dos décadas después.
- El detalle de protocolo: el acto se celebró en el Salón Dorado con unas sesenta autoridades y con representación de las comunidades católica, islámica, israelita, hindú y gitana, además del Poder Judicial y el Ministerio Fiscal.
- Próximos pasos: la jornada se cierra con un encuentro con cerca de 400 representantes de la sociedad melillense. La Casa del Rey no ha detallado aún el siguiente desplazamiento de los Reyes fuera de Madrid.
