El PP y Vox han registrado una moción de censura en Algeciras y proponen a Jacinto Muñoz como nuevo alcalde. La iniciativa, formalizada ante la Secretaría del Ayuntamiento, sustituiría al frente del consistorio a José Ignacio Landaluce, sobre quien pesa una acusación de agresión sexual sin resolución judicial.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El PP y Vox han registrado una moción de censura en el Ayuntamiento de Algeciras con Jacinto Muñoz como candidato a alcalde.
- ¿Dónde y quién? En Algeciras, en la provincia de Cádiz, contra el regidor José Ignacio Landaluce, sobre quien pesa una acusación de agresión sexual aún sin resolver.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Un cambio de gobierno municipal en la mayor ciudad del Campo de Gibraltar si la moción logra la mayoría absoluta del pleno.
La moción que propone a Jacinto Muñoz como alcalde de Algeciras
Un pleno extraordinario decidirá el futuro inmediato del consistorio. Los grupos firmantes han presentado el texto ante la Secretaría municipal, donde queda consignado el nombre del candidato a la Alcaldía. A partir de ahí, la ley obliga a convocar esa sesión monográfica para debatir y votar la propuesta. Jacinto Muñoz dirigiría la corporación si la votación sale adelante, y lo haría sin pasar por las urnas, amparado en el mecanismo que la legislación reserva a los concejales.
La operación no se entiende sin el respaldo de la cúpula autonómica. El PP andaluz, con Juanma Moreno al frente, ha dado su visto bueno al relevo, según ha publicado la prensa nacional, lo que despeja cualquier duda sobre la posición de la dirección. La firma de Vox completa una mayoría dispuesta a forzar el cambio de gobierno en la ciudad más poblada del Campo de Gibraltar.
El procedimiento tiene reglas estrictas. La moción de censura municipal exige el voto favorable de la mayoría absoluta del pleno en una sesión monográfica, sin enmiendas ni turnos ordinarios. No hay margen para la abstención útil: o suma los apoyos suficientes o decae y refuerza al alcalde cuestionado. De ahí que cada concejal cuente y que las conversaciones se hayan llevado con discreción hasta el último momento.
Landaluce afronta el trance con la resistencia de quien lleva más de una década en el sillón municipal. Llegó a la Alcaldía en 2011 y ha encadenado mandatos al frente de Algeciras, un municipio de más de 120.000 habitantes cuya vida económica gira en torno a su puerto. La acusación de agresión sexual que pesa sobre él, sin sentencia firme y con la presunción de inocencia como principio, ha terminado por erosionar su posición dentro del propio partido.
El puerto de Algeciras es el primero de España en mercancías, y su consistorio se juega ahora la estabilidad de todo el Campo de Gibraltar.
Landaluce se resiste y el PSOE queda en el aire
Ninguno de los dos grupos ha detallado el contenido del texto más allá del nombre del candidato, y el consistorio ha evitado fijar los plazos del pleno. Lo que sí trasciende es que la operación se ha cerrado sin fisuras visibles entre PP y Vox, un gesto medido para transmitir solidez ante un relevo que hace apenas unos meses nadie situaba en el horizonte de Algeciras.
El alcalde no ha presentado su dimisión y sostiene que agotará su mandato. Su entorno defiende su gestión al frente de Algeciras y atribuye la ofensiva a intereses internos, no a la investigación abierta. El PSOE queda ante una decisión delicada: respaldar la operación de PP y Vox o mantener en el cargo a un regidor acusado. Ninguna de las dos opciones resulta cómoda para los socialistas andaluces, que asisten al movimiento del tablero municipal sin controlar sus tiempos.
La comarca del Campo de Gibraltar afronta la moción en un momento de máxima exposición. Arrastra tasas de paro muy por encima de la media andaluza y depende en buena medida del puerto de Algeciras, primero de España en tráfico de mercancías. En un territorio pendiente de la conexión ferroviaria con la meseta, la estabilidad del gobierno municipal es algo más que una cuestión de siglas.

La Lectura Andaluza
Lo que ocurre en Algeciras trasciende las fronteras del municipio. El PP andaluz ha optado por cortar por lo sano antes de que la causa judicial siga desgastando una de sus alcaldías más simbolicas, en la provincia de Cádiz, donde el partido se juega buena parte de su fortaleza electoral. La decisión, respaldada desde la cúpula autonómica, busca preservar la gestión de una ciudad clave y no dejar que el ruido condicione el resto del mandato.
Para el vecino de Algeciras, el impacto es tangible. El cambio de gobierno municipal afecta a los presupuestos, a los planes urbanísticos y a la relación con uno de los motores económicos de toda Andalucía: el puerto de Algeciras, que sostiene miles de empleos directos e indirectos. La estabilidad del consistorio determina también la capacidad de la ciudad para captar inversiones ligadas a la logística, la industria y el tráfico marítimo, en plena reconfiguración de las rutas comerciales del Mediterráneo.
La próxima cita es el pleno extraordinario que debe dirimir la moción. Si los números acompañan, Jacinto Muñoz tomará posesión como alcalde de Algeciras y cerrará una etapa de más de una década. Si la operación se deshilacha, Landaluce saldrá reforzado, aunque con una ciudad y una provincia que no apartarán la vista de los tribunales. Andalucía mira a su puerto más grande y, con él, al gobierno que lo representa.
