Netflix despide a 1.000 empleados, el 6% de su plantilla mundial y su mayor recorte desde 2022. Los despidos llegan con la compañía lejos de una crisis: facturó alrededor de 45.200 millones de dólares en 2025 y no ha emitido ningún aviso sobre sus objetivos para el conjunto del año.
El ajuste, adelantado por The Wall Street Journal, alcanza a cerca del 6% de una plantilla global de 16.000 personas. Se trata de la mayor ronda de despidos desde 2022, cuando la empresa prescindió de unos 450 empleados, de modo que el volumen actual multiplica por más de dos aquel recorte.
Los consejeros delegados Ted Sarandos y Greg Peters defendieron la medida en un correo interno citado por el diario económico. Entretener al mundo es una misión ambiciosa que obliga a ser disciplinados sobre dónde se priorizan las personas y los recursos, sostienen, y la dirección mantiene intacta la previsión anual mientras asegura que el negocio sigue creciendo.
Claves de la operación
- Un 6% de la plantilla sale de la compañía. Son unos 1.000 puestos sobre un total de 16.000 empleados repartidos por todo el mundo, el mayor recorte desde 2022.
- Los ingresos no explican el ajuste. La facturación de 2025 se situó en 45.200 millones de dólares y la compañía afirma que cerrará el ejercicio en línea con lo previsto.
- La decisión llega tras perder Warner Bros. Paramount Skydance se impuso en la puja por el estudio, de modo que Netflix reorganiza recursos sin el refuerzo de catálogo que buscaba.
El recorte que no responde a una caída de ingresos
El último ejercicio completo deja una compañía que no está en apuros. La cifra de facturación, publicada en la página de relación con inversores de la propia empresa, sostiene el discurso de crecimiento que los dos consejeros delegados repitieron en el correo interno.
El contexto importa para leer bien el movimiento. Netflix renunció a su oferta por Warner Bros. después de que Paramount Skydance se hiciera con el estudio, y a lo largo del año aplicó subidas de precio a los suscriptores. Ninguno de esos movimientos frenó los ingresos, pero la dirección insiste en que necesita elegir con foco dónde invertir.
Un recorte del 6% con los ingresos en máximos no se lee como un problema de demanda, sino como un cambio en la estructura de costes.
Ese es el marco real del ajuste: una compañía que gana más y quiere gastar en menos sitios. Las áreas que la dirección identifica como de alto impacto quedan protegidas; el resto, expuesto a la tijera. Menos gente, más foco. La compañía no ha detallado qué divisiones quedan más afectadas ni si habrá nuevas rondas en los próximos meses.
El pulso por el crecimiento pasa por videojuegos, pódcast y deporte en directo
Netflix dejó de ser solo una plataforma de series y películas. En los últimos años ha entrado en videojuegos, ha producido pódcast y ha pujado por derechos deportivos en directo, tres líneas que exigen inversión y perfiles profesionales distintos a los de la programación tradicional. El recorte y la expansión forman parte de la misma estrategia: liberar coste donde el retorno es menor para financiar apuestas nuevas.
El movimiento se suma a una temporada de ajustes en el sector tecnológico, donde las plantillas crecieron durante la pandemia y ahora se redimensionan con criterios de eficiencia. El recorte de Netflix se produce sin aviso de beneficios y sin caída de negocio, algo poco habitual en las rondas de despidos que hemos visto en los últimos años.
Lo que el ajuste se juega en España y en el pulso con Movistar Plus+
La compañía mantiene en España uno de sus mercados estratégicos en Europa. El centro de producción de Tres Cantos, en Madrid, inaugurado en 2019, fue uno de los primeros que la compañía abrió en el continente, y de sus platós han salido series que después han funcionado en el resto del mundo. Ninguna de esas instalaciones está vinculada públicamente a los despidos anunciados.
El mercado español interesa a Netflix por dos razones que no dependen del número de empleados: el consumo de vídeo por hogar y el coste de producción. Los incentivos fiscales a los rodajes y la disponibilidad de equipos técnicos han convertido a España en una de las bases más competitivas de Europa para la producción internacional, un elemento que la compañía aprovecha desde hace años.
El pulso competitivo es otra cosa. Movistar Plus+, la plataforma de Telefónica, compite con Netflix por el mismo suscriptor y las mismas licencias deportivas, mientras Prime Video y Disney+ presionan desde abajo con precios agresivos. El riesgo real está en la saturación de los mercados maduros, en la presión sobre los precios, y en la exposición a las cuotas de obra europea que fija la normativa audiovisual comunitaria.
La contradicción es evidente: se recorta plantilla mientras se suben precios y se compran derechos deportivos. Los resultados del cuarto trimestre, previsiblemente a mediados de enero de 2027, serán la primera prueba de si el ahorro se traduce en margen o en un catálogo más flojo. La compañía ha dicho que mantiene el rumbo. Queda por ver a qué coste humano y creativo.
