EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A las familias que esperan una de las 10.700 viviendas del suroeste y a los vecinos de Latina y Moncloa-Aravaca que llevan décadas separados por la A-5.
- ¿Cuándo ocurre? La licitación de las fases 1 y 2 de la urbanización está abierta desde el 2 de octubre y admite ofertas hasta el 10 de noviembre. No hay fecha para la primera vivienda.
- ¿Qué cambia hoy? Los terrenos siguen sin urbanizar y acumulan enseres abandonados. El soterramiento de la A-5 podría estar listo en torno a Año Nuevo.
Diez meses después de la foto de enero, ninguna de las 10.700 viviendas de Campamento ha empezado a levantarse. Lo que hay sobre el terreno son colchones, inodoros y televisores abandonados.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, recorrió el pasado martes ese mismo suelo, en el distrito de Latina, para escenificar el contraste. ‘Esto es un auténtico vertedero y esto es en lo que ha transformado Campamento las políticas de vivienda de Pedro Sánchez’, dijo el regidor durante la visita.
La cronología se remonta al 10 de enero, cuando el presidente del Gobierno se desplazó al barrio para presentar el desbloqueo de un desarrollo que llevaba años atascado. Desde el Ayuntamiento sostienen que el consistorio tramitó el planeamiento en tiempo récord y aprobó el proyecto de urbanización antes del verano. La actuación la promueve Casa 47 y la supervisa el Área de Obras y Equipamientos, con una inversión que supera los 380 millones de euros.
De la foto de enero al vertedero de octubre
El Ministerio de Vivienda replica con fechas. Las obras de urbanización de las fases 1 y 2 están en licitación desde el 2 de octubre y las empresas pueden presentar ofertas hasta el 10 de noviembre a través de la Plataforma de Contratación del Sector Público. Fuentes del departamento subrayan que el Ayuntamiento no aprobó la Junta de Compensación hasta el 10 de septiembre, un trámite imprescindible para poder licitar los trabajos.
Almeida rechaza ese relato y sitúa la pelota en el tejado contrario. ‘Les dijimos que en cuanto empezaran a urbanizar les concedíamos la simultaneidad para edificar. No pueden urbanizar y edificar al mismo tiempo porque no han empezado a urbanizar’, argumentó. Después añadió que, si Alberto Núñez Feijóo llega a la Moncloa, dar comienzo a Campamento será la primera exigencia de su agenda como alcalde.
Diez meses de anuncios no equivalen a un solo ladrillo: el calendario urbanístico se mide en excavadoras, no en comparecencias.
El otro frente del suroeste es la A-5. Almeida adelantó que el soterramiento podría estar terminado en torno a Año Nuevo, dentro del futuro Paseo Verde del Suroeste, un corredor naturalizado de 3,2 kilómetros que unirá Madrid Río, la Casa de Campo y la Cuña Verde de Latina. Queda por cerrar la vía que conecta los túneles, lo que obligará a cortes de tráfico en una carretera que soporta unos 80.000 vehículos diarios. El consistorio trasladará los detalles a los vecinos en breve, según anunció el regidor junto al delegado de Urbanismo, Borja Carabante.
Quién decide cuándo entra la primera excavadora

La distancia entre las dos versiones cabe en dos meses. Para Moncloa, el reloj arrancó el 10 de septiembre y sigue corriendo hasta el 10 de noviembre. Para Cibeles, el retraso se mide en obra ejecutada: cero.
Los vecinos de ambos lados de la A-5 llevan años escuchando anuncios parecidos. Ya lo hemos visto antes. La mayoría de las familias afectadas en Latina y Moncloa-Aravaca mira el calendario con escepticismo, y no les falta razón: el suelo está igual que en enero. Y encima, con colchones.
Por qué Campamento se parece a Madrid Nuevo Norte
Madrid tiene experiencia en operaciones que se eternizan. Madrid Nuevo Norte, la antigua Operación Chamartín, acumuló dos décadas de idas y venidas entre administraciones antes de que entraran las primeras máquinas. Los desarrollos del sureste, de Valdecarros a Los Ahijones, urbanizan desde hace años sin haber entregado las viviendas previstas. Campamento sigue ese guion con una diferencia incómoda: aquí la obra ni siquiera ha arrancado.
El mecanismo de la simultaneidad es la clave de todo. Permite edificar mientras se urbaniza y ahorra años de espera al comprador. Sin obra en marcha, no se activa. De ahí que las dos administraciones se acusen de bloquear exactamente lo mismo. Hemos seguido el expediente desde enero y la conclusión incomoda a ambas: la competencia por el titular ha ido por delante de la competencia por los trámites.
Conviene no perder de vista un detalle. El proyecto de urbanización está aprobado y la inversión supera los 380 millones, así que el papel y el dinero no son el cuello de botella. Falta que alguien mueva tierra. Cuando eso pase, el Ayuntamiento concederá la simultaneidad y las grúas podrán entrar a la vez. Mientras no pase, cada comparecencia se parece más a un acto de campaña que a una junta de obras.
El próximo hito tiene fecha: el 10 de noviembre se cierra el plazo de ofertas de las fases 1 y 2, y a partir de ahí la adjudicación marcará el arranque real de la urbanización. Hasta entonces, en Campamento solo hay colchones, inodoros y algún televisor roto. Ni una excavadora.
