EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los 2,27 millones de recibos del IBI urbano de la capital: 1,53 millones de viviendas, 93.546 comercios, 30.363 oficinas, 10.704 locales industriales y 9.129 de ocio y hostelería. También a las 37.000 familias numerosas que ya tienen bonificación.
- ¿Cuándo ocurre? El nuevo tipo se aplicará a los recibos de 2027, que se giran a partir del 1 de enero. La Junta de Gobierno aprobó este jueves el proyecto de ordenanzas fiscales.
- ¿Qué cambia hoy? El IBI cae del 0,414% al 0,4%, el mínimo legal. Son 31 millones menos que en 2026. El recibo medio de una vivienda con valor catastral de 135.134 euros se queda en 540 euros. La tasa de basuras no se mueve: 143 euros.
El IBI de Madrid 2027 ya tiene tipo: el 0,4%, el mínimo que permite la ley. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento dio luz verde este jueves al proyecto de ordenanzas fiscales y el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, confirmó la bajada en la rueda de prensa posterior. El ahorro para los contribuyentes: 31 millones de euros respecto al recibo de este año.
Cuánto baja el recibo medio y quién nota el ahorro
El cálculo oficial parte de un valor catastral residencial de 135.134 euros, la referencia más habitual en la capital. Con el tipo del 0,4%, ese recibo medio se queda en 540 euros. Si a ese mismo valor se le aplicara el tipo general de 2019 —el 0,51%— la factura subiría hasta 689 euros. La diferencia son 149 euros por recibo, y ahí está el argumento con el que el Ayuntamiento defiende la medida.
En Madrid, el 79% de los hogares tiene un valor catastral por debajo de los 150.000 euros, según los datos que maneja el consistorio. La bajada no toca solo a la vivienda: se benefician 1,53 millones de inmuebles residenciales, 93.546 comercios, 30.363 oficinas, y 10.704 locales industriales. A la lista se suman 9.129 locales de ocio y hostelería.
El tipo general no es la única palanca. Se mantienen las bonificaciones de hasta el 90% en el IBI para familias numerosas en función del valor catastral del inmueble, que en la mayoría de los casos se aplican de oficio y no hay que solicitar. Son unas 37.000 familias, con un ahorro previsto de 16 millones en 2027.
El alcalde lo resumió con dos cifras. ‘Madrid será la única ciudad, junto con Santander y Zaragoza, que cuenta por ahora con ese tipo mínimo’, dijo. Y puso la comparación sobre la mesa: el tipo medio en España es del 0,6% y en Barcelona, del 0,66%.
Después del 0,4% ya no queda recorrido legal: la bajada del IBI se agota aquí y todo lo que venga después tendrá que salir de otra caja.
La tasa de basuras se queda igual, pero cambia la forma de calcularla

La otra pata del paquete fiscal es la tasa de recogida de residuos. Para 2027, el recibo medio será de 143 euros, prácticamente la misma cuantía que en 2026. Lo que se mueve es la fórmula: entra como parámetro de la parte variable un coeficiente de calidad en la separación de residuos, elaborado a partir del informe del Parque Tecnológico de Valdemingómez.
Traducido al contenedor de la esquina: la tarifa mirará cómo se separa en el gris de tapa naranja (fracción resto no reciclable), el amarillo (plástico, metal y brik), el marrón (orgánica), el azul (papel y cartón) y el verde (vidrio). A eso se suman el valor catastral de cada vivienda o local, la cantidad de residuos generados y el número de personas empadronadas. Los datos se desglosan barrio a barrio, hasta los 131 de la ciudad.
El resto de ordenanzas incluye ajustes técnicos con coste bajo o nulo para el contribuyente: la tasa de estacionamiento regulado, la de derechos de examen o la de gestión y recaudación. Se mantienen, además, la rebaja del ICIO del 4% al 3,75%, el 20% de bonificación por instalar puntos de recarga para coches eléctricos, el 95% para los comercios centenarios y el 50% para quien instale sistemas de aprovechamiento solar.
Un techo fiscal con efectos a diez años
La serie histórica explica por qué el Ayuntamiento vende esta bajada como la última. En 2019 el tipo general era del 0,51%; en 2026 se quedó en el 0,414%; en 2027 tocará el 0,4%. Desde 2019, los madrileños se han ahorrado 245 millones en este impuesto. Sumando el resto de figuras municipales, el consistorio cifra el ahorro acumulado desde que Almeida llegó a Cibeles en casi 1.565 millones.
Ese techo tiene una consecuencia que conviene tener presente. El IBI es una de las principales fuentes de ingresos propios del Ayuntamiento, y dejarlo en el mínimo legal cierra la puerta a subirlo sin coste político. Cualquier necesidad futura de recursos —una competencia nueva, un servicio que se encarece, una inversión pendiente— tendrá que salir de otra partida. No es un ajuste de temporada: es una decisión con efectos a una década.
Queda el trámite. El proyecto deberá superar la aprobación provisional en el Pleno y el periodo de información pública —el plazo en el que cualquier vecino o colectivo puede presentar alegaciones— antes de su aprobación definitiva. Los tiempos son ajustados: el texto tiene que estar cerrado antes del 31 de diciembre para que los recibos de 2027 salgan ya con el 0,4%. Cuando llegue ese momento, la norma se publicará en el Boletín Oficial del Ayuntamiento de Madrid, y las ordenanzas vigentes con el detalle de cada bonificación se consultan en la web del Ayuntamiento de Madrid.

