EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El río Limia marca 7 centímetros a su paso por Ponte Liñares (Bande) y el embalse de As Conchas cae al 33% de su capacidad.
- ¿Quién está detrás? La Confederación Hidrográfica Miño-Sil, los concellos afectados y la Xunta de Galicia, titular de las competencias autonómicas sobre aguas interiores.
- ¿Qué impacto tiene? Sin restricciones al abastecimiento por ahora, pero la comarca con mayor riesgo de incendio de la provincia se queda sin reservas en pleno otoño.
La sequía deja el río Limia en 7 centímetros en Ourense y el embalse de As Conchas cae al 33%.
El Limia baja a 7 centímetros y los embalses de Ourense se quedan al 60%
La anomalía en las precipitaciones de octubre, sumada a una sequía que se prolonga desde la primavera, ha llevado a la red hídrica ourensana a una situación crítica. Varios ríos, sobre todo los de menor tamaño, ya discurren casi secos. El Barbaña, a la altura de Ponte Noalla, es hoy un secarral. El Barbadás fluye muy reducido.
Los embalses de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil en la provincia apenas superan el 60% de su capacidad, un punto menos que el año pasado y más de seis por debajo de la cifra registrada en 2024 por estas mismas fechas. El caso más serio es As Conchas, en plena comarca de A Limia: As Conchas está al 33%, casi 21 puntos menos que hace un año. El Limia, a su paso por Bande, marca apenas 7 centímetros.
El Barbaña se seca mientras los concellos descartan restricciones
Los ayuntamientos afectados insisten en que, en líneas generales, no hay restricciones ni problemas de abastecimiento en la red pública. La demanda baja respecto al verano, porque hay menos visitantes, y ya no se destina tanta agua al regadío ni a las piscinas.
«Siguen habendo as mesmas condicións, xa que sigue sin chover e a Confederación Hidrográfica non nos indicou nada máis. Reducimos os regos das zonas verdes e eliminamos os baldeos», explica el alcalde de Barbadás, Xosé Carlos Valcárcel, en declaraciones recogidas por La Región.
Cuando el río Limia marca 7 centímetros en pleno octubre, la sequía deja de ser una previsión y se convierte en un problema de gestión.
A eso se suma un detalle que inquieta a los servicios de extinción: la cuenca del Limia coincide con una de las zonas de mayor riesgo de incendio de la provincia. Menos agua en los embalses significa menos recursos para sofocar fuegos en un otoño que arrancó sin lluvia, según los registros de MeteoGalicia.
El Laboratorio Gallego
El PPdeG gobierna Galicia con mayorías absolutas consecutivas desde 2009, y el agua es uno de esos asuntos donde la gestión autonómica se cruza con la estatal. La Confederación Hidrográfica Miño-Sil depende de la Administración General del Estado; la Xunta, presidida por Alfonso Rueda, mantiene las competencias sobre aguas interiores y medio ambiente. Cuando la sequía aprieta, ese reparto obliga a Santiago y a Madrid a coordinarse.
En el Parlamento de Galicia, el BNG es hoy la primera fuerza de la oposición y el PSdeG la federación gallega del PSOE. Es previsible que ambos lleven la sequía al pleno en las próximas semanas, con preguntas sobre el modelo de gestión del agua y sobre la prevención de incendios. Galicia, que presume de verde, se enfrenta a la misma incógnita que buena parte del sur de Europa: qué ocurre cuando el agua deja de llegar.
El Limia no termina en Ourense. Cruza la frontera y riega el Norte de Portugal como río Lima, de modo que la sequía ourensana es también un asunto de la Euroregión. La próxima campaña de prevención y las decisiones sobre desembalses marcarán el resto del otoño. En Galicia, el agua vuelve a ser el termómetro de la política.
Ficha del Caso
- El caso: La falta de lluvias desde la primavera deja los ríos y embalses de Ourense en mínimos, con el Limia a 7 centímetros y As Conchas al 33% de su capacidad.
- Datos importantes: Embalses de la Confederación Miño-Sil en Ourense por encima del 60%, un punto menos que en 2025 y más de seis por debajo de 2024; As Conchas al 33%, casi 21 puntos menos que hace un año.
- Resumen: Sin restricciones al consumo por ahora, pero la cuenca del Limia coincide con la zona de mayor riesgo de incendio de la provincia y cruza hacia Portugal, lo que convierte la sequía en un asunto de gestión compartida entre Xunta, Estado y Euroregión.

