Cada año hay una estampa que se repite: el 24 de diciembre, a media mañana, carros llenos y colas hasta la sección de congelados. Este año, esa escena puede torcerse en buena parte de Cataluña.
La huelga de supermercados en Cataluña convocada por UGT para el 24 y el 31 de diciembre cae, precisamente, en Nochebuena y Nochevieja, las dos jornadas de mayor actividad comercial del año en el sector. Detrás no hay un desacuerdo puntual: la negociación para renovar el convenio colectivo del comercio lleva meses encallada entre sindicatos y patronales.
El calendario, eso sí, no arranca en diciembre. UGT ha anunciado una primera movilización para el martes 20 de octubre, a las 11:00, frente a la sede de Foment del Treball en Barcelona. Traducción: quedan semanas para que las partes se sienten y el conflicto se desactive antes de que se compliquen las compras de Navidad.
Qué se sabe de la huelga y a quién afecta
Según el comunicado del sindicato, la convocatoria alcanza a cadenas como Bon Preu, Sorli, La Sirena, Condis, Aldi y BonÀrea. UGT calcula que alrededor de 22.000 empleados están llamados a secundar los paros, en torno al 75% de las plantillas del ámbito que cubre la negociación.
- Dentro del ámbito: Bon Preu, Sorli, La Sirena, Condis, Aldi y BonÀrea.
- Fuera: Mercadona y Lidl, que se rigen por convenios propios.
- Sin cambios: mercados municipales, tiendas de barrio y pequeño comercio.
Conviene separar convocatoria de cierre. Que haya huelga no significa que todas esas tiendas echen la persiana: el impacto dependerá del seguimiento real y de los acuerdos que puedan cerrarse en las próximas semanas. El escenario sigue abierto.
Una huelga en Nochebuena no se mide por las tiendas que cierran, sino por la compra que se queda a medias en la nevera de miles de casas.
El motivo central del pulso es el dinero. UGT reclama una subida salarial mínima del 4% para 2027, por encima de la propuesta que las patronales han puesto sobre la mesa. El argumento del sindicato es el de siempre, y no por repetido menos cierto: el coste de la vida corre más que las nóminas y el poder adquisitivo de las plantillas se deshilacha.
Salarios, jornada y bajas: las claves del conflicto

Las reivindicaciones no acaban en el sueldo. El sindicato pide también una cláusula de revisión salarial ligada al IPC, una reducción efectiva de la jornada, mejores condiciones durante las bajas médicas, y el reconocimiento económico de la polivalencia: ese cajón de sastre donde acaba quien repone, cobra y atiende el mostrador de pescadería en el mismo turno.
La otra duda razonable es qué pasa si no hay acuerdo antes de diciembre. La convocatoria está registrada con fechas concretas, así que cualquier entendimiento previo desactivaría los paros. La pelota está en el tejado de la negociación.
Todavía quedan por delante Halloween, el Black Friday y el puente de diciembre, así que la Navidad parece lejana. Lo parecerá menos cuando el calendario apriete y las listas de la cena empiecen a circular por WhatsApp.
Cómo blindar la compra de Nochebuena y Nochevieja
Para quien cocina, la pregunta práctica es otra. ¿Me quedo sin el género de la cena? A mediados de octubre, nadie lo sabe. Quien asegure lo contrario, adivina.
La primera regla es adelantar todo lo que no caduque: conservas, embutidos, bebidas, turrones, caldos y congelados. Si el menú lleva marisco o pescado fresco, encárgalo en tu pescadería de confianza con días de antelación: aunque la tienda abra, la logística de esas jornadas se atasca.
La segunda es tener un plan B. Los mercados municipales, las tiendas de barrio y el comercio de proximidad no están llamados a estos paros y suelen reforzar horarios en la campaña navideña. La compra online con reparto programado para el 22 o el 23 también reparte el riesgo.
Y la tercera, la más útil: cocinar con antelación lo que aguante. Guisos de cuchara, salsas, asados que mejoran de un día para otro y masas congeladas en raciones. Poco romántico, muy efectivo. El marisco y el pescado fresco no perdonan; el resto de la mesa, sí.
El conflicto se decidirá en una mesa de negociación que no es la nuestra. Lo que está en nuestra mano es la lista, el encargo y el congelador. Con eso cubierto, la huelga será una anécdota más de la sobremesa.

