El desacuerdo entre Podemos y el Frente Amplio llega al cierre del plazo de coaliciones con Izquierda Unida advirtiendo de escaños en riesgo.
El desacuerdo en Madrid y Barcelona que rompe la lista unitaria
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, descartó el acuerdo en las dos circunscripciones que más escaños reparten: Madrid y Barcelona. «Habrá dos listas por Madrid», sostuvo la dirigente, antes de recordar que existe vida política más allá de los dos grandes núcleos. El plazo para registrar coaliciones electorales, expira hoy, viernes 16 de octubre, y las diecinueve provincias donde Sumar obtuvo escaño en 2023 concentran ahora toda la urgencia negociadora.
Antonio Maíllo, secretario general de Izquierda Unida, advirtió ese mismo día que su organización no aceptará acuerdos «troceados». La federación asturiana fue más lejos: no habrá pacto con Podemos si no se produce antes un acuerdo federal con el Frente Amplio. Las próximas horas decidirán si las listas se unen solo en algunos territorios o si prevalece la lógica de la negociación única.
Los números tampoco invitan al optimismo. La estimación de voto del CIS conocida esta semana sitúa al Frente Amplio en el 6,1% de los votos y a Podemos en el 3,1%, muy lejos de el umbral del 10% que reparte escaño en la mayoría de provincias. En 2023 el espacio obtuvo 31 diputados. Repetirlo parece, a día de hoy, una quimera.
El mapa provincial es elocuente. València aportó tres escaños en 2023 gracias al acuerdo con Compromís; Sevilla, dos; y Andalucía entera, seis. Sin lista conjunta, el Frente Amplio apenas podría aspirar a un acta por la provincia central valenciana, y en Asturias o Murcia —donde no hay competencia a la izquierda— el escaño obtenido hace tres años quedaría literalmente en el aire.
Lo que se dirime no es un reparto de puestos: es si la izquierda vuelve a dividirse en dos listas o logra hablar con una sola voz.
Por qué Izquierda Unida teme quedarse sin sus escaños
Izquierda Unida no advierte en abstracto. Sus seis diputados andaluces —la federación que sostiene buena parte del peso territorial del espacio— dependen de una candidatura que agrupe a Podemos y al Frente Amplio, como en 2023, cuando la alianza situó a Martina Velarde por Granada. Sin lista única, la estructura territorial de IU se queda sin su principal rédito electoral.
El problema, sin embargo, va más allá de IU. El espacio se ha convertido en una federación de intereses muy distintos. Compromís juega como fuerza alfa en el País Valencià; la Chunta Aragonesista se ha reforzado en Aragón; los Comuns y Más Madrid negocian con sus propios tiempos. Cada territorio, una lógica.
Belarra ha respondido con la lógica de las «52 elecciones», provincia a provincia. Nico Sguiglia, portavoz de Podemos y concejal por Málaga, pidió «abrir cuanto antes un diálogo fraterno y construir una candidatura unitaria en las ocho provincias andaluzas». La propuesta existe. El calendario, en cambio, no da tregua.
Hay además frentes que escapan al eje Madrid-Barcelona. En Canarias, Podemos se ha quedado fuera del acuerdo que Nueva Canarias cerró con IU y otros partidos bajo la marca Unidad del Pueblo Canario. En Galicia, el auge del BNG amenaza los escaños de A Coruña y Pontevedra. Y en Euskadi, el trasvase hacia EH Bildu y el PSOE deja a la izquierda federalista en su suelo histórico.
El escenario recuerda, salvando las distancias, a 2011. Entonces Izquierda Unida obtuvo once diputados con un 6,92% de los votos, un resultado que pareció un éxito tras el suelo de 2008 pero que no sirvió de nada frente a la mayoría absoluta del PP. Quince años después, la izquierda vuelve a mirarse en el espejo de su propia división, solo que ahora enfrente tiene un bloque de derechas reforzado y un PSOE que rentabiliza cada escaño perdido en el Congreso.

La Dinámica de Coalición
Dentro del espacio, el desacuerdo expone un equilibrio cada vez más frágil. Podemos actúa como actor autónomo, con capacidad de pactar por separado —ya lo ha hecho con ERC— o de presentar listas provinciales propias. Izquierda Unida, que aporta estructura y cuadros, se niega a que esa autonomía se traduzca en acuerdos fragmentados. Entre ambos, el Frente Amplio intenta conservar la centralidad sin el instrumento que la hizo posible en 2023: la lista única.
La dimensión de coalición añade presión. El PSOE entona el discurso del voto útil, y cada escaño que la izquierda pierde por fragmentación engrosa, por la vía del reparto, el margen del bloque contrario. El reloj aprieta: hoy se cierra el plazo para registrar coaliciones y la próxima cita es la campaña hacia el 29 de noviembre. Si no hay acuerdo federal, cada provincia se convierte en una negociación distinta. El escaño más barato de 2023, el de Murcia con un 9,6%, es hoy el mejor recordatorio de lo que está en juego.
Ficha del Caso
- El caso: Podemos y el Frente Amplio llegan al cierre del plazo de coaliciones sin acuerdo en Madrid ni Barcelona, mientras Izquierda Unida advierte de que la fragmentación pone en riesgo escaños logrados en 2023.
- Datos importantes: Sumar obtuvo 31 diputados en 2023; el CIS otorga al Frente Amplio un 6,1% y a Podemos un 3,1%; el plazo de coaliciones cierra el 16 de octubre y las elecciones son el 29 de noviembre.
- Resumen: La falta de lista única debilita al espacio a la izquierda del PSOE y erosiona su capacidad de negociación en la próxima legislatura.

