EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El PSOE y el Frente Amplio negocian este viernes, último día de plazo legal, una candidatura conjunta al Senado para restar escaños al PP en la Cámara Alta.
- ¿Quién está detrás? Ferraz y sus federaciones, por un lado; Frente Amplio, Podemos, Sumar, IU y Més, por otro, con Emilio Delgado (Madrid) y Ada Colau (Barcelona) en el pulso interno.
- ¿Qué impacto tiene? Si el PP pierde el control de la Cámara Alta, la izquierda podría bloquear la designación de los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que corresponden al Senado.
El PSOE y el Frente Amplio apuran hasta la medianoche un pacto de listas al Senado contra la mayoría absoluta del PP. Este viernes expira el plazo legal para registrar coaliciones a la Cámara Alta y, según las fuentes consultadas, el acuerdo sigue sin cerrarse.
Las conversaciones han atravesado avances y frenazos durante la última semana. Ni lo uno ni lo otro resulta determinante, porque nada está zanjado. Se resolverá, o no, en las próximas horas.
Un pacto de listas contra la mayoría del PP, pendiente de un hilo
El nudo no es solo de voluntad política. Un acuerdo de estas características obliga a equilibrar decenas de candidaturas y a convencer a todas las federaciones del PSOE, que miran con lupa el reparto de de puestos. La negociación avanza a costa de cuadrar intereses territoriales muy dispares.
En paralelo, el Frente Amplio afronta sus propios focos abiertos. La alianza está en la fase final para incorporar a Podemos, que rechaza de plano las candidaturas conjuntas con el PSOE al Senado. La negativa no ayuda, aunque las fuentes consultadas no la ven insalvable: la voluntad interna de cerrar la lista con los socialistas es muy alta.
Al otro lado, la división es mayor. Hay sectores del PSOE que apuestan por el acuerdo y otros que recelan. La estrategia de Ferraz decidirá si cuaja un pacto que, de salir adelante, sería histórico.
La izquierda no persigue solo escaños: persigue el Senado que renueva a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional y que sostiene hoy el equilibrio entre los poderes del Estado.
Los números explican la prisa. Los cálculos publicados por El Mundo apuntan a que una candidatura conjunta del PSOE con las fuerzas a su izquierda habría sumado hasta 43 escaños más en 2023. Bajo esa hipótesis, el PP se habría quedado en 81 senadores y el PSOE con Sumar habría llegado a los 116. En Ferraz manejan cifras similares; El Ateneo del Dato rebaja el botín a una treintena.
El aterrizaje territorial ya está en marcha. El PSOE ultima un acuerdo en Baleares con Més para presentar listas conjuntas en las cuatro islas, con fórmulas adaptadas a cada realidad insular. El entendimiento está ‘cerca’ en Mallorca y Menorca, y en Formentera los socialistas y Gent per Formentera cierran una candidatura común. En Mallorca entrarían Sumar e IU; en Ibiza, Podemos.
La pugna de la izquierda aflora en cada nombre. El Frente Amplio ha pactado que Emilio Delgado encabece Madrid, lo que aboca a Ada Colau a ir por Barcelona, mientras Podemos se atrinchera en que la figura sea Irene Montero. Cosas que pasan cuando se reparten siglas a contrarreloj.
Por qué el Senado es la pieza que la izquierda quiere desactivar

El motivo de fondo tiene apellidos constitucionales. La reflexión instalada en la izquierda es que la mayoría del PP y Vox en la pasada legislatura podría ampliarse, con los datos que apuntan las encuestas, hasta una mayoría de tres quintos en la Cámara.
Con esa mayoría, el PP y Vox podrían nombrar por su cuenta, sin consenso con el PSOE, a los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional que renueva el Senado. La consecuencia sería dar la vuelta al juego de mayorías que hoy gobierna el tribunal de garantías, una composición que, en la lectura de la propia izquierda, ha permitido salir airoso al Gobierno de Pedro Sánchez en asuntos como la amnistía.
El precedente está en la propia legislatura. El PP ya usó su mayoría en la Cámara Alta para vetar la ley de amnistía, un veto que decayó después en el Congreso. Que la izquierda aspire ahora a desactivar esa mayoría es un intento de controlar de paso al órgano que nombra a un tercio del tribunal de garantías.
El Eje del Poder Popular
En Génova siguen la maniobra con una premisa clara: el Senado que hoy controla el PP no es un reparto de despachos, sino un resultado que dieron las urnas. La dirección nacional defiende la Cámara Alta como contrapeso constitucional del Gobierno. Ese argumentario planea repetirlo en la campaña del 29-N.
La lectura territorial refuerza esa posición. Los barones populares —de Isabel Díaz Ayuso a Juanma Moreno— han hecho del Senado una pieza clave de su estrategia de contrapeso. No ven con malos ojos que la izquierda llegue a la cita dividida entre siglas y vetos cruzados. Frente a ese frente descosido, el PP comparece con las once comunidades autónomas que gestiona.
El riesgo no es menor. Si el pacto cuaja y las encuestas que maneja Ferraz se cumplen, el PP podría ver recortada su mayoría justo cuando la Cámara Alta tiene sobre la mesa la renovación de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional. Ahí el 29-N deja de ser una cita electoral más para convertirse en una batalla por el equilibrio de los poderes del Estado.
Toca esperar al filo de la medianoche. La izquierda tiene una oportunidad para cobrar la pieza que más le urge; el PP, la obligación de recordar que esa pieza la deciden los ciudadanos, no un pacto de despacho.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Defensa del Senado como contrapeso constitucional frente a los intentos de la izquierda de capturar la Cámara Alta con listas conjuntas.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP), referencia del partido en la defensa de la mayoría de la Cámara Alta.
- Próximo hito: Cierre del plazo de coaliciones a medianoche de este viernes y arranque de la campaña hacia el 29-N.

