Puerto Rico defiende el español frente al plan de inglés único en Head Start de Trump

La reforma exige que la formación en los centros Head Start se imparta solo en inglés, con una excepción limitada para las lenguas tribales. En Puerto Rico, el 99% de los niños del programa proviene de hogares hispanohablantes y menos del 10% de los maestros domina ese idioma.

En Puerto Rico, el 99% de los niños que asisten a Head Start proviene de hogares donde se habla español. Y Washington estudia que allí se enseñe solo en inglés.

La propuesta no es un rumor de pasillo. Forma parte de la reforma de los estándares de Head Start que el gobierno de Donald Trump puso sobre la mesa el pasado mes de agosto, y ha encendido todas las alarmas en la isla. Porque no se discute si el inglés sirve, sino si puede ser el único idioma del aula.

Qué propone Washington y a cuántos niños afecta

Head Start atiende a unos 700.000 niños de familias con bajos ingresos en Estados Unidos, y un tercio habla en casa un idioma distinto del inglés. Solo en Puerto Rico hay más de 700 centros y alrededor de 25.000 menores inscritos, según los datos que manejan las asociaciones locales.

Publicidad

El texto que estudia el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) exige que la formación se imparta exclusivamente en inglés, con una excepción limitada para las lenguas tribales. Su portavoz, Emily Hilliard, insiste en que los proveedores podrán seguir hablando con las familias en su idioma materno y solicitar exenciones.

Y hay un detalle que casi nadie cuenta. La misma reforma quiere bajar el tope de gasto administrativo de los centros del 15% al 5%. Menos margen para gestionar y, sobre el papel, más dinero para el aula.

Más de 700 centros y 25.000 niños dependen de una decisión que todavía no tiene calendario.

Qué se juega España con la lengua de Puerto Rico

Aquí entra España, y conviene decirlo sin rodeos. El español de Puerto Rico no es folclore: es la lengua que llevó allí la Monarquía Hispánica durante cuatro siglos y la que sostiene buena parte del peso cultural español en América. Si esa lengua se queda fuera del aula, no se discute solo un programa escolar.

Los números ayudan a dimensionarlo. De los 3,2 millones de residentes del territorio caribeño, la mayoría domina únicamente el español, y cerca de tres cuartas partes de la población mayor de 5 años declara no hablarlo ‘muy bien’, según el Censo de Estados Unidos. Y menos del 10% de los maestros de Head Start domina el inglés.

Según el relato difundido por la agencia AP, ‘van a haber muchos maestros que van a renunciar o a acogerse al retiro’, advierte Eddie Torres Vázquez, presidente de la Asociación de Amigos de Head Start de Puerto Rico, que reclama una exención para el territorio. En comunidades rurales, reclutar personal bilingüe sería ‘casi imposible’, según Melanie Hartzog, de The New York Foundling.

Zaida Cordero Huertas, presidenta de la Asociación de Padres, lo plantea de otro modo: el problema no es sumar el inglés, sino quedarse con uno solo. ‘Perderíamos nuestra identidad cultural’, dice. No todos los padres piensan igual: en San Juan hay familias que celebran que sus nietos aprendan por fin el idioma que ellos nunca dominaron.

Publicidad

Lo que la historia matiza de este debate

Conviene retroceder un momento, porque el pulso tiene precedente. El inglés se impulsó con fuerza en la escuela pública de la isla durante la primera mitad del siglo XX, hasta que el primer gobernador elegido democráticamente, Luis Muñoz Marín, puso fin a la práctica. En 1991, el gobernador Rafael Hernández Colón declaró el español único idioma oficial; un par de años después, Pedro Rosselló convirtió el inglés y el español en cooficiales. Ese equilibrio es el que ahora se pone a prueba.

Las investigaciones sobre educación bilingüe muestran que el idioma del hogar acelera, y no frena, el aprendizaje del inglés y permite trabajar matemáticas o ciencias mientras se construye la segunda lengua. Francisco J. Nazario Marrero, gerente del programa en Dorado, avisa de un efecto concreto: los niños que necesitan terapia del habla podrían recibirla en español y volver después al inglés del preescolar, lo que ‘provocaría más retrasos’.

El HHS revisará los comentarios del público antes de emitir las directrices definitivas y no ha fijado calendario. Ese es el próximo hito: el día en que la norma pase de borrador a realidad y la isla decida si pide exenciones centro por centro. En juego hay 25.000 niños, más de 700 centros y una lengua que España comparte con cientos de millones de hablantes.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El gobierno de Estados Unidos propone que los centros Head Start enseñen solo en inglés. Puerto Rico pide una exención para mantener su modelo bilingüe.
  • Datos importantes: El 99% de los niños del programa en la isla son de hogares hispanohablantes y menos del 10% de sus maestros domina el inglés. La reforma baja el tope de gasto administrativo del 15% al 5%.
  • Resumen: La decisión afecta al español que España comparte con América y reabre un debate que la isla cerró hace décadas con la cooficialidad de ambos idiomas.