Ana de Inglaterra presidió el viernes 16 de octubre en Londres el centenario del Guards Memorial, el monumento a los Foot Guards caídos en la Primera Guerra Mundial. Lo hizo en su condición de coronel senior de la Household Division, el mando del que dependen los cinco regimientos de infantería de la Guardia británica.
Antes de que arrancara el protocolo, la Princesa Real se detuvo ante la línea de jinetes apostados en el perímetro. Revisó los caballos, los palmeó y cambió impresiones con los soldados que los montaban. No es un gesto menor. La división combina el servicio operativo con la representación ceremonial, y Ana de Inglaterra lleva décadas vinculada a esa doble exigencia.
La ceremonia conmemoró los cien años de la primera inauguración, descubierta en 1926 por el duque de Connaught ante unos 15.000 veteranos del conflicto. Un siglo después, la rededicación recuperó buena parte de aquel repertorio: desfile, música militar y saludo real. No fue una reconstrucción nostálgica, sino la actualización del mismo compromiso.
Como coronel senior, la princesa recibió el saludo real antes de tomar la palabra. Su discurso tuvo un eje claro. ‘Al reunirnos aquí un siglo después, nuestro primer propósito sigue siendo recordar a quienes hicieron el sacrificio supremo’, afirmó. Y añadió que el reconocimiento alcanza a ‘los oficiales, suboficiales y soldados de la división de la Guardia que entregaron su vida al servicio del Rey y del país’.
Tras la alocución depositó una corona junto a los representantes de los cinco regimientos de Foot Guards. El monumento, obra de Gilbert Ledward, sostiene cinco figuras de bronce a tamaño natural: Grenadier, Coldstream, Scots, Irish y Welsh Guards. El bronce procede de cañones alemanes capturados durante la Primera Guerra Mundial, un detalle material que convierte el homenaje en una pieza fundida con el metal del adversario.
Con el tiempo, la pieza incorporó los nombres de los caídos en la Segunda Guerra Mundial. Ese añadido explica mejor que cualquier discurso la lógica del conjunto: no es un monumento a una guerra concreta, sino a generaciones sucesivas de soldados. A la cita del viernes acudieron militares en activo, veteranos, cadetes y Chelsea Pensioners.
Un memorial que empezó honrando a los muertos de 1914 y acabó custodiando la memoria de varias generaciones de soldados.
Del duque de Connaught a la Princesa Real: cien años de la misma ceremonia
Entre los asistentes estaba John Barber, antiguo soldado de los Irish Guards que sirvió entre 1944 y 1948 y que este año ha cumplido 100 años. Ana de Inglaterra conversó con él y le agradeció expresamente su presencia. Ese encuentro resume el sentido práctico de la jornada: la memoria institucional se transmite en el trato directo, no solo en el comunicado oficial.
La Princesa Real ocupa la coronelía senior de la Household Division, una función de enlace entre la Corona y el conjunto de la Guardia. Su agenda en este terreno es constante y poco espectacular: visitas a cuarteles, actos de regimiento, recepciones de asociaciones de veteranos.
El mensaje de Ana de Inglaterra: la memoria como deber de cada generación
El segundo eje del discurso fue la continuidad. ‘Su significado no ha disminuido con el paso del tiempo’, señaló sobre el monumento, antes de subrayar que ‘cada generación tiene la responsabilidad de comprender el sacrificio que conmemora para que nunca caiga en el olvido’. La formulación importa: no apela a la nostalgia, sino a una obligación activa de quienes vienen después.
Ahí está la lectura de fondo. Un acto así no solo honra a los muertos: posiciona a la Corona como garante de la memoria militar del país, un papel que en España ejerce Felipe VI con la Pascua Militar o la entrega de despachos, y que en el Reino Unido se reparte entre varios miembros de la familia real. La agenda oficial de la Casa Real británica refleja esa distribución con precisión casi administrativa.

Una Corona que sostiene el ceremonial militar
La princesa Ana es, desde hace años, uno de los miembros más activos de la familia real británica. Su volumen de compromisos supera con holgura el de la mayoría de sus parientes, y buena parte de esa carga tiene naturaleza castrense. Ahí surge la contradicción que el modelo arrastra: la reducción de royals en activo choca con la amplitud de un ceremonial que exige presencia física constante. Menos figuras disponibles para el mismo número de citas.
El Ejército británico mantiene ese calendario con orgullo y con coste. La información oficial de la división recuerda que los Foot Guards compaginan la instrucción, los despliegues operativos, y el servicio ceremonial. Es decir, el mismo soldado que monta guardia ante un palacio puede ser requerido para una misión en el exterior. La jornada del viernes no fue una excepción folclórica, sino la cara visible de esa dualidad.
Queda por ver cómo evoluciona ese reparto cuando la generación siguiente asuma más peso. De momento, la Corona británica mantiene una ventaja comparativa frente a otras monarquías europeas: dispone de una reserva amplia de miembros con formación militar y disponibilidad para actos de este calado. Ana de Inglaterra acumula más de cinco décadas de servicio institucional y sigue siendo la pieza que cubre los huecos que otros no alcanzan.
La próxima cita de calado en el calendario castrense británico será el domingo del Recuerdo, en noviembre, cuando la familia real vuelva a escenificar su vínculo con las Fuerzas Armadas. La Casa Real británica aún no ha detallado qué miembros acudirán ni en qué orden. Ese silencio, en protocolo, también comunica.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: el centenario de un monumento inaugurado en 1926 refuerza el papel de la Corona británica como depositaria de la memoria militar del país.
- El detalle de protocolo: la Princesa Real recibió el saludo real antes de hablar y depositó la corona junto a los cinco regimientos, con un desvío previo hacia los caballos que rompió la distancia ceremonial.
- Próximos pasos: la Casa Real británica no ha confirmado aún el reparto de asistentes al domingo del Recuerdo de noviembre; su agenda semanal se publica en el calendario oficial.

