La Guardia Civil ha desmantelado nueve narcoviviendas en Pinos Puente (Granada) con 3.478 plantas de marihuana en su interior y un fusil de asalto CETME cargado y listo para abrir fuego.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Guardia Civil ha desmantelado nueve narcoviviendas con cultivo indoor de cannabis en Pinos Puente y ha intervenido 3.478 plantas, un fusil CETME, una pistola y 225 cartuchos.
- ÂżDĂłnde y quiĂ©n? La operaciĂłn NazarĂ-Ordo-Sacratif 03 se ha centrado en la barriada de Las Flores y la han ejecutado efectivos de la PolicĂa Judicial y del equipo ROCA de la Guardia Civil.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? El Instituto Armado califica el arsenal hallado de “elemento de especial preocupación” por el riesgo para quienes viven en el entorno.
Nueve narcoviviendas, 3.478 plantas y un fusil listo para disparar
La operaciĂłn, bautizada como NazarĂ-Ordo-Sacratif 03, la han ejecutado efectivos de la PolicĂa Judicial y del Equipo ROCA/InvestigaciĂłn de la sexta CompañĂa de la Guardia Civil de Motril, segĂşn la nota difundida este sábado por el Instituto Armado. Los registros se han concentrado en la barriada de Las Flores.
Dentro de los nueve inmuebles registrados los agentes han hallado instalaciones completas de cultivo indoor, dotadas de sistemas de iluminación, climatización, ventilación y filtrado. Ese equipamiento permite mantener una producción continuada todo el año y multiplicar el rendimiento de cada cosecha. El balance asciende a 3.478 plantas de marihuana aprehendidas en viviendas vinculadas a la misma actividad delictiva.
El hallazgo más sensible ha sido el armamento. Los agentes localizaron un fusil de asalto CETME “en perfecto estado de conservaciĂłn”, con el cargador municionado acoplado y un cartucho alojado en la recámara, es decir, preparado para efectuar fuego. Junto a Ă©l aparecieron una pistola y ocho cargadores, además de 225 cartuchos de calibres diversos —9 mm Parabellum, 7,62×39 mm, 7,62×51 mm, .243 Winchester y .38 Special—. Entre la municiĂłn habĂa cargadores correspondientes a fusiles de asalto tipo AK-47.
La Guardia Civil ha subrayado que la presencia de este tipo de armamento en inmuebles vinculados al cultivo y al tráfico de drogas constituye un elemento de especial preocupación por el riesgo potencial para la seguridad ciudadana y para las personas que residen en el entorno. No es una advertencia retórica: un fusil de guerra en un bloque de pisos multiplica el peligro de cualquier intervención policial.
Un fusil de asalto cargado en una vivienda familiar no es un trofeo: es un arma lista para disparar entre vecinos.
Los investigadores trabajan ahora en tres frentes: determinar la procedencia de las armas y de la municiĂłn, comprobar su posible vinculaciĂłn con otros hechos delictivos y esclarecer las circunstancias en las que ese arsenal se almacenaba en las narcoviviendas. Como resultado de las actuaciones, la Guardia Civil ha procedido inicialmente a la investigaciĂłn de un varĂłn mayor de edad por su presunta implicaciĂłn en un delito contra la salud pĂşblica por cultivo y elaboraciĂłn de marihuana.
A parte de la droga y las armas, los especialistas de CriminalĂstica han realizado una inspecciĂłn tĂ©cnico-ocular minuciosa sobre los inmuebles, las armas y el resto de efectos intervenidos. Buscan huellas y muestras biolĂłgicas susceptibles de aportar perfiles de ADN y otros indicios de interĂ©s policial. La operaciĂłn no está cerrada: la propia Guardia Civil ha subrayado que la actuaciĂłn no ha finalizado con el desmantelamiento de las plantaciones.
Un arsenal de guerra entre viviendas familiares

La operación ha puesto el foco sobre la barriada de Las Flores, en Pinos Puente, un municipio de la Vega de Granada donde el cultivo de marihuana en interior lleva años conviviendo con la vida de barrio. Las narcoviviendas no son naves industriales en descampados: son pisos y casas adosadas, con vecinos en el rellano, en las que se instala un enganche eléctrico, se echa la persiana y se cultiva a escondidas.
Ese modelo explica que el Equipo ROCA, la unidad de la Guardia Civil especializada en robos en explotaciones agrĂcolas y ganaderas, termine participando en una operaciĂłn de narcotráfico. El consumo elĂ©ctrico desmedido, los olores, el trasiego de personas y el riesgo de incendio por sobrecarga de las instalaciones son pistas que acaban delatando estas viviendas. El armamento eleva el nivel de riesgo de un fenĂłmeno que preocupa en toda la comarca.
La Lectura Andaluza
En un pueblo, cada narcovivienda desmontada se lee de forma distinta que en una gran capital. En Pinos Puente, donde el campo y la industria agroalimentaria de la Vega de Granada sostienen buena parte del empleo local, el cultivo indoor se ha convertido en una economĂa sumergida paralela a la legal, la de quienes se levantan a las seis para trabajar en una fábrica o en una explotaciĂłn. El balance de esta operaciĂłn —nueve inmuebles, 3.478 plantas, 225 cartuchos y un fusil de asalto— dibuja un negocio capaz de mover armas de guerra con la misma naturalidad con la que se transporta un saco de abono.
Para el lector de a pie, la lectura es práctica: seguridad en la escalera, en la plaza y en la puerta del colegio. El arsenal intervenido no estaba en un polĂgono solitario, sino en el casco urbano de un municipio de la Vega de Granada, y esa es la circunstancia que el Instituto Armado señala como riesgo. A eso se suma la factura que nadie ve: enganches elĂ©ctricos que pagamos entre todos y un alquiler que se tensa cuando la casa de al lado cambia de inquilino.
Queda la proyecciĂłn. La operaciĂłn NazarĂ-Ordo-Sacratif 03 no está cerrada: los especialistas de CriminalĂstica seguirán cruzando huellas y perfiles de ADN, y los investigadores deberán aclarar la procedencia de las armas y si ese fusil CETME ha estado relacionado con otros hechos delictivos. Las diligencias instruidas deberán remitirse a la autoridad judicial, previsiblemente en Granada, y hasta entonces el nombre de Las Flores seguirá en el foco de una comarca que sabe que su mejor activo es la tranquilidad de sus calles.

