Entra en vigor el prefijo 400: las llamadas comerciales en España solo pueden llegar desde números 400

La CNMC reparte los rangos entre operadores en bloques de 1.000 números y las empresas dependen de lo que su proveedor haya reservado. El plazo para adaptar la atención al cliente vence el 28 de diciembre.

El prefijo 400 llamadas ya es obligatorio en España: desde hoy, cualquier empresa que llame para vender tiene que hacerlo desde una numeración de nueve dígitos que empiece por 400. El usuario gana la primera pista para decidir si descuelga. Las telecos, los call centers y las plataformas de marcación ganan un problema operativo con fecha límite: el 28 de diciembre de 2026 para adaptar la atención a la clientela.

Claves de la operación

  • La numeración la tienen los operadores. La CNMC abrió un plazo de quince días para solicitarla, con asignación por orden de llegada y en bloques de 1.000 números; las empresas dependen de lo que su proveedor haya reservado.
  • Movistar y Digi ya han confirmado sus rangos. La operadora de Telefónica usará el 400 00 1004 y Digi cuatro numeraciones propias que identificará en pantalla con el aviso ‘Llamada comercial’.
  • El plazo real acaba el 28 de diciembre. La Ley 10/2025 da hasta esa fecha para adaptar la atención al cliente, y deja fuera a las pymes que no presten servicios básicos de interés general.

Los números 400 no son de las empresas: los reparte el operador

La resolución se publicó en el BOE en abril y aterriza en un mercado donde el número de origen se ha convertido en la única señal disponible antes de descolgar. La CNMC abrió un plazo de quince días para solicitar los rangos, con asignación por orden de llegada y en bloques de 1.000 números. Las compañías no reciben el prefijo: lo reserva su operador. Quien use centralitas virtuales, plataformas de marcación o software de telefonía en la nube tendrá que comprobar que su proveedor tiene numeración 400 asignada y que las campañas salen desde ahí.

La numeración es unidireccional. Solo sirve para llamar: no se puede devolver la llamada, y esa restricción es deliberada. Evita que un usuario marque de vuelta a un número desconocido y acabe en un fraude. El matiz fino está en el artículo 16.2 de la Ley 10/2025, que admite una excepción muy concreta en plena atención al cliente: se puede informar de una oferta si está ligada a la resolución de la consulta, queja o incidencia y si mejora las condiciones o el precio.

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Conviene separar los tres rangos que van a aparecer en pantalla. El 400 es comercial; el 800 y el 900, atención al cliente. Los dos últimos son gratuitos, igual que los números cortos o los geográficos, y sirven para gestiones de contratos en curso. De ahí la regla práctica: si tu banco, tu eléctrica o tu operadora llama desde un 400 para algo que no sea una oferta, toca sospechar. Y si la llamada exige devolución, mejor buscar el teléfono oficial que marcar el que han dejado.

Movistar convierte el 1004 en comercial y Digi lo avisa en pantalla

Movistar ha avisado a sus clientes por correo de su nuevo número, el 400 00 1004, que integra su histórico 1004 y que la operadora recomienda guardar en la agenda. Digi ha confirmado cuatro numeraciones propias —400 120 120, 400 120 122, 400 120 131 y 400 120 134— y marcará en pantalla el aviso ‘Llamada comercial’ en todas ellas. La diferencia no es cosmética: la primera conserva el reconocimiento de marca; la segunda convierte el prefijo en una etiqueta legible de un solo vistazo.

En paralelo ha aparecido SoyYo, un servicio al que se han sumado Repsol, Naturgy y Sabadell para comprobar qué empresa está al otro lado del 400. Es una capa de verificación privada sobre una obligación pública, y ahí se abre un negocio: la identificación como servicio que alguien acaba pagando.

El prefijo 400 separa al vendedor que acepta ser identificado del que prefiere seguir siendo invisible.

El cumplimiento no depende solo de la buena voluntad. Los operadores tendrán que bloquear las llamadas comerciales que no procedan de un 400 basándose en patrones de tráfico —volumen elevado, entre otros criterios que autorice la Secretaría de Estado—. El bloqueo por patrón siempre llega tarde por definición: para detectar un volumen anómalo, antes hay que generar ese volumen.

La etiqueta ayuda. El problema sigue.

llamadas comerciales spam

El fraude no necesita prefijo: la suplantación sigue abierta

Conviene ser explícito. La medida ordena el mercado legítimo, no reduce el volumen de estafa. La suplantación del número de origen sigue siendo posible mientras no exista una autenticación de la llamada de extremo a extremo, y el 400 no es un certificado: es una convención que un defraudador puede imitar con la misma facilidad con la que hoy imita un fijo de Madrid.

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Ningún prefijo es un certificado.

El texto legal tampoco cubre todo el mapa empresarial. La Ley 10/2025 deja fuera a las pymes que no presten servicios básicos de interés general, así que una parte del tejido que hace prospección telefónica queda al margen. El usuario puede reclamar ante la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones o denunciar ante la CNMC si recibe una llamada comercial desde otra numeración, pero el circuito exige tiempo, pruebas y paciencia.

Cosas que pasan en octubre.

Este es el cuarto capítulo de una serie que empezó con la Ley General de Telecomunicaciones de 2022, siguió con el plan antiestafas de mayo de 2025, y sumó en septiembre el registro de alias de la CNMC para códigos de SMS y RCS. Telefónica llega a esta fase con ventaja sobre sus rivales: su 1004 es una marca de atención al cliente consolidada y puede reutilizarla como identificador comercial sin construir nada desde cero. Digi, que lleva años metiendo presión al mercado español de fibra y móvil con precio, usa el mismo marco para exhibir transparencia.

La fecha que importa ya no es la de hoy, sino el 28 de diciembre. Ese día vence el plazo de adaptación de la atención a la clientela y, a partir de ahí, la CNMC tendrá datos de bloqueo que enseñar o un problema de credibilidad que gestionar. Hasta entonces, el 400 será una pista, no una garantía.