EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Ucrania ha lanzado más de 1.000 drones contra Rusia y ha incendiado el terminal petrolero de San Petersburgo y el depósito de Ruchi. Moscú dice haber derribado 1.015 aparatos sobre quince regiones, Crimea y el mar Negro.
- ¿Quién está detrás? El mando ucraniano, que reanudó el jueves sus golpes al crudo ruso, y una Casa Blanca que exige un alto el fuego energético que, según Kyiv, Moscú no respeta.
- ¿Qué impacto tiene? El crudo ruso mueve el precio del barril en Europa. España no compra petróleo ruso desde 2022, pero lo paga en el surtidor y en la factura eléctrica.
El ataque con drones a San Petersburgo ha incendiado el terminal petrolero de la ciudad y deja un muerto y cinco heridos. Ucrania ha cruzado Rusia con más de 1.000 aparatos en uno de los mayores bombardeos aéreos de la guerra.
Mil drones, quince regiones y dos depósitos en llamas
Las llamas se declararon en en el terminal de exportación del Báltico y en el depósito de combustible de Ruchi, según el gobernador de la ciudad, Alexander Beglov. Ardieron además dos objetivos poco habituales: un centro logístico del minorista Ozon y un centro de datos de VK, la mayor tecnológica rusa. Ambas empresas confirmaron los daños.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró este domingo que ha destruido 1.015 drones ucranianos sobre quince regiones, Crimea y el mar Negro. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, admitió ante la agencia Tass que Kyiv ‘resiste’ la invasión, aunque, dijo, no puede ‘cambiar el curso actual de los acontecimientos’.
La respuesta rusa llegó de madrugada sobre Zaporiyia. Una mujer murió y dos personas resultaron heridas, entre ellas una niña de 6 años. Dos edificios de viviendas, 18 coches y un centro educativo quedaron dañados, según el jefe de la administración regional, Mykhailo Semikin.
El pulso entre Trump y Zelenski por el crudo ruso
El bombardeo no se entiende sin la semana política que lo precede. El domingo 11 de octubre, Donald Trump anunció un ‘alto el fuego energético’ (energy ceasefire) entre Rusia y Ucrania, sin dar detalles. Kyiv lo acató de entrada, comprobó que Moscú seguía golpeando su red eléctrica y el jueves confirmó la reanudación de sus ataques al crudo ruso tras tres días de pausa.
Volodímir Zelenski publicó este domingo en X su recuento: en la semana transcurrida desde el anuncio, Rusia ha atacado 76 veces los sectores energético, petrolero y gasístico ucranianos. En la última noche han sido golpeadas instalaciones de cuatro regiones y decenas de miles de familias siguen sin luz. ‘Estados Unidos debería ver que Rusia no da ningún paso recíproco a cambio del alivio de las sanciones’, escribió.
Para la Casa Blanca, cada refinería rusa en llamas es una variable más en el precio del crudo que se paga en la gasolinera de Ohio.
Trump compareció el sábado en Florida y dejó claro que aún no ha decidido si habrá más sanciones. Lo hizo un día después de firmar una Orden Ejecutiva (decreto presidencial que no requiere aprobación del Congreso) que suspende restricciones ya previstas invocando el interés nacional. ‘Lo vamos a decidir y ustedes lo sabrán. Es una decisión muy buena, buena para el país y creo que buena para el mundo’, dijo en una cena de recaudación.

La Lógica de Washington
La secuencia tiene una lógica que en Europa se lee mal. Washington no discute el derecho de Kyiv a defenderse; discute el efecto de esa defensa sobre el precio del barril. Cuando Ucrania golpea una refinería, el mercado descuenta menos oferta rusa, el Brent sube y la gasolina americana sube con él. En un país que consume unos 20 millones de barriles diarios, ese es el dato que antes llega al votante. Y las legislativas de noviembre están a la vuelta de la esquina.
El precedente más claro es de abril de 2020. Con el crudo hundido por la pandemia, Trump amenazó a Riad con retirar el paraguas militar si no cerraba el grifo y forzó un recorte de la OPEP+ que salvó al esquisto americano. La doctrina es anterior: desde la doctrina Carter de 1980, el Golfo es asunto de seguridad nacional porque el precio de la energía es política interior. Esa jerarquía no ha cambiado, solo los inquilinos del Despacho Oval.
A eso se añade la coalición que sostiene a Trump. El ala del Partido Republicano más crítica con la ayuda a Ucrania no pide abandonar Kyiv: pide que Europa pague la factura y que la guerra no encarezca la vida en Estados Unidos. El decreto del viernes y las palabras del sábado son la misma señal, emitida en dos direcciones, Moscú y Kyiv. La incógnita es si el alto el fuego del 11 de octubre fue una propuesta o un aviso.
Lo que cuesta en España cada barril que no sale del Báltico
España no compra crudo ruso desde diciembre de 2022, cuando la UE prohibió las importaciones marítimas. Da igual. El precio se fija en un mercado global y el Brent es la referencia que llega a las refinerías de Repsol y Cepsa, a los surtidores y a los camiones de la distribución alimentaria. Un barril tres o cuatro dólares más caro durante un trimestre se traslada al gasóleo A y, con retraso, a la factura eléctrica, porque el gas marca el precio mayorista de la luz.
La posición del Gobierno español combina dos cosas que en Washington se miran con lupa: el respaldo a Kyiv y la presión en Bruselas por medidas que contengan el precio de la energía. Fue Madrid quien peleó en 2022 por la excepción ibérica, y los socios del sur comparten la misma exposición: sin crudo propio, con industria electrointensiva y un transporte por carretera que absorbe cada subida antes que nadie.
Todo esto queda, de momento, en manos de Trump. Su equipo mantiene abierta la decisión sobre el alivio o el endurecimiento de las sanciones y no ha fijado fecha. Lo que pase con el crudo ruso en las próximas semanas se decidirá en el surtidor antes que en las cancillerías.
Ficha del Caso
- El caso: Ucrania ha lanzado más de 1.000 drones contra Rusia y ha incendiado el terminal petrolero de San Petersburgo, mientras Trump suspende restricciones y critica los golpes ucranianos al crudo ruso.
- Datos clave: 1.015 drones derribados según Moscú, un muerto y cinco heridos en San Petersburgo, 76 ataques rusos contra la energía ucraniana en una semana y una Orden Ejecutiva firmada el viernes que aplaza sanciones.
- Para España: sin importar crudo ruso desde 2022, la economía española paga igual el encarecimiento del Brent en el gasóleo, el transporte y la factura eléctrica.

