EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El senador republicano por Ohio Jon Husted denuncia que los demócratas bloquearon en el Senado la Ratepayer Protection Act, la ley que obligaría a los centros de datos a pagar la generación y la infraestructura eléctrica que consumen. La Cámara de Representantes la aprobó por 417 votos a 3.
- ¿Quién está detrás? Husted, que pilotó el texto con la Casa Blanca de Donald Trump, y el liderazgo demócrata del Senado, al que le basta con no reunir los 60 votos reglamentarios para dejar la norma parada.
- ¿Qué impacto tiene? El precedente americano llega a España, donde los grandes proyectos de centros de datos en Aragón, Madrid y Cataluña han abierto la misma pregunta: quién paga el refuerzo de la red.
Los demócratas del Senado bloquearon la ley que frenaría el alza de las tarifas eléctricas por los data centers, denuncia Jon Husted.
El 417-3 de la Cámara que se estrelló contra el Senado
El senador republicano por Ohio lo contó en una entrevista con Breitbart News Saturday emitida este fin de semana. Husted explicó que desarrolló el texto junto a Donald Trump hace ‘seis o nueve meses’, y que la Ratepayer Protection Act (Ley de Protección del Pagador de la Factura Eléctrica) hace algo muy simple: obligar a los operadores de centros de datos a sufragar la generación y la infraestructura eléctrica que consumen.
El mecanismo es sencillo sobre el papel. Si un centro de datos necesita capacidad, la paga. Hasta ahora, en buena parte de los estados, el refuerzo de subestaciones, las líneas, y los transformadores que exige una instalación de ese tamaño acaba en en la factura de todos los usuarios de la red. La norma invierte esa lógica: quien consume, paga.
La Cámara de Representantes la aprobó por 417 votos a 3. Doscientos seis demócratas votaron a favor. También Hakeem Jeffries, el líder de la minoría, y Alexandria Ocasio-Cortez. Y el Freedom Caucus, el bloque más conservador del Partido Republicano en la Cámara. ‘Todo el mundo está a favor’, resumió el senador.
En el Senado se paró.
Los demócratas no necesitan votar en contra: les basta con no votar a favor. El reglamento del Senado exige 60 votos para cerrar el debate de casi cualquier ley —el filibusterismo—, de modo que los 53 escaños republicanos no sirven de nada si la oposición se niega a dar ese paso.
Bloquear una ley que baja la factura eléctrica es más rentable que votar en su contra. Los demócratas eligieron el camino silencioso.
El Senado es otro planeta.
Ohio, la factura eléctrica y el 3 de noviembre
Husted no habla de la ley como de un problema técnico. Habla de ella como de un arma electoral, y no lo esconde. ‘Hablan de la accesibilidad de precios, pero cuando tuvieron la ocasión de bajar la tarifa eléctrica y hacer que los centros de datos rindieran cuentas, todos votaron que no’, dijo. Es un asunto que la gente apoya por nueve a uno. Querían hacer política’.

Su lectura es que el Partido Demócrata prefirió no regalar al Partido Republicano una victoria sobre el asunto que, a su juicio, decide la campaña de medio mandato: el coste de la vida. La fecha está marcada en rojo: 3 de noviembre. Husted se juega el escaño frente a Sherrod Brown, y el presidente ha viajado dos veces a Ohio en las últimas semanas, a Dayton y a Youngstown.
El senador añade datos propios: 10.000 empleos industriales en 18 meses, un desempleo del 3,3% y la planta de First Solar como ejemplo de lo que, según él, se jugaba Ohio cuando Brown votó las subvenciones a los paneles solares chinos. Y una petición final a los suyos: ‘Cinco minutos al día.’
La Lógica de Washington
Lo que observamos es que la Casa Blanca ha convertido la factura eléctrica en el campo de batalla donde el populismo de derecha y la izquierda progresista se dan la mano. Un 417-3 en el Congreso solo se explica si ambos flancos creen que su electorado se lo pide. El votante de Trump mira el recibo de la luz; el votante demócrata mira el de un gigante tecnológico que, sospecha, no paga lo que le toca. Nadie quiere pagar la fiesta.
El precedente americano es antiguo. La Ley de Sociedades Holding de Servicios Públicos de 1935, una de las piezas centrales del New Deal, fijó el principio de que una eléctrica no puede trasladar al usuario costes que no ha causado. Noventa años después, la expansión de los centros de datos ha devuelto el crecimiento de la demanda eléctrica a un país que llevaba dos décadas con la curva plana, y con ella ha vuelto la pregunta original. Washington no pide permiso: aplica el manual de siempre, poner el coste en quien lo genera.
Ahí está también la incógnita. La misma Administración que quiere que las tecnológicas paguen la red quiere que construyan más y más rápido para no perder la carrera de la inteligencia artificial frente a China. Un coste más alto puede frenar proyectos o empujarlos a estados con reglas más laxas, y ese equilibrio no está resuelto.
Para España, la traducción es doble. Por la vía del modelo: en Aragón, Madrid y Cataluña se concentra el grueso de los proyectos anunciados, y el refuerzo de la red se sigue pagando por la vía general, con los peajes de acceso que fija la CNMC (el regulador que determina los costes regulados del sistema) repartidos entre todos los consumidores. Por la vía empresarial: Avangrid, la filial estadounidense de Iberdrola, opera como eléctrica regulada en varios estados del noreste, justo donde más centros de datos se están conectando. Un marco que obligue a los hiperescalares a asumir la infraestructura mejora el negocio de esa filial y el de cualquier generador con contratos a largo plazo.
La proyección es clara. El texto puede volver en el periodo de sesiones residual de noviembre y diciembre, o ya en el 120º Congreso, que arranca en enero de 2027. Pero la decisión real puede mudarse antes a otro sitio: las comisiones de servicios públicos estatales, que son quienes reparten los costes en Estados Unidos. Y antes que todo eso, las urnas.
Ficha del Caso
- El caso: Husted acusa a los demócratas del Senado de tumbar la ley que obliga a los centros de datos a pagar la red eléctrica que consumen, un texto que la Cámara respaldó de forma casi unánime.
- Datos clave: 417 votos a favor y 3 en contra en la Cámara de Representantes, con 206 demócratas apoyando. En el Senado hacían falta 60 votos para cerrar el debate y los republicanos suman 53 escaños. Elecciones de medio mandato el 3 de noviembre.
- Para España: el debate sobre quién asume el refuerzo de la red que exigen los centros de datos deja de ser teórico y afecta a los operadores con presencia en EE. UU., como Avangrid (Iberdrola), y a la conversación regulatoria pendiente en Aragón, Madrid y Cataluña.

