El maratón electoral de 2027 arranca el 29 de noviembre en España y termina con medio mundo cambiando de gobierno. Entre esas dos fechas se encadenan una veintena de comicios que decidirán si la democracia liberal sigue siendo el marco del juego. Madrid, esta vez, no mira desde la grada.
Según el último informe del Instituto V-Dem de Gotemburgo, a finales de 2025 había 92 autocracias frente a 87 democracias. Unos 6.000 millones de personas viven bajo un régimen autoritario, el 74% de la humanidad; solo el 7% habita en una democracia liberal. La libertad política media del planeta ha vuelto a los registros de 1978.
Freedom House coincide: 2025 fue el vigésimo año consecutivo de retroceso, con 54 países que perdieron derechos frente a 35 que mejoraron. Solo el 21% de la población mundial vive hoy en un país libre; hace dos décadas era el 46%.
Lo nuevo no es la cifra, sino el método. Los tanques ya no avanzan hacia los palacios presidenciales: el asalto llega por la puerta principal, con vencedores en las urnas que usan su mandato para reescribir las reglas. Lo resume la prospectivista Virginie Raisson-Victor: ‘Celebrar elecciones libres ya no es suficiente para garantizar la democracia’.
En la colina de la Pnyx, en Atenas, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, pronunció el 7 de octubre un discurso que media Europa leyó como un programa. Saludó ‘un aumento explosivo del gasto en defensa’ en todo el continente. No citó a ningún partido. No hacía falta.
La urna ya no decide solo quién gobierna: decide también quién reescribe las reglas del juego.
El calendario que viene: de Brasilia a Varsovia
El 25 de octubre hay doble cita. En Brasil, Flavio Bolsonaro dio la sorpresa en la primera vuelta con el 47,06% frente al 45,12% de Lula da Silva. En Serbia, Aleksandar Vučić convocó legislativas anticipadas tras casi dos años de protestas estudiantiles. Dos días después, Israel vota por primera vez desde el 7 de octubre de 2023, con el Likud de Netanyahu a cuatro escaños de la mayoría absoluta.
Y el 3 de noviembre, las legislativas de medio mandato en Estados Unidos toman rango de referéndum. Los demócratas sacan hasta ocho puntos a los republicanos y la popularidad de Donald Trump se estanca en torno al 30%. Perder una sola cámara le devolvería un contrapeso que hoy no tiene.
El grueso llega en 2027. Francia vota el 18 de abril y el 2 de mayo, con Marine Le Pen entre el 31% y el 36% en primera vuelta según el IFOP. Italia lo hará a más tardar en otoño, con Giorgia Meloni presionada por el exgeneral Roberto Vannacci. Y Polonia: el partido de Donald Tusk aguanta en el 28,5%, pero tres formaciones a su derecha suman más del 40%.
En Eslovaquia, Robert Fico se juega la supervivencia en septiembre. Y en Alemania, sin federales a la vista, la AfD lidera con un 30,5%, trece puntos por delante de los conservadores de Friedrich Merz.
Qué se juega España en esta cadena de elecciones
España vota el 29 de noviembre con el calendario internacional mirándole por encima del hombro. Los sondeos sitúan al PP en el 31,9% y al PSOE en el 28,1%, y la suma de PP y Vox llegaría a 198 de los 350 escaños. Cuatro comunidades autónomas ya están gobernadas por esa alianza.

Hay dos frentes donde ese resultado se mide en euros. El primero es la defensa: el discurso de Rubio empuja a los socios hacia un rearme acelerado y España está sujeta al compromiso del 2% del PIB fijado en la cumbre de Gales de 2014, que toca presupuestos, a la industria de Indra y Navantia y a la relación con Washington.
El segundo frente está en Brasil. Telefónica, Iberdrola, Santander, BBVA y Repsol acumulan allí inversiones de peso; el país es desde hace años uno de los primeros destinos del capital español. Un cambio de interlocutor en Brasilia alteraría de golpe el marco regulatorio y energético de esas compañías.
Y un tercer frente: la imagen. España se juega su credibilidad como socio fiable en una Unión Europea atrapada entre dos fuegos. Al este, Moscú riega las redes con propaganda. Al oeste, la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense de diciembre de 2025 celebraba el auge de los partidos ‘patriotas’.
El precedente húngaro y el espejo rumano
Conviene recordar cómo se ha recorrido ya este camino. La Hungría de Viktor Orbán lleva dieciséis años aplicando el mismo manual: mayoría parlamentaria, reforma judicial, control de medios y universidades, y elecciones que se siguen celebrando mientras el terreno se estrecha. En Israel, el Israel Democracy Institute denuncia ‘esfuerzos concertados’ contra los contrapesos.
El espejo más cercano es Rumanía: las presidenciales de noviembre de 2024 se anularon tras el ascenso por TikTok del ultranacionalista Calin Georgescu, con sospechas de injerencia rusa. V-Dem ha degradado a Estados Unidos de democracia liberal a ‘democracia electoral’, algo que no ocurría en más de medio siglo.
España llega a este ciclo con una ventaja que no siempre se pone en valor: casi medio siglo de convocatorias electorales ininterrumpidas desde 1977. Lo que se dirime en las urnas de los próximos catorce meses no es qué partido gana, sino si las reglas seguirán limitando a quien gana. El 25 de octubre y el 3 de noviembre darán la primera temperatura.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Una oleada de comicios hasta finales de 2027 someterá a prueba a las democracias liberales ante el avance de formaciones de ultraderecha en Europa y América.
- Datos importantes: España vota el 29 de noviembre; Brasil y Serbia el 25 de octubre; Estados Unidos, el 3 de noviembre. Según V-Dem, el 74% de la humanidad vive bajo un régimen autoritario.
- Resumen: España se juega su crédito exterior, sus compromisos de defensa y la posición de sus empresas en Brasil en un ciclo que redefinirá el mapa del poder.

