El Senado fuerza a PP y Vox: listas conjuntas para los tres quintos y renovar el TC

La izquierda registró su candidatura conjunta un minuto antes de la medianoche del viernes, con la vista puesta en 161 escaños. Vox decide este lunes si se retira en varias provincias para no restar votos al PP.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El PSOE y sus socios del Frente Amplio registraron el viernes listas conjuntas al Senado para arrebatar al PP la mayoría de tres quintos.
  • ¿Quién está detrás? Pedro Sánchez, con IU, Más Madrid, los Comunes y la Chunta; enfrente, un PP que suma 147 senadores con Vox y UPN.
  • ¿Qué impacto tiene? Sin 161 escaños no hay renovación del Tribunal Constitucional ni del Defensor del Pueblo sin el concurso del PSOE.

La jugada del PSOE en el Senado obliga a PP y Vox a entenderse antes del 29N para no perder los tres quintos. La izquierda registró sus listas conjuntas un minuto antes de la medianoche del viernes y, con ello, Pedro Sánchez intenta arrebatar a los populares la llave de los órganos constitucionales.

La candidatura se llama Senado de Progreso y agrupa al PSOE con IU, Más Madrid, los Comunes y la Chunta, entre otros socios. El objetivo declarado es superar al PP en las 47 provincias donde concurre y rebasar los 161 escaños que fijan la mayoría cualificada de tres quintos en una Cámara de 267 senadores. Sin esa mayoría, el Gobierno de coalición que salga de las urnas no podría renovar por sí solo el Tribunal Constitucional ni designar al Defensor del Pueblo.

La aritmética que no sale: 147 escaños frente a los 161 necesarios

Los números no admiten interpretación. El PP tiene 141 senadores; Vox, cinco; UPN, uno. Suman 147, catorce por debajo de la mayoría cualificada y trece por encima de la absoluta, fijada en 134. La izquierda hace circular que su candidatura conjunta llegaría a 129 senadores electos y hasta 150 con los designados por los parlamentos autonómicos. Esa previsión exige algo que las encuestas no sostienen.

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El sistema electoral de la Cámara Alta premia a quien gana: cada provincia elige cuatro senadores y la lista más votada se lleva tres, mientras la segunda se conforma con uno. La media de los últimos sondeos sitúa a Senado de Progreso en un máximo de 70 senadores electos, lejos de los 129 que la coalición proclama.

A eso se suma un precedente que la izquierda prefiere no airear. En 2023, las candidaturas de Sumar obtuvieron en el Senado en torno a un 15% menos de apoyo que en el Congreso. El voto a la Cámara Alta castiga las uniones de siglas y premia la marca asentada en el territorio. Las experiencias de 2016 y 2019 confirman la regla.

La clave no está en cuántos senadores promete la izquierda, sino en cuántas provincias puede ganar cuando el voto se cuenta por mayorías y no por porcentajes.

Vox decide el lunes y Génova mira el mapa provincial

La dirección de Vox se reúne este lunes para decidir si mantiene sus listas en todas las provincias o se retira en algunas para no restar votos al PP. En la formación se ha instalado la idea de que toca demostrar altura de miras, y el cálculo es simple: cada escaño que Vox no aporta a la suma popular engorda la mayoría cualificada del adversario. En circunscripciones de cuatro senadores, unos miles de votos separan el tercer escaño del cuarto.

En Génova la lectura pasa por el territorio. Alberto Núñez Feijóo y el equipo del Grupo Parlamentario Popular en el Senado trabajan con el mapa provincial sobre la mesa, conscientes de que la mayoría absoluta de la Cámara Alta se decidió en 2023 por márgenes estrechos. El partido ganó donde tenía implantación municipal; la duda es si la ola del 29N arrastra también las provincias donde el PSOE resiste por aparato.

La pelea se libra en plazas concretas. Valencia, Sevilla y Asturias aparecen como territorios donde la izquierda podría dar la sorpresa con la estimación de voto actual, mientras que en Madrid, Murcia, Galicia, o Castilla y León el diferencial popular aguanta con holgura. En once comunidades autónomas gobierna el PP, y eso se traduce en estructura, alcaldes y militancia movilizada.

El premio justifica la pugna. Cuatro de los doce magistrados del Tribunal Constitucional —Cándido Conde-Pumpido, Ricardo Enríquez, María Luisa Balaguer y José María Macías— tienen el mandato vencido desde diciembre de 2025 y su relevo exige 161 votos en el Senado. En esta legislatura, el tribunal de garantías ha avalado la ley de amnistía y ha anulado las condenas del caso ERE que afectaban a Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Y en las próximas semanas podría revisar la suspensión del voto de 160.000 beneficiarios de la ley de nietos.

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A eso se añade el Defensor del Pueblo. Ángel Gabilondo fue elegido en noviembre de 2021 y su mandato de cinco años vence el próximo mes. El nombramiento exige tres quintos en el Congreso (210 diputados) y en el Senado (161 senadores); si no hay acuerdo, la ley prevé una segunda vuelta que se conforma con la mayoría absoluta. El CGPJ, en cambio, no toca: el Consejo que preside María Isabel Perelló tomó posesión en 2024 y no se renueva hasta 2029.

El Eje del Poder Popular

Lo que se dirime en la Cámara Alta no es un reparto de actas: es el control del relato institucional de los próximos años. En Génova se repite el argumento de que la renovación de los órganos constitucionales debe hacerse con mayorías amplias y no con aritméticas de bloque, y esa es la línea que el GPP ha sostenido en cada negociación desde 2023. Los barones autonómicos comparten el diagnóstico: la mayoría del Senado es hoy la principal palanca del partido frente a Moncloa.

El aterrizaje territorial es inmediato. La mayoría cualificada decide el Defensor del Pueblo, el TC y, en 2029, el CGPJ, pero también condiciona el tono con el que las comunidades populares negocian financiación, agua y transferencias con un Ejecutivo central al que le quedan semanas de legislatura. Si el PSOE logra su propósito, desde la oposición podría bloquear la renovación del Constitucional; si no lo logra, el PP conserva la llave que ha usado para devolver al Congreso leyes como la de amnistía.

El riesgo tiene nombre y fecha. Si Vox mantiene listas en todas las provincias y la izquierda concentra el voto útil, la suma de PP, Vox y UPN podría quedarse corta donde más duele: no en el cómputo nacional, sino en tres o cuatro provincias de las que nadie habla hasta la noche electoral. El precedente de 2019 invita al optimismo. La política, eso sí, no se gobierna con precedentes.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: La mayoría del Senado es un dique institucional: sin tres quintos no hay renovación de órganos constitucionales que el PP pueda avalar.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular).
  • Próximo hito: Reunión de la dirección de Vox este lunes, 19 de octubre, para decidir su estrategia de listas al Senado.