El mercado voluntario de captura de carbono contrató casi 30 millones de toneladas de eliminación duradera de CO2 en 2025, el triple que en 2024, pero solo entregó 450.000 toneladas, según los datos de CDR.fyi.
Del contrato a la tonelada: el embudo que no se llena
Contratar no es retirar. Los acuerdos de eliminación de CO2 se firman como compras anticipadas que se entregan a lo largo de cinco o diez años, de modo que el contrato no descuenta nada de la atmósfera; lo hace la tonelada retirada y verificada. Conviene distinguirla de la captura de carbono convencional, que retiene el CO2 en la chimenea de una fábrica en lugar de sacarlo del aire. En balance climático, una firma vale cero hasta que llega la tonelada.
Las 450.000 toneladas efectivamente entregadas suponen en torno al 1,5% de lo contratado y apenas el 0,0075% de los 6.000 millones de toneladas anuales que los escenarios climáticos consideran necesarios para 2050, una horquilla que llega hasta los 10.000 millones. Vamos a los datos: la tecnología avanza, la demanda no.
Ahí trabaja David Babson, vicepresidente ejecutivo de Energía, Clima y Naturaleza de la fundación XPRIZE. Su cartera incluye XPRIZE Carbon Removal, un certamen al que se presentaron 1.334 equipos y cuyos participantes han levantado más de 3.300 millones de dólares. El ganador, Mati Carbon, se llevó 50 millones de dólares en abril de 2025 por esparcir basalto triturado en pequeñas explotaciones agrícolas de India, donde la roca fija el CO2 al meteorizarse.
Babson describe el problema como un fallo de mercado: el avance técnico corre más rápido que su adopción. Si la gente pudiera ganar dinero sacando carbono del aire y metiéndolo bajo tierra, en lugar de poder ganarlo solo sacándolo de bajo tierra y poniéndolo en el aire, estaríamos mejor’, resume el directivo.
La máquina de retirar CO2 del aire ya existe. Lo que no existe es un mercado con compradores suficientes dispuestos a pagarla.
Y los compradores escasean. Cerca del 90% de las compras de 2025 salió de una sola empresa, Microsoft. No es un mercado sólido: es la política climática de una compañía convertida en la columna vertebral de toda una industria. Si Redmond recorta su programa de compensación, la señal de precio y buena parte de la capacidad instalada se van con él.
Un mercado con un comprador mayoritario no marca precio: marca la agenda de un departamento de compras.
El premio que no basta: del trofeo al comprador garantizado
La respuesta de XPRIZE consiste en cambiar lo que recibe el ganador. Babson habla de bolsas mixtas: al premio en efectivo se le suma un comprador asegurado mediante un compromiso de compra anticipada, un contrato de compraventa a largo plazo o un acuerdo de offtake. El mismo esquema planea aplicarlo a su próxima serie de premios de fusión nuclear.
En su ejercicio teórico, un premio de captura llegaría con un fondo aparte de 1.000 millones de dólares levantado entre compradores de créditos, del que los equipos podrían disponer a medida que entregaran toneladas verificadas. Es la lógica inversa a la subvención clásica: no se paga por prometer, se paga por entregar.
El caso de Mati Carbon marca el camino. Su polvo de basalto no solo captura CO2: mejora la salud del suelo y el rendimiento de los cultivos, así que el agricultor tiene una razón para participar que no depende del precio del crédito de carbono. Cuando el crédito es el único ingreso, el proyecto vive pendiente de un comprador; cuando hay un segundo beneficio, sobrevive a los baches.

La brecha entre invento y adopción se repite en el resto de la cartera. El 23 de septiembre, XPRIZE Wildfire repartió 4,55 millones de dólares de un fondo de 11 millones, con la defensa Anduril Industries en primera posición en respuesta autónoma a incendios y un bonus de un millón de Lockheed Martin. La tecnología está lista antes que el comprador, que aquí es una administración con presupuesto escaso.
📊 Impacto ecológico en cifras
- CO2 contratado: cerca de 30 millones de toneladas de eliminación duradera firmadas en 2025, el triple que el año anterior.
- CO2 entregado: 450.000 toneladas retiradas y verificadas, en torno al 1,5% de lo comprometido.
- Brecha con el objetivo: harían falta entre 6.000 y 10.000 millones de toneladas anuales en 2050; lo entregado equivale al 0,0075%.
- Equivalencia tangible: a razón de 2,5 toneladas por vehículo y año, esas 450.000 toneladas son las emisiones anuales de unos 180.000 turismos.
La letra pequeña: quién paga la tonelada que no llega
El precedente más útil no está en la captura, sino en las renovables. Los contratos de compra de energía limpia a largo plazo tardaron casi una década en dar liquidez al sector eléctrico, y lo hicieron cuando aparecieron decenas de compradores corporativos distintos, no cuando hubo uno solo muy grande. El mercado de eliminación de CO2 está en la fase anterior: comprador dominante, precios opacos y entregas que se acumulan con años de retraso. La comparación vale para lo bueno y para lo malo, porque la curva de costes de la captura aún no ha caído como cayó la del panel solar.
La presión regulatoria empuja justo en la dirección contraria a la compensación fácil. La directiva CSRD obliga ya a las grandes empresas europeas a reportar sus emisiones con detalle, incluido el Scope 3 de la cadena de suministro, y la Taxonomía Verde exige justificar qué parte del negocio es realmente sostenible. Con ese marco, un Net Zero corporativo apoyado en créditos sin reducción previa resulta difícil de defender ante un auditor. La secuencia correcta es la inversa a la que vende el marketing: primero recortar lo propio, después retirar lo residual, y siempre con toneladas entregadas, no con toneladas firmadas.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 450.000 toneladas de CO2 retiradas de la atmósfera y verificadas en un solo ejercicio, una cifra pequeña pero trazable.
- Modelo que cambia: el premio tecnológico deja de ser un cheque y pasa a incluir comprador garantizado, sustituyendo subvención por demanda real.
- Para las próximas generaciones: llegar a 6.000 millones de toneladas anuales en 2050 exige multiplicar por más de 13.000 la entrega actual; el mercado, no la tecnología, es el cuello de botella.

