AVA-ASAJA cifra en 8.000 hectáreas las pérdidas agrícolas de la dana en La Safor y La Marina y exige ayudas al Consell

La organización agraria pide tratamientos fungicidas, ayudas directas y medidas fiscales mientras los agricultores de Gandia y Oliva siguen sin poder acceder a sus parcelas. El Consorcio de Compensación de Seguros entra en un cálculo que aún no tiene cifra económica.

La dana Adam deja 8.000 hectáreas de cultivo dañadas en La Safor y La Marina, según AVA-ASAJA, que ya reclama ayudas al Consell.

El delegado de Oliva de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), Vicent Faro, lo contaba desde el confinamiento: «Como no podemos salir de casa porque estamos confinados, lo que vemos es lo que nos llega, imágenes de daños en infraestructuras, en campos situados al lado de barrancos desbordados». Es la foto de urgencia. Nada más.

Ocho mil hectáreas anegadas y una Navelina que se para en seco

La primera estimación de la organización presidida por Cristóbal Aguado —una valoración de urgencia, no un peritaje— sitúa en unas 8.000 hectáreas la superficie de cultivo e infraestructuras agrarias afectadas, con las comarcas de La Safor y Las Marinas como epicentro. El número se moverá cuando el agua termine de bajar.

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Porque la mayoría de los agricultores aún no ha podido pisar sus parcelas. Están aislados en sus municipios, ocupados en desaguar las casas antes que los campos. Yolanda Morant, agricultora de Gandia, relata que el viento de la noche tiró una pared y que ahora toca revisar el camino agrícola, por donde el agua baja con una escorrentía que impone.

Los desbordamientos de ríos y barrancos han arrancado árboles, arrastrado tierra y roto todo lo que rodea al cultivo: muros, acequias, instalaciones de riego, casetas de aperos, maquinaria, e invernaderos. Miles de parcelas quedaron anegadas, algunas con más de un metro de agua sobre el suelo. El cultivo más castigado son los cítricos, y dentro de ellos una variedad muy concreta: la naranja Navelina, que se estaba empezando a recolectar cuando llegó el temporal.

La lluvia que salva a una comarca puede arruinar la cosecha de la de al lado: esa es la geografía incómoda de la dana en el campo valenciano.

La recolección y la comercialización de cítricos están paradas. Las mandarinas tempranas, con menos presencia en estas comarcas, también se han visto tocadas. En menor medida aparecen los caquis —también en La Ribera, donde el exceso de humedad llega en plena recogida—, los aguacates y algunas hortalizas con daños puntuales.

Hay una segunda amenaza que no sale en las fotos: la que llega en los días siguientes. El agua estancada abre la puerta a hongos como el aiguat en los frutos y a la asfixia radicular —Phytophthora— en las raíces del arbolado. El grado de afección depende de cuánto tiempo sigan encharcadas las explotaciones y de si el tiempo acompaña en las próximas horas. Cada jornada cuenta.

No todo el mapa cuenta la misma historia. Donde la lluvia ha sido menos intensa, el balance es positivo: acuíferos y embalses recargan, los pastos se recuperan, el secano y la ganadería respiran y en el litoral el agua ahorra riegos, limpia árboles, previene plagas y hasta mejora el calibre de los frutos que se recogerán en los próximos meses.

Lo que AVA-ASAJA pide al Consell y lo que todavía no tiene cifra

La organización que preside Aguado ha pedido a las administraciones tres cosas concretas: apoyo para tratamientos fungicidas con los que frenar el ataque de hongos, ayudas directas y medidas fiscales para las explotaciones golpeadas. La petición va dirigida a la Conselleria d’Agricultura —el equivalente autonómico de un ministerio— y, por elevación, al conjunto del Consell y al Gobierno central.

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Los mecanismos que se activan a partir de ahora no se deciden solo en Valencia. El Consorcio de Compensación de Seguros, el organismo estatal que cubre los daños de catástrofes naturales cuando el seguro privado no llega, es la primera puerta para muchas explotaciones; la segunda son las líneas que pueda habilitar el Ministerio de Agricultura. Entre una y otra, el sector calcula. Y todavía no hay cifra económica.

La comparación con episodios anteriores ayuda a dimensionar lo que viene. En las inundaciones de Murcia de 2012 y en la riada de Biescas de 1996, la respuesta al daño agrario se jugó en la coordinación entre administraciones tanto como en el dinero. Aquí, además, el temporal llega con un precedente pegado a la espalda: la dana del 29 de octubre de 2024, casi dos años atrás, sigue condicionando la contabilidad de miles de explotaciones, según la propia organización agraria. El debate sobre la reconstrucción continúa abierto en el Congreso de los Diputados y los fondos europeos comprometidos tienen su propio calendario de tramitación, más lento que el de la fruta que se cae de un árbol.

El Escenario Valenciano

El Consell de Juanfran Pérez Llorca, el gobierno de la Generalitat que sostienen PP y Vox, afronta esta crisis agraria con el calendario en contra. Cualquier línea de ayuda directa pasa por la Conselleria d’Agricultura y por un trámite que en la anterior dana se midió en meses. La oposición no ha tardado en marcar territorio: desde PSPV y Compromís se reclama agilidad y se recuerda que el sector ya arrastra dos años de expedientes. El PP defiende la respuesta del Consell; Vox pone el acento en la fiscalidad. Nadie discute el diagnóstico. La discrepancia es la velocidad.

En clave nacional, el asunto tiene dos lecturas. La primera es de gestión: el Ministerio de Agricultura y el Consorcio de Compensación de Seguros son estatales, y su ritmo marca el de las explotaciones. La segunda es política: cada dana reabre en Madrid el debate sobre quién paga la reconstrucción y con qué control. El sector agrario valenciano aporta una parte relevante de la producción citrícola española y cualquier sacudida aquí se nota en los precios de la distribución en el resto del país. Los datos de la AEMET siguen siendo la referencia para saber si el agua da tregua en las próximas horas.

El calendario inmediato es corto. AVA-ASAJA cerrará su evaluación sobre el terreno en los próximos días y actualizará las pérdidas económicas; la Generalitat tendrá entonces que decidir si activa líneas propias o remite al sector a los mecanismos estatales. Mientras, en las comarcas donde el agua ha sido bendición, el campo respira. En La Safor y Las Marinas, cuenta.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? AVA-ASAJA estima 8.000 hectáreas de cultivo e infraestructuras agrarias dañadas en La Safor y Las Marinas tras la dana Adam.
  • ¿Quién está detrás? AVA-ASAJA, presidida por Cristóbal Aguado, reclama al Consell de Pérez Llorca tratamientos fungicidas, ayudas directas y medidas fiscales.
  • ¿Qué impacto tiene? La recolección de la naranja Navelina está parada y el riesgo de hongos y asfixia radicular puede ampliar las pérdidas en los próximos días.

Ficha del Caso

  • El caso: La dana Adam anega unas 8.000 hectáreas de cultivo en La Safor y Las Marinas, con la naranja Navelina como producción más castigada, según la primera estimación de AVA-ASAJA.
  • Datos importantes: 8.000 hectáreas afectadas; petición de tratamientos fungicidas, ayudas directas y medidas fiscales; contexto de la dana del 29 de octubre de 2024.
  • Resumen: El sector agrario valenciano reclama al Consell y al Gobierno central una respuesta rápida mientras el resto de comarcas respira con la lluvia.