El pleno de Ourense aprueba la entrada de pago a As Burgas por 7 euros con la abstención del PP

La ordenanza fija 7 euros la entrada individual y 25 el bono mensual, con descuentos del 50% para pensionistas y desempleados. El PP se abstuvo para no bloquear la reapertura y Jácome ya anuncia que cobrará también en Outariz y Muíño.

Ourense cobrará 7 euros por la entrada a As Burgas: el pleno aprueba la ordenanza con la abstención del PP.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El pleno extraordinario de Ourense aprobó la ordenanza que pone precio a la piscina termal de As Burgas: 7 euros la entrada individual y 25 el bono mensual.
  • ¿Quién está detrás? El gobierno de Democracia Ourensana (DO), en minoría, con la abstención del PP y las críticas de PSOE y BNG.
  • ¿Qué impacto tiene? El recinto, cerrado desde hace casi siete años, abre la puerta a cobrar también en Outariz y Muíño, y quedan desbloqueados el pago de 576.000 euros de la iluminación navideña y 4,3 millones de la basura.

Siete euros la entrada y 25 el bono: la ordenanza que reabre As Burgas

La norma llega al recinto después de casi siete años con las puertas cerradas y fija una tarifa concreta: entrada individual de 7 euros y bono mensual de 25, con descuentos del 50% para pensionistas y desempleados. El texto, aprobado en el pleno extraordinario del lunes 19 de octubre, incorpora parte de las alegaciones que la oposición presentó contra el borrador rechazado en marzo. La concejala Tamara Silva, del gobierno de Democracia Ourensana (DO), defendió la ordenanza como la única vía para reabrir As Burgas, un conjunto termal con siglos de historia en el centro de la ciudad. «Priorizamos o poder abrir dunha vez a piscina», resumió.

La oposición no compró el argumento. La socialista Natalia González reclamó una gestión cien por cien pública y advirtió de que el recinto se vuelve inaccesible para muchas familias , sobre todo para las que menos cobran: «Para unha familia traballadora de Ourense ir pasar un tempo ás Burgas non debería ser un luxo». Por el BNG, Erea Blanco recordó que el espacio funcionó durante décadas sin ordenanza alguna y cargó contra el alcalde: «Se a día de hoxe está pechada é porque ao goberno local non lle deu a gana».

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Gonzalo Pérez Jácome no rebajó el tono. Tildó de «demagogia populista» las críticas, comparó el precio con el de instalaciones termales de Budapest o Chaves y sostuvo que el uso gratuito había derivado en «un mercado de gorrones» y de free riders, la expresión inglesa que él mismo tradujo como gorrones. «El termalismo es un lujo y tienes que pagarlo», zanjó. Después lanzó un aviso: «En cuanto podamos vamos a poner también de pago las de Outariz y Muíño».

El PP se quedó en la abstención. Su concejal Javier Novoa consideró el texto deficiente y mostró su extrañeza por que las tarifas de As Burgas superen a las de otras pozas municipales: «los precios en Outariz o en A Chavasqueira sean inferiores a los de As Burgas». Aun así, el grupo no quiso cargar con la responsabilidad de un cierre indefinido. El momento más tenso llegó cuando Novoa frenó al regidor: «No me gusta mucho que el alcalde me llame gilipollas, porque no soy más gilipollas que él». Jácome se escudó en que «era una forma de hablar».

En Ourense ya no se discute cómo abrir un recinto público, sino cuánto debe costar entrar en él y quién carga con la culpa del cierre.

De la factura de la Navidad a los 4,3 millones de la basura: los otros frentes del pleno

Jácome Ourense

El segundo expediente era el de la Navidad. El pleno levantó el reparo de Intervención que bloqueaba el pago de 576.000 euros por la iluminación de 2025-2026, paralizado por un desajuste de competencias entre Comercio y Festejos. El edil de Facenda (Hacienda municipal), Francisco Lorenzo, lo atribuyó a un problema contable. El BNG lo leyó de otra manera: Luis Seara habló de «desmantelamento» del área y dio lectura a la sentencia por acoso laboral a una funcionaria del departamento, con hechos probados que describen «un prolongado hostigamento» y «descualificacións públicas». Jácome negó una condena contra él —la sentencia era «solidaria» con el Concello, dijo— y señaló a Recursos Humanos. Ana Méndez, del PP, resumió el malestar: «cando os problemas se repiten deixan de ser imprevistos».

El tercer punto, el más caro, cerró la sesión. El Concello reconoció extrajudicialmente 4,3 millones de euros a la anterior concesionaria de la basura, Ecourense, por trabajos prestados en precario. Seara acusó al gobierno de «fraude de lei» por votar un texto idéntico al que había decaído semanas antes , y puso en duda la imparcialidad del secretario municipal, Francisco Cacharro, que tomó la palabra para reivindicar su independencia. PP y PSOE se abstuvieron para evitar que el Concello cargue con intereses; el BNG se quedó solo en el rechazo. Pumar, concejal de DO, cerró el debate acusando a los nacionalistas de querer «bloquear y paralizar» la ciudad.

El resultado dibuja el mapa de la política ourensana: un gobierno en minoría que aprueba por abstención ajena y una oposición que prefiere no bloquear antes que asumir el coste de un cierre o de una factura impagada. Tres expedientes, tres abstenciones del PP y un reproche común del BNG: la falta de control sobre el gasto y los contratos.

El Laboratorio Gallego

Lo ocurrido en Ourense no es solo un episodio municipal. Es una pieza más de la geometría gallega: el PPdeG gobierna la Xunta con mayoría absoluta, el BNG ejerce de primera fuerza de la oposición en el Parlamento y, en los concellos, los partidos localistas han aprendido a rentabilizar el desgaste de los grandes partidos. En ese tablero, la abstención del PP ourensano tiene doble lectura. Evita aparecer como la formación que mantiene cerrada una piscina termal, pero deja al gobierno de Jácome sin escudo y con la factura política de cada decisión.

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El BNG lo dijo en voz alta al hilo del expediente de la basura: vinculó la postura del PP «ao que se aveciña na Deputación en forma de orzamento». Dicho de otro modo, la abstención de este lunes sería también una señal de buena voluntad de cara a la negociación presupuestaria en la Diputación de Ourense, la institución que reparte fondos entre los concellos de la provincia y sostiene a los municipios más pequeños. La lectura nacional es la de siempre, y no hace falta que nadie la subraye: es más rentable abstenerse que bloquear cuando el bloqueo resta votos y el desbloqueo se puede presentar como sentido institucional. El precio es otro. El PP deja de ser quien controla el gasto y pasa a ser quien lo permite.

Queda por ver cuándo se publica la ordenanza en el boletín oficial de la provincia y en qué fecha exacta reabre As Burgas, un extremo que el pleno no fijó. También está por escrito el órdago de Jácome sobre Outariz y O Muíño, dos pozas hoy gratuitas que, si se cobran, convertirán el termalismo en un asunto de ciudad y no solo de gobierno. Y queda el calendario: en mayo de 2027 vuelven las elecciones municipales y cada euro de tarifa, cada reparo de Intervención y cada abstención se leerán como material de campaña. Ahí el laboratorio gallego dejará de ser una metáfora.

Ficha del Caso

  • El caso: El pleno extraordinario de Ourense aprobó el 19 de octubre la ordenanza que pone precio a la piscina termal de As Burgas, cerrada desde hace casi siete años, y desbloqueó dos expedientes económicos pendientes.
  • Datos importantes: Entrada individual de 7 euros, bono mensual de 25 y descuentos del 50% para pensionistas y desempleados. Pago de 576.000 euros de la iluminación navideña y reconocimiento de 4,3 millones a la anterior concesionaria de la basura.
  • Resumen: Jácome sacó adelante los tres puntos con la abstención del PP, que evitó aparecer como bloqueador; el BNG quedó solo en el rechazo del pago a Ecourense. El alcalde anunció que también cobrará Outariz y O Muíño.