2Las especificaciones que conviene comprobar antes de pagar: bandas, velocidad y puerto Ethernet
El primer dato que conviene mirar es si el repetidor trabaja en una sola banda o en dos. El modelo que Lidl tiene a la venta, el TP-Link RE300, es de doble banda simultánea (2,4 y 5 GHz) con un PVP de 44,99 euros que la cadena rebaja a 27,99-29,99 euros según la promoción. De ahí sale su cifra de hasta 1.200 Mbps combinados, que en realidad se reparten en 300 Mbps teóricos en 2,4 GHz y 867 Mbps en 5 GHz. Son máximos de laboratorio, no lo que va a llegar al móvil, y menos en un repetidor, que recibe y reemite la señal: cada salto recorta caudal. La banda de 2,4 GHz atraviesa mejor las paredes y alcanza más lejos; la de 5 GHz da más velocidad pero pierde alcance. Hay que comprobar que el equipo emite en ambas a la vez y que cumple el estándar 802.11ac (WiFi 5), porque circulan extensores muy baratos que solo funcionan en 2,4 GHz y se quedan en 300 Mbps.
El segundo punto crítico es el puerto Ethernet, y aquí el RE300 falla: no tiene ninguno. Todo pasa por WiFi, de modo que no se podrá conectar por cable una Smart TV, una consola o un ordenador de sobremesa al repetidor, y quien busque la menor latencia posible para jugar se queda sin ella. Antes de pagar conviene fijarse en si el modelo concreto lleva RJ-45 y, sobre todo, a qué velocidad: muchos extensores económicos montan puertos de 10/100 Mbps que limitan la conexión a 100 Mbps aunque el WiFi anuncie 1.200. Si el cable es imprescindible, la alternativa dentro de la misma familia es el TP-Link RE330, con las mismas bandas y un puerto Ethernet, por unos 34,99 euros, cinco más. También merece la pena verificar la compatibilidad OneMesh: para tener una sola red con el mismo nombre y contraseña hace falta un router TP-Link compatible; con otro, el aparato funciona como extensor tradicional.

