La Xunta ha requisado 126 kilos de pulpo en Vigo y otras rías en una semana de controles del litoral.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Gardacostas retiró 371 nasas fondeadas de forma irregular y requisó 126 kilos de pulpo, 31 de centolla y 17 de almeja en una semana de inspecciones.
- ¿Quién está detrás? La Consellería do Mar, a través del servicio de Gardacostas de Galicia, con actuaciones por tierra y por mar y actas en lonjas como la de Corcubión.
- ¿Qué impacto tiene? Refuerza el control del marisqueo en las Rías Baixas y deja 4.000 kilos de boquerón inmovilizados en una sola acta.
371 nasas retiradas y 126 kilos de pulpo: el balance de una semana
El servicio de Gardacostas de Galicia, el cuerpo de vigilancia marítima que depende de la Consellería do Mar, el departamento autonómico que gestiona la política pesquera de la comunidad, ha cerrado una semana de inspecciones por tierra y por mar con 371 nasas retiradas y 126 kilos de pulpo intervenidos. Ninguna de esas artes estaba donde debía.
El grueso del material incautado lo componen las nasas, trampas para crustáceos y cefalópodos. A ellas se suman 63 cacharos en la ría de Muros-Noia, las piezas que se emplean para capturar pulpo, además de 500 metros de aparejos de enmalle y 100 metros de vetas localizadas en la ría de Vigo. El inventario lo completan diez viveros de redes en los puertos de Ribadeo y Ortigueira y un salabardo y un rastrillo de mano en Barallobre.
En cuanto a las especies, los agentes requisaron más de 190 kilos de marisco y pescado variado. El pulpo, con esos 126 kilos, se interceptó en O Berbés (Vigo), Fisterra, Muros-Noia y la ría de Corcubión. A ese volumen se añaden 31 kilos de centolla en Alcabre, Mugardos y Ribadeo, cerca de 17 kilos de almeja japonesa y rubia y cantidades menores de calamar, bogavante y nécora. Los ejemplares que seguían con vida volvieron al mar.
La actuación más voluminosa llegó por tierra. En la lonja de Corcubión, los inspectores levantaron un acta de presunta infracción e incautaron 4.000 kilos de boquerón, que se entregaron a un centro benéfico. Cuatro toneladas de pescado en una sola jornada.
Una requisa de 126 kilos de pulpo no es una anécdota: es la foto fija de un litoral que sigue vigilándose nasa a nasa y lonja a lonja.
La propia consellería resume el sentido del dispositivo en su comunicado: la Xunta mantiene la vigilancia «para combatir las prácticas irregulares y proteger los recursos marinos». Es la versión institucional de una realidad más prosaica. El control del litoral se hace a mano, con patrulleras y con agentes que abren acta en el muelle.
Del Berbés a Fisterra: por qué el control vuelve al centro

El pulpo es una de las especies más valoradas del marisqueo gallego, y su comercialización exige trazabilidad desde la nasa hasta la subasta. Por eso la requisa importa más allá del kilo: cada pieza intervenida es una pieza que no llega al circuito formal y que, por tanto, no presiona el precio de la lonja.
El debate de fondo, sin embargo, es otro. La pregunta que recorre el sector artesanal no es si hay que vigilar, sino si el esfuerzo inspector se reparte con la misma intensidad en toda la cadena, incluida la importación que compite en el mismo mercado. Una semana de actas no responde a esa pregunta.
El caso del boquerón añade una arista distinta. Los 4.000 kilos de Corcubión no son volumen de subsistencia, sino una cantidad propia de la distribución comercial. Y el acta habla de «presunta infracción»: el expediente está abierto y nada está sancionado.
El Laboratorio Gallego
En clave gallega, el episodio encaja en una legislatura sin sobresaltos parlamentarios para el PPdeG (el Partido Popular de Galicia, la formación que gobierna la Xunta con mayorías absolutas consecutivas desde 2009). Gobernar a base de balances de gestión, con cifras de inspección y operativos cerrados, es más sencillo cuando no hay socio de coalición al que contentar. La pesca se presta a ese formato como pocas áreas: cada operación produce un comunicado con números.
El margen se mide en el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados). Ahí el BNG (el Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) y el PSdeG (la federación gallega del PSOE) tienen por delante la tarea de convertir una suma de actas administrativas en debate político. No es terreno cómodo: discutir 371 nasas exige más pedagogía que discutir un presupuesto.
La dimensión nacional aparece en cuanto se sale de la ría. Galicia concentra buena parte de la posición española sobre pesca en Bruselas, y los datos de vigilancia funcionan como argumento cuando se negocian cuotas o cuando se exige reciprocidad a los productos que llegan de terceros países. En el relato del PP, Galicia opera desde hace años como referencia de gestión pesquera; balances como este alimentan ese relato sin necesidad de discurso.
Queda la incógnita de la constancia. Una semana con 371 nasas y más de 190 kilos intervenidos dice mucho del esfuerzo puntual y poco del resto del año. Los expedientes abiertos seguirán su curso administrativo en los próximos meses, y el sector observará si el dispositivo se sostiene con la misma intensidad cuando apriete el calendario. Ahí se verá si el modelo es control o es campaña.
Ficha del Caso
- El caso: Gardacostas cierra una semana de inspecciones por tierra y mar con 371 nasas irregulares retiradas y 126 kilos de pulpo requisados en Vigo, Fisterra, Muros-Noia y Corcubión.
- Datos importantes: 126 kilos de pulpo; 31 de centolla; 17 de almeja; 4.000 kilos de boquerón en Corcubión con acta de presunta infracción. Los ejemplares vivos volvieron al mar.
- Resumen: El dispositivo refuerza el control del marisqueo en las Rías Baixas, abre expedientes que seguirán su curso y alimenta la posición gallega en el debate pesquero europeo.

