Ourense lidera la dependencia de las pensiones en España: el 30,8% de los ingresos de los hogares y 41 concellos donde la pensión supera al salario

La provincia encabeza la clasificación nacional con casi once puntos más que la media y cobra a la vez las pensiones más bajas del país, 347 euros por debajo de la española. Solo Zamora tiene un peso salarial menor.

Las pensiones aportan en Ourense el 30,8% de los ingresos de los hogares, casi once puntos por encima de la media española.

El atlas del INE: Vilardevós, O Bolo y 41 concellos donde la pensión manda

La cifra procede del Atlas de Distribución de Renta de los Hogares de 2024 que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE), y coloca a la provincia al frente de una clasificación que dibuja el mapa de la España interior envejecida. Por detrás aparecen León (30,6%), Lugo (29,4%), Zamora (29,3%), Asturias (29,1%), Palencia (27,2%) y Salamanca (26,4%). La media nacional se queda en el 20%. Casi once puntos de distancia entre Ourense y el conjunto del país.

El fenómeno se concentra en el rural. En 41 de los 92 concellos —los municipios gallegos— las pensiones ya aportan más ingresos que los salarios. Son casi tres de cada cuatro de los 55 municipios de Galicia que se encuentran en esa situación. La lista provincial la encabezan Vilardevós (53,3%), O Bolo (50,6%), Calvos de Randín (49,5%), Gomesende (48,4%), Laza (48%), Quintela de Leirado (47,3%), Cualedro (47,1%), O Irixo (46,8%), Bande (46,6%) y Lobeira (45,9%). Solo en los dos primeros la pensión supera la mitad de todos los ingresos del hogar.

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El otro lado del espejo son las nóminas. Aportan el 50,6% de la renta de los hogares ourensanos, frente al 60% del conjunto de España; únicamente Zamora, con un 50,3%, presenta un porcentaje inferior. Y la estructura apenas se ha movido en una década. Desde 2015 el peso de las pensiones ha descendido del 32,6% al 30,8%, mientras el de los salarios ha subido menos de un punto. La dependencia no se corrige, solo se maquilla con decimales.

Pensiones más bajas que la media y nóminas que no llegan

dependencia de las pensiones

La paradoja ourensana tiene un segundo capítulo. La provincia no solo depende más de las pensiones: además cobra las más bajas de España. Según los últimos datos de la Seguridad Social, la pensión contributiva media alcanzó los 1.027,25 euros mensuales en septiembre de 2026, frente a los 1.374,57 euros del conjunto del Estado. La brecha no se ha cerrado en una década: en septiembre de 2016 la distancia era de 246,72 euros al mes; hoy alcanza los 347,32.

El mapa urbano gallego ordena el fenómeno con precisión. Ferrol lidera el peso de las pensiones entre las siete ciudades, con un 33,3%, por delante de Ourense (26,7%), Vigo (24,4%), Pontevedra (24,4%), Lugo (24,2%), A Coruña (23,2%) y Santiago de Compostela (21,6%). Las ciudades del eje atlántico resisten mejor porque concentran empleo industrial y servicios; las de tradición militar y naval, no tanto.

Ourense no es solo la provincia que más depende de las pensiones: es también la que menos cobra por ellas.

La combinación tiene consecuencias que desbordan la estadística. Menos salario significa menos consumo, menos base fiscal y una población que envejece sobre una red de servicios cada vez más difícil de sostener. El círculo no se rompe con una subida de pensiones, porque el problema no está en la cuantía que llega, sino en la nómina que no existe.

El dato del INE no es una fotografía aislada. Llega cuando la despoblación ha vuelto al centro del debate público y cuando las cuentas de la Seguridad Social condicionan cualquier discusión sobre el modelo de servicios en el territorio. En Galicia, esos 55 municipios donde la pensión supera al salario ocupan una parte pequeña del mapa y una parte enorme del problema demográfico.

El Laboratorio Gallego

La política gallega lleva años conviviendo con esta anomalía sin resolverla. El PPdeG gobierna la Xunta de Galicia (el ejecutivo autonómico con sede en Santiago de Compostela) con mayoría absoluta desde 2009 y ha hecho de la gestión económica su argumento central; el BNG, primera fuerza de la oposición, ha convertido el declive del rural en su bandera principal; el PSdeG reclama inversión estatal y un trato diferenciado para las provincias del interior. Los tres describen el mismo problema con diagnósticos distintos, y ninguno ha logrado revertir la tendencia: entre 2015 y 2024 la dependencia ourensana de las pensiones apenas bajó 1,8 puntos.

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La lectura nacional es inevitable. Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta entre 2009 y 2022 y hoy líder del PP en Madrid, construyó su perfil político sobre la gestión de una comunidad envejecida, dispersa y con servicios costosos. La provincia que lidera el ranking del INE forma parte de ese escaparate y, al mismo tiempo, de su asignatura pendiente: el modelo gallego ha sostenido el bienestar con pensiones y transferencias, no con empleo nuevo. Trasladado al conjunto de España, el debate es el mismo con otra escala.

La proyección inmediata pasa por dos citas. La próxima actualización del atlas del INE y la estadística mensual de pensiones contributivas volverán a medir la brecha; y cualquier partida destinada a dependencia, atención primaria o transporte en el rural se decidirá sobre esta base demográfica. El riesgo, mientras tanto, es que el dato se normalice: que 41 concellos con la pensión por encima del salario dejen de ser una noticia y pasen a ser el paisaje.

Ficha del Caso

  • El caso: Ourense lidera en España el peso de las pensiones sobre la renta de los hogares, según el Atlas de Distribución de Renta del INE, y es a la vez la provincia con las pensiones medias más bajas.
  • Datos importantes: 30,8% de los ingresos frente al 20% nacional; pensión media de 1.027,25 euros en septiembre de 2026 frente a 1.374,57 estatales; 41 de los 92 concellos ourensanos con más pensión que salario; Vilardevós (53,3%) y O Bolo (50,6%) a la cabeza.
  • Resumen: Un modelo de ingresos que se sostiene sobre transferencias y no sobre empleo, con una brecha con España que crece desde 2016 y una lectura nacional evidente para el debate demográfico y de pensiones.