Barcelona licita su primer depósito pluvial en 15 años y prevé estrenarlo en 2028

El tanque de la Rambla Prim sumará 60.000 metros cúbicos y 60 millones de inversión, pero no estará operativo hasta 2028. Durante las lluvias del 3 y 4 de octubre, nueve de los quince depósitos de la ciudad se desbordaron.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los vecinos de Sant Martí, Poblenou, la Verneda, el Besòs i el Maresme y la Marina, los barrios con más riesgo de inundación y de vertidos al mar cuando el alcantarillado se desborda.
  • ¿Cuándo ocurre? La entrada en servicio está prevista para 2028, quince años después del último depósito inaugurado, el de Rieres d’Horta en 2013.
  • ¿Qué cambia? La ciudad pasará de 477.000 a más de 1,4 millones de metros cúbicos de retención cuando se ejecuten los 25 depósitos con suelo ya reservado.

Barcelona levantará un nuevo depósito pluvial en la Rambla Prim con estreno previsto para 2028. Será el primer tanque de retención que la ciudad pone en servicio en quince años, después de que la red se quedara al límite durante las lluvias torrenciales del 3 y 4 de octubre.

Qué pasó el fin de semana del 3 y 4 de octubre

Aquellas precipitaciones no tenían precedente registrado en la ciudad. En términos globales, los depósitos tuvieron que vaciarse y llenarse dos veces y media. Entre las nueve de la mañana del día 3 y la misma hora del día 4, nueve de los quince tanques rebasaron su capacidad.

La teniente de alcaldía Laia Bonet explicó el funcionamiento del sistema desde el interior del depósito que discurre bajo el parque de Joan Miró. La infraestructura impresiona: casi 20 metros de profundidad, el equivalente a un edificio de seis plantas, 55.000 metros cúbicos de capacidad —’unas 25 piscinas olímpicas’— y un bosque de centenares de columnas de un metro de diámetro. ‘Esto es como una catedral’, comparó.

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El diagnóstico técnico lo firmó Alejandro Ortiz, director de la empresa pública Barcelona Cicle de l’Aigua (BCASA): ‘No tenemos registros en Barcelona en que los depósitos hayan tenido que gestionar una lluvia de esa intensidad y con esa duración’. El sistema aguantó, pero los técnicos, admitió, ‘sufrieron’.

La red respondió. El margen, en cambio, quedó a la vista de todos.

Barcelona no se rompió aquel fin de semana, pero vio con claridad el techo de su alcantarillado. Levantarlo llevará cuatro años más.

Rambla Prim, La Sagrera y Vallcarca: el mapa que viene

inundaciones Barcelona

El futuro depósito de la Rambla Prim será grande, aunque no el mayor de la ciudad. Sus 60.000 metros cúbicos previstos lo acercan al del parque de Joan Miró y quedan lejos de los 100.000 de la Zona Universitària, el más capaz del municipio. El presupuesto de la obra ronda los 60 millones de euros, unos 37 euros por cada barceloní.

No será el único. La Sagrera, ligado a la nueva estación, y Vallcarca, vinculado a la futura Rambla Verda, sumarán capacidad en los próximos años, aunque su calendario depende en en gran medida de otras operaciones urbanísticas. A eso se añade el colector de la avenida Diagonal, obra atada a la conexión de las líneas del TRAM. El Ayuntamiento ya tiene reservado suelo para otros 25 depósitos.

La cuenta global explica la magnitud del salto. Hoy los quince tanques suman 477.000 metros cúbicos. Cuando se ejecute todo lo proyectado, la ciudad añadirá un millón más y multiplicará por tres su capacidad de gestión de lluvias extremas.

Una red unitaria que no se amplía a golpe de talonario

El sistema de saneamiento de Barcelona es unitario, como en casi todas las grandes ciudades consolidadas. Las alcantarillas recogen a la vez el agua residual doméstica y la de lluvia, de modo que hay que cuidar el caudal para que el agua sucia llegue a las depuradoras y no acabe en el mar por los aliviaderos. De ahí que los depósitos de la parte alta sirvan sobre todo para evitar inundaciones y los de la franja marítima, para frenar vertidos.

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La ubicación no es arbitraria. Ortiz explicó que el consistorio trabaja con modelos matemáticos para localizar los puntos críticos de la ciudad ante aguaceros torrenciales. En lo que va de mandato, la inversión en depósitos, colectores y alcantarillado alcanza los 200 millones de euros. Bonet lo resumió con una advertencia: ‘No nos podemos permitir este lapso de tiempo entre una infraestructura y otra’.

El precedente catalán más cercano es el de Rieres d’Horta, inaugurado en 2013 y último de la serie hasta ahora. Quince años de parón en una ciudad que ha visto cómo las lluvias extremas pasaban de excepción a cita casi anual. Llueve distinto, y la infraestructura lo nota. El Ayuntamiento detalla el funcionamiento de su red en su portal municipal.

Lo que observamos es un calendario con dos riesgos. El primero, que las obras colgadas de operaciones urbanísticas se retrasen y dejen el mapa a medias. El segundo, político: el depósito de la Rambla Prim abrirá en 2028, con un consistorio salido de las municipales de mayo de 2027. Quien lo inaugure no será quien lo encargó.

La prueba real llegará con la próxima gota fría, no con la próxima rueda de prensa. Mientras tanto, el consistorio tiene sobre la mesa el encargo de acelerar unas obras que el propio Ayuntamiento reconoce que llegan tarde.

El hito verificable es 2028, fecha de entrada en servicio del tanque de la Rambla Prim. El examen definitivo será el primer episodio de lluvias intensas que llegue antes.