La construcción de vivienda en Andalucía marca un récord: 19.300 pisos en un trimestre y Sevilla en el podio nacional.
El dato, correspondiente al primer trimestre del año, coloca a la comunidad por delante de todas las demás regiones españolas y confirma el mayor ritmo constructor del país. Sevilla aparece en tercera posición provincial, solo por detrás de Barcelona y Madrid. Detrás de las cifras hay una década perdida: se levantaron muy pocos pisos mientras la población crecía y los hogares se hacían cada vez más pequeños.
Del desajuste a la ley: cómo se ha movido el suelo en Andalucía
La Junta de Andalucía (el gobierno autonómico con sede en Sevilla que gestiona urbanismo, vivienda y ordenación del territorio) reaccionó a ese desajuste con una secuencia normativa que todavía no ha terminado. Primero llegó la Lista. Después, en 2025, el decreto de medidas de urgencia para movilizar suelo y agilizar licencias. Este año ha entrado en vigor la nueva ley urbanística, el marco general, pendiente aun de desarrollo completo.
El balance que exhibe el Gobierno andaluz habla de 182.000 hogares impulsados en ocho años, de los cuales 18.300 corresponden a vivienda protegida. El propio Ejecutivo reconoce que la cifra es insuficiente para cerrar la brecha abierta. Sirve, en cambio, para algo más modesto y más urgente: empezar a crear una nueva generación de propietarios en una comunidad donde el alquiler se ha vuelto inalcanzable para miles de familias.
No fue casual el escenario elegido. El hotel Abades de Sevilla, a orillas del Guadalquivir y con la Torre del Oro al fondo, acogió un acto convertido en monográfico sobre vivienda, con Juanma Moreno ejerciendo de anfitrión de Alberto Núñez Feijóo, candidato del PP a la Presidencia del Gobierno. El presidente de la Junta resumió su receta en tres verbos: construir, facilitar y proteger. «Si no hay vivienda, no hay desarrollo económico», defendió.
Andalucía no ha resuelto el problema de la vivienda, pero ha pasado de la parálisis normativa a liderar la construcción en España en apenas ocho años.
De su intervención salió también el argumento político. Frente a quienes, dijo, cargan de ideología la gestión, reivindicó el rigor técnico y advirtió de que la parálisis normativa genera inseguridad jurídica en el alquiler y en la obra nueva. El líder nacional tomó nota. No es un detalle menor que haya situado a Juan Bravo, cabeza de lista por Sevilla, al frente del área económica y fiscal del proyecto nacional: el modelo andaluz funciona ya como argumentario.
Por el salón pasaron consejeros como Carolina España y Antonio Sanz, además de una nutrida representación de la sociedad civil a la que el presidente pidió apoyo para «otro estilo de hacer política». El acto, en cualquier caso, dejó una idea clara: la vivienda ha dejado de ser un asunto sectorial y se ha instalado en el centro del debate político andaluz.
Presupuestos, ITP y 147.000 familias: el calendario que viene

El paquete fiscal que acompaña al ladrillo se conocerá con detalle a finales de este mes de octubre, cuando la Junta lleve sus cuentas de 2027 al Parlamento de Andalucía (la cámara legislativa unicameral de 109 escaños, con sede en Sevilla). El texto recoge las medidas anunciadas en campaña y rubricadas por escrito en el pacto con Vox. Incluye la octava bajada de impuestos desde 2019 y una rebaja de un cuarto de punto en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales que dejará el tipo en el 6,75% y beneficiará a 147.000 familias, con el objetivo de cerrar la legislatura en el 6%.
Los cálculos de la Junta hablan de 2.100 millones de ahorro para los bolsillos andaluces en el próximo ejercicio. A eso se suman deducciones para jóvenes, familias numerosas y residentes en municipios en riesgo de despoblación, además de las ya vigentes en el IRPF por compra y alquiler. Traducido a una operación concreta: en una compra de 150.000 euros, ese cuarto de punto menos de transmisiones supone unos 375 euros que el comprador no paga.
El presidente andaluz aprovechó el foro para marcar distancias con el Ejecutivo central. Sostuvo que el portal público de vivienda del Gobierno no ofrecía ni una sola vivienda en la comunidad más poblada de España y reclamó un Ejecutivo «aliado» en Moncloa para alinear las políticas de suelo y financiación. Defendió, además, que la alternancia sería positiva para el país. Son posiciones expuestas ante un auditorio de cargos públicos y representantes de la sociedad civil.
La Lectura Andaluza
Andalucía es la comunidad más poblada de España y, también, la que más vivienda levanta. Esa combinación explica por qué el debate del ladrillo aquí no es abstracto: cada licencia que se agiliza o se atasca se traduce en empleo en la construcción, en el mueble, en la cerámica y en el transporte, y en la posibilidad real de que un joven de Sevilla —o de cualquier otra provincia— pueda emanciparse sin salir de su tierra. Tras una década de parón, el marco normativo ha cambiado; falta comprobar si el suelo disponible y los precios acompañan.
Para el ciudadano de a pie, el dato útil no es el ránking, sino la factura. La rebaja del ITP llega con el precio de la vivienda usada todavía tensionado y su efecto se notará sobre todo en la compra de obra nueva y entre quienes firman su primera hipoteca. En paralelo, los 18.300 pisos protegidos de estos ocho años marcan el suelo de lo conseguido: son muchos menos que los 182.000 hogares movilizados, pero dibujan una senda que antes no existía en la política autonómica.
La proyección inmediata tiene fecha. A finales de octubre, el Parlamento de Andalucía debatirá las cuentas de 2027 y ahí se medirá el alcance real de las deducciones. Queda pendiente el desarrollo completo de la ley urbanística, el paso que puede destrabar suelo en municipios medianos, donde el precio no es el del litoral pero la falta de vivienda pesa igual. Y quedan los datos del próximo trimestre: si las 19.300 viviendas se sostienen, Andalucía habrá convertido un récord coyuntural en una tendencia. Si no, todo volverá al punto de partida.
El ladrillo, en esta tierra, nunca fue solo negocio: es la forma en que una generación hereda el lugar donde vive.

