El déficit fiscal de Colombia toca el 4,7% del PIB y los intereses se comen 28 de cada 100 pesos recaudados. Detrás de esa cifra hay dos bancos españoles.
BBVA y Santander llevan años construyendo en Colombia una de sus plataformas más rentables de Sudamérica. Y ambas trabajan en un mercado donde la deuda pública fija el precio de todo lo demás. Cuando la curva de los TES —los títulos que emite el Tesoro colombiano para financiarse— se empina, el crédito a familias y empresas se encarece y la cartera pierde calidad. Vamos por partes.
Qué dicen las cuentas: del 4% de julio al 4,7% de agosto
El informe de seguimiento fiscal del Comité Autónomo de la Regla Fiscal sitúa el déficit del Gobierno Nacional Central en el 4,7% del PIB a cierre de agosto, siete décimas más que un mes antes. El dato no es un accidente de calendario. El balance primario, que excluye los intereses, también se deteriora: pasó a un déficit del 1,8% del PIB, cuatro décimas más que en julio.
Y aquí está la clave. El gasto en intereses representó el 27,8% de los ingresos tributarios hasta agosto, por encima del promedio histórico del 24,4%. Traducido a moneda corriente: de cada 100 pesos que entran por impuestos, casi 28 se van en pagar la deuda. No en hospitales, no en carreteras, no en seguridad. En intereses.
El otro flanco es el recaudo. Entre enero y agosto los ingresos netos por impuestos llegaron a 200 billones de pesos —un billón equivale a un millón de millones—, un 9,2% más que en el mismo periodo de 2025. Hasta ahí, la foto tranquiliza.
Se agita en cuanto se descuentan los recursos extraordinarios por emergencias: el crecimiento se queda en el 3,9% nominal y el recaudo cae un 2,2% en términos reales, por debajo de la inflación. Los impuestos externos bajan un 7,2% real y renta un 0,7%. Solo el 4×1.000, el gravamen a los movimientos financieros, sube un 13%.
Un Estado que dedica casi un tercio de lo que recauda a pagar intereses no financia su futuro: lo hipoteca cada mes.
Los datos de septiembre añaden otro aviso: la caja del Tesoro en pesos cerró en 22,9 billones, por debajo del promedio histórico de 26,6 billones desde 2014. Entre enero y agosto los ingresos alcanzaron 223 billones y los gastos, 314.
Por qué el deterioro golpea a BBVA y Santander
El mercado ya ha puesto precio al susto. En septiembre las tasas de los TES en pesos subieron 26 puntos básicos de media y las causaciones por descuentos e indexaciones saltaron a 1,3 billones, frente a 700.000 millones en agosto y en el mismo mes de 2025. Los títulos a un año rinden en torno al 12,13%, niveles altos en toda la curva de rendimientos.
Para las filiales de BBVA y Santander, esa curva es algo más que un gráfico. Encarece la financiación, encoge el crédito disponible y presiona las carteras de deuda pública que la banca local mantiene como colchón de liquidez. Si el Tesoro paga más por colocarse, el sector paga más por fondearse y las empresas colombianas —incluidas las filiales de compañías españolas— pagan más por trabajar.

El Departamento Nacional de Planeación (DNP) ha planteado la receta clásica: ajuste fiscal y más inversión privada para sostener el crecimiento. Suena razonable en un despacho y es durísimo en la calle. Cada punto de ajuste que se recorta del gasto es un punto menos de demanda de crédito para los bancos que financian ese gasto, y el círculo se cierra sobre quien debía romperlo.
El precedente que conviene mirar: cuando la emergencia tapa el agujero
Conviene recordar lo que pasó con los ingresos extraordinarios. El impuesto al patrimonio recaudó 5,3 billones frente a los 7 previstos en el presupuesto, y los recursos de emergencia aportaron 9,7 billones netos, de los que 4,1 fueron alivios tributarios. Es decir: parte del alivio fiscal se pagó con medidas de un solo uso, que no vuelven a repetirse en el siguiente ejercicio. El CARF lo advierte en cada informe y el Ejecutivo lo esquiva en cada rueda de prensa.
España conoce ese mecanismo mejor que nadie. Entre 2012 y 2014, con la prima de riesgo —el sobrecoste que exigen los inversores por prestar a un Estado— disparada, el pago de intereses se comió el margen de cualquier política social y el ajuste llegó en plena recesión. La diferencia es que España se financiaba en euros y con un banco central detrás. Colombia lo hace en pesos y con una curva al 12% a doce meses.
Lo que toca seguir es el cierre de diciembre, la ejecución presupuestaria —que a septiembre iba en el 62,1%, con la inversión como las patas más flojas— y las próximas subastas de TES. Cada décima que suba el déficit se la cobrará el mercado a BBVA, a Santander y al contribuyente colombiano, que es quien acaba pagando ese 28%.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El Gobierno colombiano cierra agosto con un déficit del 4,7% del PIB y un gasto en intereses que absorbe el 27,8% de los ingresos tributarios, según el CARF.
- Datos importantes: Balance primario en el 1,8% del PIB, recaudo real en caída del 2,2% sin recursos de emergencia y TES a un año en torno al 12,13%.
- Resumen: El deterioro fiscal encarece la financiación en Colombia y presiona a las filiales de BBVA y Santander, dos de los mayores intereses españoles en la región.
