Feijóo anuncia la supresión del Ministerio de Igualdad y reabre el debate del aborto

El líder popular repartirá las competencias de Igualdad entre otras carteras y llevará al programa el consentimiento parental para las menores de 16 y 17 años. Moncloa y Vox se convierten en los dos flancos de una misma batalla electoral.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Feijóo ha anunciado en la Cadena Ser que suprimirá el Ministerio de Igualdad, repartirá sus competencias entre otras carteras y reabrirá el debate del aborto —con consentimiento parental para las menores de 16 y 17 años— si llega al Gobierno tras las elecciones del 29 de noviembre.
  • ¿Quién está detrás? El presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, frente a la portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Elma Saiz, que ha calificado la propuesta de cuestionamiento de los derechos de las mujeres.
  • ¿Qué impacto tiene? Coloca la arquitectura del Estado y la agenda de derechos en el centro de la campaña y obliga a Génova a gestionar el flanco con Vox en las once comunidades autónomas donde gobierna.

Feijóo ha anunciado este viernes que suprimirá el Ministerio de Igualdad y reabrirá el debate del aborto si gobierna.

La propuesta, avanzada en una entrevista en la Cadena Ser, incluye repartir las competencias del departamento entre otras carteras, recuperar el consentimiento parental para las jóvenes de 16 y 17 años y llevar el conjunto al programa electoral con el que el PP concurrirá a los comicios del 29 de noviembre.

Qué ha anunciado Feijóo y por qué lo plantea ahora

El diseño institucional que el líder popular tiene en la cabeza reduce el número de ministerios y diluye Igualdad en otros departamentos. No es una ocurrencia de campaña: responde a una tesis que Génova viene trabajando desde hace meses, la de que las políticas de igualdad deben estar transversalizadas en Sanidad, Educación y Servicios Sociales en lugar de concentradas en una estructura propia. La cifra de referencia que manejan en la cúpula es sencilla: once comunidades autónomas gobernadas por el PP ya aplican programas de conciliación y de lucha contra la violencia de género sin depender de un ministerio central.

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La segunda pata es la que ha encendido el debate. Feijóo considera que los padres deben tener ‘conocimiento’ de la decisión de abortar de sus hijas de 16 y 17 años, una fórmula que en la práctica recupera el consentimiento parental suprimido por la reforma de 2010 y que el PP ya intentó introducir sin éxito en la pasada legislatura. El texto de referencia sigue siendo la Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva, cuyo artículo 9 fija la mayoría de edad para decidir y que el partido quiere modificar por vía parlamentaria.

A eso se suma la eutanasia. El presidente del PP ha abierto la puerta a revisar la norma vigente con el argumento de reforzar las garantías y los plazos de tramitación, un terreno en el que el partido lleva tiempo reclamando más desarrollo reglamentario en las comunidades que gestionan la prestación.

Génova convierte la arquitectura del Estado en programa electoral: menos ministerios y más debate parlamentario, precisamente en el terreno que Moncloa considera propio.

El anuncio llega, además, a menos de seis semanas de la cita con las urnas y con el calendario de elaboración del programa en su fase final. Según fuentes de la dirección nacional consultadas por Moncloa.com, el equipo de campaña llevaba semanas pidiendo a Feijóo un paquete de propuestas de perfil nítido que permitiera marcar agenda mediática en la recta final.

La respuesta de Moncloa: del feminismo de Feijóo al pacto con Vox

debate aborto campaña

La reacción del Ejecutivo no se ha hecho esperar. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ha acusado al PP de cuestionar los derechos de las mujeres y ha reprochado a Feijóo que se autodenomine feminista mientras su partido mantiene acuerdos con Vox, al que ha calificado de formación negacionista de la violencia de género.

Lo último ya es que el señor Feijóo se autodenomina como feminista cuando el Partido Popular está pactando con un partido negacionista de la violencia de género, como es Vox, la ultraderecha’, ha señalado Saiz a la salida de un desayuno informativo de Forum Europa. Otras voces del Gabinete, como Rego, han secundado la acusación en los pasillos.

En el PP la lectura es otra. Consideran que la portavoz del Gobierno responde con el manual de siempre —señalar a Vox— porque no tiene argumentos sobre el fondo y porque el Ejecutivo afronta la campaña sin balance que exhibir en materia de gestión. De hecho, en Génova recuerdan que las competencias de igualdad están transferidas a las comunidades y que los gobiernos populares sostienen las políticas de atención a las víctimas con financiación propia.

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La ministra ha enmarcado sus críticas en una supuesta estrategia de ‘bulos y desinformación’ del PP y ha extendido el reproche a las pensiones y al SMI. ‘Primero fueron las pensiones. Detrás de todas las afirmaciones de los distintos portavoces del Partido Popular está que no creen en el sistema público de pensiones’, ha afirmado, antes de defender que el SMI ya está exento de tributación y que el Gobierno lleva cuatro años bajando impuestos a las rentas más bajas.

El argumentario popular, sin embargo, va en otra dirección: Feijóo ha situado entre sus prioridades garantizar por ley y de forma automática que las subidas del SMI queden exentas del IRPF, precisamente para evitar que una mejora salarial acabe convertida en una factura fiscal para el trabajador. Es una propuesta técnica, con coste cuantificable, que el GPP quiere llevar al Congreso en forma de PNL en cuanto arranque el periodo de sesiones.

El Eje del Poder Popular

El movimiento tiene tres lecturas. La primera es interna: Feijóo fija perfil propio a seis semanas del 29-N y lo hace en un terreno que hasta ahora ocupaba el adversario, evitando la sensación de campaña defensiva. Los barones consultados —Isabel Díaz Ayuso, Juanma Moreno y Carlos Mazón— comparten el fondo del planteamiento y, sobre todo, la idea de que las políticas sociales deben aterrizar en los territorios y no en un organigrama ministerial.

La segunda lectura es territorial. Las once comunidades del PP suman en torno al 60% del PIB y son el banco de pruebas donde el partido ya demuestra cómo se gestiona la igualdad sin estructura central: protocolos de violencia de género, rentas de conciliación y planes de natalidad en Madrid, Andalucía o la Comunidad Valenciana. Ese es el argumento que Cuca Gamarra y Miguel Tellado llevarán al hemiciclo: gestión frente a relato.

La tercera es de riesgo. La cúpula popular recuerda el precedente de 2014, cuando la reforma de la ley del aborto se retiró tras un desgaste interno y social notable, y sabe que cualquier debate sobre este asunto moviliza a la izquierda con más eficacia que a su propio electorado. De ahí que el diseño del anuncio haya sido cuidadoso: sin fechas de proposición de ley, sin articulado cerrado y con la fórmula del ‘conocimiento’ parental en lugar del consentimiento explícito. Génova quiere el marco, no el titular judicial.

Lo que observamos es una apuesta de perfil clásico: reducir aparato del Estado, devolver competencias y colocar el debate en el Parlamento. El precedente más cercano no es otro que la convención programática del PP de 2021, cuando el partido ya planteó adelgazar la estructura ministerial. Aquella vez el debate quedó en segundo plano por la pandemia; esta vez el calendario juega a favor de que se instale. El Comité de Dirección del próximo lunes, 26 de octubre, revisará el cierre del programa y la secuencia de anuncios hasta el 29-N.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: Menos ministerios y más derechos con consentimiento parental, para disputar a Moncloa el terreno de la igualdad desde la gestión autonómica.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular).
  • Próximo hito: Comité de Dirección del lunes 26 de octubre, con el cierre del programa electoral y la secuencia de anuncios hasta el 29-N.