Vox afronta desde la próxima semana la negociación de los presupuestos de Baleares con un techo de gasto récord de 7.160,88 millones.
Consell de Govern aprobó este viernes el límite de gasto no financiero de la Comunitat, un 9,11 % por encima de la referencia de 2025 y la cifra más alta de la historia de las islas. El vicepresidente y consejero de Hacienda, Antoni Costa, abrirá la próxima semana los contactos con la formación de Santiago Abascal y también con el resto de grupos, aunque el Ejecutivo autonómico no cuenta con la izquierda para sostener el proyecto.
La comparación se hace con 2025 porque las cuentas de este ejercicio siguen prorrogadas: el año pasado no hubo acuerdo entre el PP y Vox. El nuevo límite supone 598 millones más que la referencia anterior y, a lo largo de la legislatura, el techo de gasto habrá crecido en 1.213 millones de euros. El Ejecutivo prevé mantener por cuarto ejercicio consecutivo el equilibrio presupuestario, con déficit cero.
Qué ofrece Vox y qué exige a cambio de su apoyo
Vox no ha esperado a que llegue la llamada. Su portavoz en el Parlament de les Illes Balears, Manuela Cañadas, ha anticipado la disposición del grupo a respaldar las cuentas en un contexto que describe como de ‘emergencia democrática’. La formación llega a la mesa como socio necesario de un Govern en minoría y con las cuentas de este ejercicio prorrogadas.
El eje de su posición es la libertad lingüística. De las negociaciones anteriores ya salieron compromisos concretos: la exigencia del catalán en la sanidad se ha rebajado y se ha aprobado la puesta en marcha de un plan piloto de elección de lengua para que los padres decidan en la primera enseñanza de sus hijos. A esas materias se suman otras relacionadas con las ayudas sociales a migrantes y a los sectores más desfavorecidos. Ese es el terreno donde el partido se siente fuerte.
Dónde sitúa Prohens sus líneas rojas
Marga Prohens ha dejado claro que no piensa traspasar sus líneas rojas en materia de lengua catalana. La presidenta quiere abordar la negociación sin prisas, para que las conversaciones con Vox no interfieran en la campaña electoral, según ha avanzado La Vanguardia. Sobre el papel, el margen es estrecho: sin los votos de Vox no hay mayoría posible y ningún otro grupo parece dispuesto a sostener el techo de gasto de un Govern del PP.
El techo de gasto récord es la carta que Prohens pone sobre la mesa; la libertad lingüística es la condición que Vox ya ha escrito en la suya.
El límite aprobado se sostiene sobre la recaudación. Los ingresos previstos por impuestos directos e indirectos alcanzan los 6.666,85 millones, 728,28 millones más que en 2025. El Govern calcula que ingresará 2.844,04 millones por el IRPF, un 11 % más, y 1.950,16 millones por el IVA, con un alza del 18,63 %. El techo incorpora además un impacto estimado de 55 millones por las rebajas fiscales anunciadas por Prohens en el debate de política general de esta semana, entre ellas la compra de vivienda para los menores de 40 años.
La estrategia: por qué Vox llega con ventaja a la mesa
Hay un precedente inmediato: la prórroga. Baleares cerró el año pasado sin acuerdo y el ejercicio actual sigue funcionando con las cuentas heredadas, una situación que el PP quiere evitar porque desgasta su discurso de gestión. Vox ya ha demostrado en esta legislatura que su apoyo tiene precio programático y que lo cobra por escrito: la rebaja del catalán en la sanidad y el plan piloto de elección de lengua son cesiones arrancadas en mesas anteriores.
La contradicción del adversario es visible. El Govern proclama que no moverá sus líneas rojas cuando una parte de esas líneas ya se ha desplazado, y lo hace además con un techo de gasto que crece un 9,11 % y que necesita votos para convertirse en presupuesto.
El pulso no se libra solo en Baleares. Desde la ruptura de los ejecutivos de coalición con el PP en varias comunidades en 2024, Vox afronta cada negociación presupuestaria como una pieza de su perfil propio, y Baleares es uno de los pocos territorios donde el PP gobierna en solitario y depende del grupo de Abascal para legislar. Los contactos arrancan la próxima semana. De su resultado depende que el proyecto llegue al Parlament con los apoyos atados o que el próximo ejercicio vuelva a empezar con las cuentas prorrogadas.

