La Policía Nacional alerta del auge de cuentas ‘curis’ para acosar y humillar a alumnos y profesores

La Dirección General de la Policía advierte de que las burlas sobre el aspecto físico y los montajes con apodos pueden constituir injurias graves. La Brigada de Investigación Tecnológica actúa cuando estas conductas escalan a delito.

La Policía Nacional ha alertado del auge de las cuentas curis, perfiles anónimos en redes sociales que ridiculizan y humillan a alumnos y a profesores de sus propios centros educativos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha ocurrido? La Policía Nacional ha advertido del uso de cuentas anónimas curis para difundir publicaciones que ridiculizan a alumnado y profesorado.
  • ¿Dónde y cuándo? En redes sociales; la advertencia se difundió el viernes 23 de octubre de 2026 a través de la Dirección General de la Policía.
  • ¿Qué implica? Estas conductas pueden constituir delitos contra la integridad moral o injurias graves, además de responsabilidades civiles.

Estos perfiles suelen incorporar el nombre, las siglas o las imágenes de un instituto o colegio y comparten memes, dibujos o vídeos sobre situaciones cotidianas de las aulas. La fórmula se repite curso tras curso en distintas redes sociales y la persona señalada no siempre aparece con su nombre ni con su fotografía.

Caricaturas, apodos y memes: el método de las cuentas ‘curis’

Buena parte de ese contenido tiene un carácter humorístico y respetuoso. La advertencia policial, sin embargo, se centra en las publicaciones que se utilizan para atacar, humillar o vejar a personas concretas: burlas sobre el aspecto físico, difusión de rumores y montajes vejatorios que exponen al afectado ante todo su entorno escolar.

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La clave está en el reconocimiento. Aunque se utilice una caricatura, un apodo o una simple referencia a una clase, los compañeros identifican a la persona señalada aunque no aparezcan su fotografía ni su nombre completo. El dibujo no borra la humillación: la traslada al patio, al pasillo y al grupo de mensajería del centro.

En función de su gravedad y de las circunstancias de cada caso, estas conductas pueden constituir delitos contra la integridad moral o injurias graves, entre otros, así como generar responsabilidades civiles. La presentación como broma no impide valorar el contenido ni el daño causado, según subraya la Dirección General de la Policía.

El anonimato del perfil tampoco funciona como escudo. Las plataformas pueden ser requeridas por la autoridad judicial para identificar al titular de una cuenta, y las investigaciones por ciberacoso siguen el mismo cauce que cualquier otro delito cometido en red.

Ni la caricatura, ni el apodo, ni el anonimato del perfil impiden valorar el daño causado a la persona señalada, recuerda la Policía Nacional.

Cómo actuar: capturas, bloqueo y denuncia

La primera recomendación es conservar la prueba. La Policía aconseja guardar capturas de pantalla en las que se aprecie el contenido, la fecha y el perfil desde el que se difunde, además del nombre de usuario y los enlaces a la cuenta y a las publicaciones. Ese material no debe reenviarse más allá de lo imprescindible para denunciar o aportarlo como prueba.

Después llega la vía técnica: reportar las publicaciones con las herramientas de la propia plataforma y bloquear a quienes hostigan. Los menores deben contarlo a un adulto de confianza y al centro educativo, y las personas afectadas y sus familias pueden acudir a la Policía Nacional para presentar denuncia.

El canal está abierto en cualquier comisaría, en el teléfono 091 y en la web de la Policía Nacional, donde se detallan los trámites. Para dudas de seguridad digital, el INCIBE mantiene la línea gratuita 017, que atiende consultas de ciudadanos y empresas sobre ciberacoso y fraudes en red a través de incibe.es.

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El Contexto Operativo

El acoso digital es una de las amenazas que más ha crecido en el entorno escolar en la última década. El Ministerio del Interior sitúa los delitos informáticos entre las tipologías con mayor incremento en sus balances anuales de criminalidad, y unas conductas que antes se quedaban en el patio han encontrado en las redes sociales un altavoz permanente: viralidad, permanencia y difusión fuera del horario lectivo. El anonimato del perfil añade una capa de impunidad percibida que la investigación policial desmonta caso a caso.

La respuesta institucional lleva años articulada. El Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos, impulsado por el Ministerio del Interior, lleva a agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil a miles de colegios e institutos cada curso para formar a alumnos, profesores y familias en el uso seguro de las redes sociales. En la investigación de los casos que escalan a delito interviene la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) de la Policía Nacional, la unidad especializada en criminalidad cometida en entornos digitales.

La advertencia no es un aviso aislado: forma parte de una labor continuada de prevención que se reactiva con cada inicio de curso. La Policía Nacional mantiene abierta la vía de denuncia y la coordinación con las consejerías de Educación y con la Fiscalía de Menores en los casos que afectan a menores de edad. La recomendación institucional es concreta: revisar la privacidad de los perfiles, no normalizar las cuentas que ridiculizan y denunciar.