El tándem ERC-Podemos se estrena con reproches al PSOE y deja a Sumar fuera del eje de campaña

Rufián y Montero reúnen a unas 2.000 personas en Nou Barris y sitúan la vivienda en el centro de su campaña. Sumar, sin papel en el acto, queda fuera del nuevo eje de la izquierda a cinco semanas del 10-N.

El tándem ERC-Podemos se estrena con la vivienda como bandera y un PSOE al que quiere someter: Sumar queda fuera del eje.

Vivienda, reproches y un PSOE al que quieren someter

Cerca de 2.000 personas, según la organización, llenaron este sábado la plaza Mayor de Nou Barris, en Barcelona. Bajo el lema Casa, vida, futuro, Gabriel Rufián e Irene Montero escenificaron algo más que un mitin conjunto: la puesta de largo de un tándem que llega a cinco semanas de las elecciones con un diagnóstico compartido —el sistema “no funciona”— y una bandera común, la crisis residencial.

El compromiso es concreto: si los números lo permiten, la primera iniciativa que tenga que aprobar un Gobierno del PSOE será una ley que baje el precio del alquiler y prohíba la especulación. “Si alguien quiere ser rico, que se compre cuadros o cromos, pero que no joda con la vivienda”, disparó Rufián. Y admitió que “está bien” que los socialistas hablen ya del asunto, aunque fueron PP, Vox y Junts quienes tumbaron los decretos: “Monstruo, que lleváis gobernando ocho años, habéis podido hacer muchas cosas”.

Publicidad

Montero subió el listón. “No basta con parar a las derechas”, advirtió, antes de reclamar expropiar viviendas a los fondos buitre, un SMI de 1.800 euros, y una jornada laboral de 30 horas. La candidata de Podemos describió el proyecto socialista como el de quien “grita muy fuerte contra los de arriba, pero hasta aquí”, y sostuvo que un Ejecutivo del PSOE con “una izquierda que se parece mucho al PSOE” no arregla los problemas por sí solo.

Ahí está la grieta de formas. Rufián fue explícito sobre la geometría que busca: “Este Partido Socialista es criatura nuestra, de las fuerzas soberanistas. Yo quiero un Gobierno del PSOE sometido a estas fuerzas políticas”. Montero habló, en cambio, de atreverse a mirar hacia arriba y recuperar el dinero “que están robando”. Dos maneras de decir algo parecido, con un matiz que no es menor: una condiciona al PSOE desde el Parlamento; la otra lo impugna desde el relato.

El tándem no discute el qué, sino el cómo: si al PSOE se le somete desde fuera o se le corrige desde dentro del Gobierno.

El mensaje al Frente Amplio y el hueco que deja Sumar

El otro destinatario del estreno fue el Frente Amplio. “El Frente somos nosotros”, zanjó Rufián, tras describir ese proyecto como una izquierda “que se parece mucho” al partido de Pedro Sánchez y que, según Montero, “se presenta en la misma papeleta en el Senado con ellos”. La dirigente morada no nombró a nadie. En la geometría actual, ese retrato apunta al espacio que ocupa Sumar, la formación que gobierna con el PSOE y que este sábado no tuvo ni un papel en el guion.

Y esa ausencia es la noticia de fondo. Mientras Yolanda Díaz sigue atada a la gestión del gobierno de coalición, el flanco por la izquierda se reorganiza sin ella: Podemos, que concurrió en solitario en 2023 y conservó cinco diputadas, vuelve a intentar un polo propio con un socio catalán de peso. No les hace falta el permiso de Sumar para ocupar el eje de campaña. Les basta con que Sumar esté en el Gobierno.

El acto mostró músculo organizativo. Asistió la plana mayor de Esquerra Republicana, con Oriol Junqueras y Elisenda Alamany, y la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, que cinco minutos antes escenificó con Junqueras una imagen de unidad: manos cogidas, puño en alto y un “sí, se puede” espontáneo. Rufián lanzó un dardo hacia dentro —hay “mucha gente” en su partido que cree que la pugna con la derecha española no va con ellos— y cargó contra Junts por “miseria humana”.

Irene Montero

La Dinámica de Coalición

El equilibrio interno de Sumar se juega en tres frentes. El primero es el de las confluentes: Izquierda Unida, Más País, Más Madrid, Compromís, Chunta Aragonesista, Galicia en Común y Catalunya en Comú sostienen la marca, pero cada una mide sus tiempos en su territorio. Un tándem que se presenta como antifascista y transversal en Catalunya interpela de lleno al electorado de los comunes, el socio catalán de Sumar.

Publicidad

El segundo frente es el programa. Sumar ha hecho de la reducción de la jornada a 37,5 horas su bandera legislativa en el Congreso; Montero colocó el sábado el listón en 30 horas y añadió un SMI de 1.800 euros. Quien marca el máximo siempre parece más valiente que quien negocia el mínimo. El tercero es el relato: el tándem puede impugnar al PSOE porque no se sienta en el Consejo de Ministros. Sumar, no.

La dimensión de coalición es incómoda. Cada reproche del tándem al PSOE —los ocho años de gobierno, la vivienda, el Senado— golpea el argumento con el que Sumar justifica su presencia en el Ejecutivo: que desde dentro se arranca más que desde fuera. Con cinco semanas por delante, la formación de Díaz necesita demostrarlo con hechos parlamentarios. Los precedentes no ayudan: en 2023 el espacio se fracturó y Podemos salvó cinco escaños por su cuenta, mientras la dirección de Sumar advertía de que dividir el voto restaba fuerza al bloque.

Quedan 36 días para la cita electoral. El calendario parlamentario ofrece a Sumar su última ventana para recuperar la iniciativa antes de que la campaña lo devore todo. Cualquier iniciativa que registre en las próximas semanas se leerá en clave de competencia con el tándem. Si no llega, el relato lo escribirá otro.

Ficha del Caso

  • El caso: Rufián y Montero estrenan su alianza electoral con un acto en Nou Barris centrado en la vivienda y con el PSOE como blanco, sin presencia ni mención de Sumar.
  • Datos importantes: unas 2.000 asistentes; 36 días hasta las elecciones; cinco diputadas de Podemos en 2023; demandas de SMI de 1.800 euros y jornada de 30 horas frente a las 37,5 que defiende Sumar.
  • Resumen: el eje de campaña se desplaza a la izquierda de Sumar, que deberá demostrar desde el Gobierno y el Congreso que su vía sigue siendo rentable.