El acusado de matar a su pareja tras discutir en el coche y dejar el cuerpo en un paraje entre Herencia y Alcázar de San Juan en febrero de 2019 ha reconocido los hechos pero ha negado que entre la víctima y él hubiera una relación sentimental.

“Éramos amigos”, ha insistido este lunes durante la primera sesión del juicio que se está celebrando con jurado popular en la Audiencia Provincial de Ciudad Real.

Aunque en un primer momento el acusado ha afirmado que se quería acoger a su derecho a no declarar finalmente ha accedido a contestar a las preguntas de la fiscal y de su abogado, negándose a hablar con la acusación particular que representa los intereses de la familia del fallecido.

Ha reconocido que durante los fines de semana residía en un piso que el fallecido tenía en Miguelturra y que durante la semana trabajaba fuera de la provincia en la construcción. Aunque asegura haber asistido a alguna fiesta familiar de la víctima y que incluso llegaron a viajar juntos en alguna ocasión a Rumanía -país de origen del acusado- ha insistido que nunca fueron pareja.

Por otro lado ha admitido que el día de los hechos, aunque no era lo habitual, él conducía el vehículo propiedad de la víctima a pesar de no tener permiso de conducir. Ha alegado no recordar muy bien lo que pasó pero que discutieron a causa de un tercer amigo. Punto que nunca había revelado anteriormente según lo manifestado por la fiscal.

Ha afirmado que paró el coche, lo golpeó y que en el olivar le dio varios hachazos aunque tampoco ha precisado el número admitiendo “unos cuatro”. Pero ha precisado que lo que pasó no estaba preparado ni planeado.

El arma homicida, ha explicado, la sacó de detrás de los asientos delanteros del vehículo, una herramienta, que según el acusado, el fallecido llevaba habitualmente para sus labores agrícolas y que después de dejar el cuerpo de su amigo en el olivar se fue a confesar a la comisaría de Ciudad Real, a la que acudió “voluntariamente” y solo, les indicó donde había dejado el cuerpo y participó en una reconstrucción de los hechos.

A lo único que se negó, ha añadido, fue a someterse a las pruebas psicológicas y psiquiátricas para determinar su estado mental y finalmente ha negado que el fallecido le hubiese prestado dinero.

“TEMÍ POR SU VIDA”

Una vecina de Herencia, que se encontraba trabajando con un amigo en uno de los terrenos por los que pasa el camino en el que el acusado paró el vehículo para agredir a la víctima, ha manifestado ante la sala que temió por la vida del fallecido y que no se pudo defender. “Estábamos trabajando cuando escuchamos un frenazo muy grande y creímos que era un accidente. Vimos como sacó a la víctima del coche y le golpeo repetidamente”.

Ha insistido en la diferencia física entre ambos. “El que golpeaba era más alto que el que los recibía”. No ha podido precisar en su declaración, tras biombo por propia petición, si el agredido iba consciente -“Fue todo muy rápido”- y ha expresado que sintió miedo ante la agresividad de la escena que presenció y como cuando regresó al pueblo para avisar a la Guardia Civil pudo ver un charco “muy grande” de sangre.

“MI HERMANO ERA EL PUENTE DE LA FAMILIA”

También han declarado como testigos dos de los hermanos de la víctima que han querido clarificar la relación entre el acusado y el fallecido.

Mientras que un hermano ha definido la relación como “muy intima” y que su hermano era muy reservado con ese tema, por lo que nunca presentó al acusado como su pareja; la hermana ha dado detalles de que la relación entre ambos era estrecha y que la reserva de su hermano “era por respeto a quien no pudiera entenderla”.

Ha declarado que el fallecido era el soporte, entregaba todo, su tiempo, su trabajo. “Era un puente”, ha indicado, para añadir que el acusado siempre estaba con él, “pegado”.

AGRAVANTE DE PARENTESCO

En esta primera sesión del juicio las partes han modificado sus escritos omitiendo tanto la Fiscalía como la acusación particular el agravante de parentesco tras reconocer el acusado los hechos ante la sala.

Previamente a la declaración del acusado, la fiscal ha manifestado que no le cabe ninguna duda que “a pesar de poder haberlo evitado el acusado acabó con la vida de su pareja”.

Esto le había llevado a considerar los hechos constitutivos de un delito de asesinato con el agravante de parentesco y la atenuante de confesión. Además, le imputa un delito contra la seguridad vial. Por el primero de los delitos había solicitado 22 años de prisión, además de 15 meses de multa con cuota diaria de 10 euros por el delito contra la seguridad vial. Cuestiones que ahora podrían variar ante el acuerdo alcanzado en la sala.

También ha solicitado una indemnización de 52.500 euros para el padre de la víctima y de 20.000 euros para cada uno de sus hermanos.

Tras explicarle al jurado las cuestiones claves del caso les ha instado a que si encuentran tras la exposición de la pruebas que los hechos constituyen un asesinato que no duden por “muy dura que les resulte la pena” porque “más dura es la perdida de la vida de una persona”.

Por su parte la acusación particular coincide con la Fiscalía en el grueso de su acusación pero eleva la petición de penas a 25 años de prisión por el delito de asesinato al que añade el abuso de superioridad del acusado, ya que para la abogada que representa los intereses de la familia, a la víctima “se le ha dado muerte de una forma que ni es fortuita ni imprudente” y ha calificado de “brutales y escalofriantes” los hechos.

Además de pedir seis meses de prisión por el delito contra la seguridad vial, eleva las indemnizaciones a 100.000 euros para el padre y a 50.000 euros cada uno de los hermanos.

Finalmente la defensa del acusado ha insistido en la colaboración prestada por este desde el primer momento con la Justicia y ha calificado los hechos como un homicidio imprudente con una petición de pena que va de uno a los cuatro años de prisión y por el delito contra la seguridad vial ha coincidido en sus términos con la Fiscalía.

En cambio las indemnizaciones se reducen hasta los 25.000 euros para padre y 6.000 euros cada uno de los hermanos.