El abogado del condenado por el homicidio por omisión de socorro de la gijonesa Silvia Hernández, en el domicilio que ambos compartían en el barrio de Roces (Gijón), ha defendido este miércoles que en la sentencia contra su cliente no se dice expresamente que la dejara morir deliberadamente.

El letrado, Enrique Lamadrid, ha señalado a Europa Press que esto es falta de motivación de la sentencia, causa suficiente para que se revoque y modifique el fallo judicial.

Así lo ha indicado tras la celebración de la vista de apelación a la sentencia de la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Oviedo, con sede en Gijón, vinculada al veredicto de un Tribunal del Jurado que, el 20 de noviembre de 2019, condenó a su cliente, C.V.G. a 12 años y 7 meses de prisión.

Según él, en la sentencia no se dice si las lesiones por arma blanca que causaron la muerte a la joven, durante el forcejeo entre la víctima y el procesado, fueron “imprudentes y fortuitas”, sino que se le condena por dejarla morir deliberadamente, sin que se motive debidamente.

“Quedó claro que los pinchazos no fueron intencionados”, ha insistido, al tiempo que ha remarcado que “el forcejeo quedó probado”, ha apuntado. Cabe recordar que durante el juicio el acusado indicó que forcejeó con la víctima para quitarle el cuchillo con el que, según la versión del procesado, ella intentó autolesionarse.

Al margen de esto, Lamadrid ha incidido en que hay “flagrantes contradicciones” entre lo que dijeron los médicos forenses durante la vista oral y el veredicto.

Ha reiterado, en este caso, que en la sentencia no se hace constar, ni por el jurado tampoco, que su cliente haya dejado morir deliberadamente a la mujer.

A este respecto, ha indicado que la acusación ha insistido durante la apelación de este día en que su cliente se tenía que haber dado cuenta de que debía llamar a urgencias ante el empeoramiento del estado de la mujer.

Sin embargo, el abogado ha remarcado que los médicos forenses dijeron claramente que ella el domingo en cuestión, cuando tenía síntomas físicos de las lesiones, como nauseas o dolores abdominales, tenía capacidades cognitivas y volitivas intactas para decidir si iba al medico o no.

Es por ello, que ha defendido que no se puede trasladar a él la responsabilidad de llevarla a urgencias, según el letrado de la defensa.

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