Angel Garrido
Ángel Garrido, consejero de Transportes de Madrid, junto a Ignacio Aguado, vicepresidente madrileño.

Solo llevan unas semanas de Gobierno, pero la coalición entre Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado atraviesa su primera gran crisis. La presidenta, salpicada por algunas polémicas como la de Avalmadrid, sabía que no iba a tener una legislatura sencilla. Lo que no imaginaba es que sería su propio socio el que le complicaría la supervivencia. Y en esto ha tenido mucho que ver su ex-compañero de bancada, el expresidente Ángel Garrido.

Ciudadanos ha apoyado la comisión para investigar a Avalmadrid, la empresa semipública que supuestamente dio un trato de favor a la familia de Ayuso. Esta maniobra de la formación naranja se encuadra, según ellos mismos afirman, dentro de su política de tolerancia cero con la corrupción. No obstante, Aguado se ha apresurado en asegurar que no va a permitir que la iniciativa, lanzada por PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos, se convierta en una “cacería” contra su socia, la presidenta madrileña.

Esta consideración no ha calmado los ánimos ni de Ayuso ni del PP madrileño, quienes se han visto sorprendidos por este giro de Ciudadanos. Una inesperada decisión en la que Ángel Garrido ha tenido un papel fundamental. Fuentes cercanas al político manifiestan que el expresidente ha incitado a su actual partido a actuar en contra de los populares, con el único propósito de “fraguar su venganza personal”. “Garrido está aprovechando la ambición de Aguado para atacar al PP”, aseguran. 

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    La salida del madrileño no fue para nada amistosa. Ángel Garrido dejó las filas populares, su partido de toda la vida, a pocos días de las elecciones. Y no se fue simplemente, sino que se cambió a Ciudadanos, la formación que mantiene un pulso constante con el PP para conseguir el liderazgo de la oposición. 

    Con su marcha, Garrido hirió de lleno a su antigua agrupación, que no se esperaba ese desenlace después de haberle situado en los primeros puestos en las listas para las elecciones europeas. Las causas de su despedida aún no han quedado aclaradas. Oficialmente se escudó en el giro a la derecha del partido y en el trato humillante recibido por parte de algunos de sus compañeros para justificar su marcha.

    Sin embargo, algunas voces internas ofrecen otra versión de los hechos. Unos lo achacan  a una relación sentimental que no estaba bien vista dentro de la formación y por la que se le intentó apartar del Ejecutivo regional, ofreciéndole un cargo en Europa. Mientras que otro de los principales motivos, según fuentes cercanas, parece ser el descontento de Garrido, primero por ser sucedido por Ayuso y segundo por no conseguir colocar en puestos relevantes a sus más allegados. 

    Las mismas fuentes afirman que el expresidente, desde Ciudadanos, está intentando presionar para que sus discípulos dentro del PP puedan obtener un cargo importante en el nuevo Gobierno. Un ejemplo de ello es el de Rosalía Gonzalo, con quien mantiene una estrecha relación. Según confirman a MONCLOA.COM, Ángel Garrido quiere que sea ella la nueva dirigente de la empresa M-30, un puesto dotado de “un elevado sueldo”. 

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    A pesar de los esfuerzos de Garrido por recompensar a sus compañeros, la última palabra sobre el nombramiento la tendrán los populares, quienes de momento no se han pronunciado sobre el futuro de Gonzalo. La que fuera exconsejera de Transportes (puesto que ahora ocupa Garrido) actualmente no ostenta ningún cargo dentro de la dirección popular, ni siquiera es diputada. 

    AVALMADRID, PRIMER PUNTO DISCORDANTE

    El apoyo de Ciudadanos a la comisión que investigará a Avalmadrid (y por ende su vínculo con la familia de la presidenta) pronto fue respondido desde el PP. Fue Miguel Ángel Rodríguez, uno de los asesores de Ayuso, el que avivó la polémica en Twitter. Rodríguez cargó contra el vicepresidente acusando al padre de Aguado de haber cobrado “por la cara” un contrato de 102.000 euros de la Asamblea de Madrid. 

    El contrato en cuestión se trataba de una adjudicación de 106.000 euros que recibió Coyser, la empresa del padre de Aguado, en el año 2011. El objetivo de la licitación era la renovación tecnológica de la infraestructura de comunicaciones. Una oferta que nunca fue pública, ya que se tramitó de urgencia y sin publicidad. De momento Ignacio Aguado ha preferido mantener silencio sobre el tema. 

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