Educacion Especial
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se ha mostrado partidaria de que los teléfonos móviles no estén en los centros educativos de la autonomía sino que se dejen en una “casilla al entrar” o directamente en casa.

“Ya hemos puesto en marcha el decreto para que no entre en el aula y yo lo que quiero hacer es que no entre ni siquiera en los colegios”, ha avanzado la dirigente regional en una entrevista en ‘Antena 3’, recogida por Europa Press.

Para Ayuso, hay que ayudar a los alumnos a crecer con las nuevas tecnologías pero es evidente que existe un “problema de adicción” y que estas le están “robando la infancia a muchos menores”. En este sentido, ha hecho hincapié en que están rompiendo el vínculo entre los niños, “que sociabilizan menos”, y que generan tanto despistes como falta de concentración.

La medida de la presidenta de la Comunidad afectaría a unos 800.000 estudiantes de 1.700 colegios públicos y concertados. La prohibición del uso del móvil se extenderá también al recreo y al tiempo de descanso entre clase y clase. El decreto entrará en vigor en el próximo curso 2020-2021.

“Esto es algo que queremos corregir, queremos que los colegios sean territorios de la infancia”, ha remarcado la presidenta autonómica. Así, ha indicado que la idea es que el teléfono esté “el próximo curso” fuera del aula y del colegio.

La cúpula regional ha enmarcado esta medida en un “claro compromiso con el uso responsable de las nuevas tecnologías encaminado a la mejora de los resultados académicos de los alumnos, especialmente de los que tienen mayores dificultades para el estudio, y la lucha contra el ciberacoso y el bullying”.

Por otra parte, en materia educativa, preguntada por la exigencia de Vox de implantar el ‘pin parental’, Ayuso ha reiterado que ella va a cumplir su compromiso, el que adquirió con esta formación para ser investida presidenta y que no incluye este punto.

La jefa del Ejecutivo autonómico ha sostenido que lo que no hay que hacer es “a lo largo de la partida” ir modificando exigencias. “No hay que romper el vínculo directo tan necesario que hay entre el alumno y el profesor. Los padres ni los políticos podemos estar en las aulas diciendo cómo hay que hacer las cosas porque si se rompe esa autoridad del profesor lo único que vamos a hacer es perjudicar la enseñanza”, ha defendido.

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