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Un fiscal suizo ha puesto patas arriba la Casa Real española. Las investigaciones de Yves Bertossa han puesto en jaque al Rey. No es una partida de ajedrez, pero como si lo fuera, porque el rey emérito está entre la espada y la pared por el supuesto cobro de comisiones irregulares por el contrato millonario de la construcción del AVE a la Meca. Bertossa ha emprendido una guerra particular contra una trama de corrupción que salpicaría, presuntamente, a Juan Carlos I. Al menos, sus investigaciones son tan sólidas como para haber remolcado a la Fiscalía del Tribunal Supremo para que asuma un papel algo incómodo que podría acabar sentando en el banquillo al que fuera el jefe del Estado.

Cada día que pasa, el rey emérito, una figura inviolable hasta 2014, parece manchar más a la Casa Real. Su hijo, el actual Rey de España, no quiere saber nada de las andanzas de su padre, pero no puede desligarse por completo de ellas. Todo empezó con las cloacas, cuando un audio encontrado en un registro a la casa de uno de los socios del excomisario José Manuel Villarejo arrojaba luz sobre un asunto turbio. En esas grabaciones, la “amiga entrañable” de Don Juan Carlos, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, reconocía supuestos cobros de comisiones irregulares. Y ahí Bertossa comenzó a tirar del hilo.

Las investigaciones del fiscal suizo eran tan sólidas que han obligado (o motivado, según se mire) a la Fiscalía del Tribunal Supremo a iniciar sus propias pesquisas para averiguar qué ha ocurrido en torno al rey emérito. Y aunque es cierto que no se le puede imputar ningún delito hasta 2014, año en el que abdicó en favor de su hijo Felipe VI, puede acabar sentado en el banquillo de los acusados por presuntos delitos fiscales. Tanto Don Juan Carlos como Álvaro de Orleans y Borbón (que actualmente vive en Mónaco) como Arturo Fasana y Dante Canonica, dos intermediarios considerados por Bertossa como testaferros del rey emérito.

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Las investigaciones independientes de Bertossa han remolcado a la fiscalía española. Hay quien duda si el Ministerio Público hubiera iniciado motu propio las pesquisas contra este presunto cobro de comisiones tras haberse deslizado de uno de los cientos de audios de José Manuel Villarejo. Pero lo que es indudable es que el cerco de las pesquisas suizas acorralan cada vez más al rey emérito y en España se han tenido que tomar medidas contra el que fue el jefe del Estado.

En Suiza, la causa P14783/2018 es conocida por la prensa del país como los “ papeles secretos de Ginebra”. Toda una trama que está investigando uno de los fiscales con más prestigio de Suiza y que ha puesto entre la espada y la pared al rey emérito. Desde su pequeño despacho de Ginebra, Bertossa aún mira todos los papeles que se han desprendido de Credit Suisse, la entidad donde han tenido lugar todas estas presuntas transacciones irregulares que salpicarían al rey emérito.

Mientras tanto, en un comunicado oficial, el Ministerio Público español del Tribunal Supremo ha dejado claro que investigará el cobro de esa comisión de 80 millones de euros y la presunta implicación de Don Juan Carlos, ya que fue un intermediario en la construcción del conocido como ‘AVE del desierto’ que une las ciudades de Arabia Saudí de Medina y La Meca. Algo que podría acabar con Don Juan Carlos sentado en el banquillo de los acusados, siempre que se encuentren pruebas o indicios de delito.

Las diligencias abiertas por la Fiscalía buscan aclarar el destino de esos 80 millones de euros que según la amiga entrañable del rey emérito, Corinna Larsen, (antes Corinna zu Sayn-Wittgenstein), se habrían repartido entre varias personas, entre las que estaba Don Juan Carlos.