El Servicio Canario de Salud cuenta en la actualidad con 350 rastreadores y aspira a alcanzar los 500, crecimiento que se vinculará a perfiles no estrictamente sanitarios dadas las dificultades para encontrar en el mercado laboral a médicos y enfermeros disponibles.

Así lo ha expuesto este viernes la especialista en Medicina Preventiva y Epidemiología de la Dirección General de Salud Pública, Eva Álvarez, en un encuentro digital con medios de comunicación en el que ha resaltado que ya hay una decena de rastreadores militares solicitados al Ministerio de Defensa que operan en Gran Canaria y Lanzarote.

“Se han integrado muy bien y están coordinados por personal sanitario”, ha indicado, subrayando que el objetivo es que “tengan versatilidad” para poder hacer refuerzos en otra isla si es necesario por incremento de casos.

Álvarez ha reconocido que no le gusta mucho el término de rastreador dado que son “profesionales que hacen seguimiento de contactos estrechos” ni tampoco que se fije su idoneidad en el número de habitantes.

“Si en 48 horas identificas todos los contactos, el sistema de rastreo es bueno para cortar la cadena de transmisión”, ha comentado.

Al principio, ha comentado, los rastreadores eran médicos y enfermeros porque están acostumbrados a trabajar con los sistemas informáticos del SCS y tienen “experiencia clínica” con los síntomas, pero como cada vez es “más difícil” encontrar perfiles se ha ido ampliando a otros.

La doctora ha asegurado que su incorporación no es inmediata “y hay que organizarlos”, por ejemplo en el manejo de sistemas informáticos, pero ha resaltado como cualidad la capacidad de empatía y escucha y una “sensibilidad especial” dado que es “difícil” explicar una cuarentena y convencer al afectado de su necesidad para proteger la salud pública.

ACTIVOS 12 HORAS DIARIAS

Los rastreadores están activos de 08.00 a 20.00 horas todos los días, distribuidos en jornadas de mañana y tarde –siguiendo el esquema de los centros de salud– más turnos de guardia de 12 horas los fines de semana.

Además, cuentan con el apoyo de la red de Atención Primaria, que se encarga del seguimiento de los casos.

Patricia Viña, enfermera de Atención Primaria, ha descrito que la jornada comienza con el listado diario de nuevos casos positivos, a quienes se les llama por teléfono para fijar la red de contactos estrechos en los días previos.

A partir de ahí, se les llama por teléfono para comunicarles que se hagan la prueba PCR y una cuarentena a los 10 días, cuando se hace una segunda prueba que de volver a ser negativa, se les da el alta en caso de estar asintomático.

Siempre se hacen tres llamadas separadas por 15 minutos de diferencia y en cada turno, y en muchas ocasiones no se logra contactar con los afectados –no cogen el teléfono o han facilitado mal el número–, ha comentado Viña, que resalta que si bien los contactos familiares están bien acotados no ocurre lo mismo con los del ámbito social o laboral.

Ha reconocido que prácticamente no hay problemas para que las personas afectadas se hagan la prueba PCR pero sí para los aislamientos y cuarentenas, momento en el que se activa un protocolo, a través de Salud Pública y el propio centro de salud, en el que se alerta a las autoridades para que intervengan e impongan sanción –según el decreto ley del Gobierno de Canarias se fijan hasta 60.000 euros si se incumple el aislamiento y otros 3.000 euros la cuarentena–.

“Muchas veces sabes que no van a cumplir con la cuarentena o el aislamiento por como te habla y ahí le explicas las ventajas de defender la salud de todos”, ha señalado.

“EL VIRUS NO ENTIENDE DE AMIGOS O COMPAÑEROS DE TRABAJO”

A favor, ha indicado que algunas veces las propias familias se protegen y pese a que hay un positivo en la unidad familiar, el resto de miembros no contrae el virus.

En ese sentido, Álvarez recomienda que la persona que está en aislamiento tenga su propio dormitorio y cuarto de baño, use mascarilla en las zonas comunes y evite los objetos compartidos, lo mismo que en las comidas, no usar plato común.

Cuando los rastreadores son avisados de un caso positivo en ámbito laboral contactan con el que riesgos de laborales de la empresa para conocer las medidas dispuestas durante el horario laboral y ahí se ha descubierto que la principal debilidad es compartir el momento de descanso o café.

Suelen ser espacios pequeños y cerrados donde se juntan todos a tomar café o comer algo”, ha destacado, de ahí que defienda que se salga a una dependencia abierta de la empresa o incluso salir del edificio. “El virus no entiende de amigos o compañeros de trabajo, no te lo transmite una persona en la calle o en un semáforo”, ha señalado.