Sindicatos judiciales recuerdan a Lesmes que no tiene competencias sobre funcionarios
El presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo (CGPJ), Carlos Lesmes durante el pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en Pontevedra/Galicia (España), a 30 de enero de 2020. - Beatriz Ciscar - Europa Press - Archivo

Es un asunto ha estado mucho tiempo congelado. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) lleva en funciones cerca de un año y medio y no parece que el Partido Popular, imprescindible para nombrar un nuevo presidente del Tribunal Supremo, tenga intención de abordar la renovación. Lo curioso es que el presidente popular, Pablo Casado, es el único en el arco parlamentario que se ha cerrado en banda. Vox quiere aumentar su poder en el órgano de la justicia, el PSOE quiere cerrar este asunto cuando antes y Unidas Podemos está ansioso por nombrar vocales afines a su formación. Sin embargo, Casado se niega a pactar con los socialistas a sabiendas de que la necesidad de una mayoría de tres quintos en el Congreso le hace fundamental.

Muchos se preguntan por qué Casado no quiere ni oír hablar de renovación del Consejo. La realidad es que fuentes del partido aseguran que el PP, en primer lugar, no está dispuesto a negociar con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en este supuesto por sus injerencias en la Justicia mediante nombramientos como el de la flamante Fiscal General del Estado, la exministra Dolores Delgado. Sánchez no ha tenido problemas en “tocar” determinados palos en los órganos judiciales para colocar a gente afín al PSOE para coronar los nombramientos poco después con frases como “Le he dicho que actúe con absoluta independencia y que garantice el estricto cumplimiento de la legalidad democrática”, tal y como aseguró tras nombrar a Delgado Fiscal General del Estado; una afirmación que habla por sí sola.

Ahora, el PSOE asegura que tiene intención de retomar el asunto y acercarse a Enrique López, consejero de Justicia, Interior y Víctimas de la Comunidad de Madrid, para tantear el tema. Pero lo van a hacer después de las elecciones vascas y gallegas. Una vez se conozcan los resultados, Juan Carlos Campo, el ministro de Justicia, empezará los trámites para intentar seducir al PP para renovar la cúpula del CGPJ, que lleva en funciones desde diciembre de 2018.

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Casado se ha mostrado profundamente ofendido por el hecho de que Sánchez haya colocado a Delgado como Fiscal General del Estado; casi tanto como por el hecho de que el magistrado Manuel Marchena tuviera que renunciar de forma anticipada a la presidencia del Supremo antes de que nadie hubiera formalizado su candidatura.

Desde el PSOE, por su parte, denuncian que el PP ha hecho exactamente lo mismo durante años. Los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy no son nuevos en esto y también han tocado palos dentro de los órganos judiciales para colocar a gente afín a su partido. Delgado fue ministra de Sánchez, sí, pero los anteriores secretarios generales del PP se hartaron a nombrar otros fiscales generales de su mismo corte ideológico. Y de hecho Sánchez lo criticó, pues ¿quién no recuerda a Sánchez preguntar a un periodista que de quién depende la Fiscalía?

A pesar de que todo esto, el propio presidente del Supremo, Carlos Lesmes, ha pedido en reiteradas ocasiones a los políticos que aborden la renovación del Consejo. El CGPJ observa detenidamente cómo su renovación depende de discusiones entre partidos y reproches políticos. Cambiar de presidente del Supremo supone disponer de una mayoría de tres quintos tanto en el Congreso como en el Senado, lo que hace absolutamente imprescindible un acuerdo entre el PP y el PSOE.

Históricamente nunca ha habido problema en acordar en base al peso parlamentario qué vocales decidirían el nuevo presidente del CGPJ. Sin embargo, en un contexto de fragmentación política, de crisis y de enfrentamiento entre partidos sin precedentes, parece haberse complicado el asunto.

En unas semanas, el PSOE intentará acercarse al PP y retomar las negociaciones. Los pequeños partidos están salivando solo con la idea de poder colocar algún vocal afín a su formación, especialmente Vox, que incluso ha metido prisa en este asunto (pues en esto no parece tener problema alguno en negociar con Sánchez). Sin embargo, Casado no parece por la labor de ceder y negociar la renovación del CGPJ que, de seguir así, podría alargarse toda la legislatura, como poco.

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